El ingeniero pesquero Ariel Luján Giamportone cuestionó el modelo extractivo vigente, advirtió sobre la dependencia tecnológica del país y sostuvo que la provincia desaprovecha buena parte del valor agregado que generan sus recursos pesqueros. “Hay algo paradigmático en Tierra del Fuego: nuestro modelo pesquero es netamente exportador. Todo lo que se captura en altura termina consolidado en un contenedor y enviado a otro lugar del mundo para ser procesado o para agregarle el valor final en el exterior, y no en nuestro país”, cuestionó.
Río Grande, 29 de julio de 2026.– “Lo único argentino, en toda la cadena, es el pez”. Con esa frase, el ingeniero pesquero Ariel Luján Giamportone sintetizó uno de los principales ejes de sus investigaciones sobre la industria pesquera nacional y particularmente sobre el modelo de explotación vigente en Tierra del Fuego.
Durante la entrevista concedida al programa “La Mañana de la Tecno” en Radio Universidad 93.5 MHz, el profesional explicó que la reciente botadura en España del buque factoría Pesantar I, destinado a operar en aguas argentinas, constituye un ejemplo de la fuerte dependencia tecnológica que mantiene el país.
La embarcación fue construida en el astillero Nodosa, en Galicia, demandó una inversión cercana a los 40 millones de euros y reemplazará al histórico Echizen Maru en la pesquería de merluza negra. Para Giamportone, el dato refleja una realidad más profunda: Argentina continúa exportando recursos naturales sin desarrollar plenamente su propia industria naval y tecnológica.
“Dependemos tecnológicamente de otras naciones para incorporar tecnología destinada al procesamiento del producto de la pesquería argentina”, observó.
Agregó que “Argentina tiene ingenieros premiados internacionalmente por el diseño de buques, pero seguimos comprando nuestros barcos de investigación y nuestros buques pesqueros en el exterior”.

El buque que va a capturar la merluza negra se construye en Galicia. El buque que investiga el recurso —el BIP Víctor Angelescu del INIDEP, 52,8 metros— se construyó en Astilleros Armón, en Vigo, en 2017, con crédito del BID. Su gemelo costero, el Mar Argentino, también se hizo en España. Ambos navegan tripulados por personal de la Prefectura Naval Argentina.
El ingeniero recordó que la UTN obtuvo premios internacionales por diseños de buques pesqueros, mientras que gran parte de las embarcaciones utilizadas para investigar y explotar los recursos argentinos fue adquirida en el exterior.
En ese contexto sostuvo que el conocimiento, la tecnología, el procesamiento industrial y buena parte del valor agregado permanecen fuera del país, mientras Argentina aporta únicamente el recurso natural.
Respecto de Tierra del Fuego, Giamportone afirmó que el modelo vigente privilegia la exportación directa de los productos capturados desde los buques factoría, limitando el desarrollo de plantas industriales en tierra y reduciendo significativamente la generación de empleo local.

“Hay algo paradigmático en Tierra del Fuego: nuestro modelo pesquero es netamente exportador. Todo lo que se captura en altura termina consolidado en un contenedor y enviado a otro lugar del mundo para ser procesado o para agregarle el valor final en el exterior, y no en nuestro país”, lamentó el entrevistado.
En ese sentido explicó que la provincia perdió posiciones entre los principales puertos pesqueros del país y actualmente gran parte del procesamiento continúa realizándose a bordo de las embarcaciones, sin traducirse en una mayor actividad industrial fueguina.
Quién la captura, quién la investiga, quién es dueño de la cuota

El especialista también cuestionó distintas decisiones adoptadas durante la asignación de cuotas pesqueras, al considerar que no favorecieron la generación de empleo ni el agregado de valor dentro de la provincia. A su entender, el diseño de la política pesquera debería priorizar el desarrollo territorial y fortalecer tanto la industria naval como las plantas procesadoras radicadas en Tierra del Fuego.
Recordó que la Resolución CFP 4/2024 consolidó por quince años (2025-2039) el régimen de Cuotas Individuales Transferibles de Captura. Asignó el 80,80% de la Captura Máxima Permisible a seis buques distribuidos entre cuatro grupos societarios: dos grupos noruegos (Ocean Harvest Invest y Pescamar Holding) que controlan Estremar y San Arawa; el grupo español Nueva Pescanova a través de Argenova; y la asociación entre el argentino Newsan y el gallego Profand a través de Pesantar. Conviene aclararlo porque induce confusión: Nueva Pescanova y Profand son dos grupos españoles distintos, con base en Vigo y competidores directos —Profand facturó en 2024 más de 1.000 millones de euros y superó por primera vez a Pescanova—. El vínculo de Profand con la merluza negra argentina es como socio de Newsan en Pesantar, no como parte del grupo Pescanova. El resultado agregado es el mismo: el 100% de la CITC está en manos de capital extranjero o de joint-ventures con capital extranjero.
“Un detalle técnico sobre los denominadores. El 80,80% se refiere al reparto de la CMP entre las tres asignaciones del régimen: CITC (80,80%), Reserva de Administración (18,80%) y Fondo de Reasignación (0,40%). Cuando digo ‘100% de la CITC en manos de capital extranjero’ hablo del reparto interno de ese 80,80% —no del 100% de la CMP—. La Reserva y el Fondo son asignaciones discrecionales del CFP año por año, no titularidad estructural”, explica Giamportone en su informe en Likedin (*).
El modelo fueguino no genera puestos de trabajo
“Nuestro modelo consolidador y exportador no genera mano de obra en tierra. Esa es una realidad y está demostrada”, aseguró y añadió: “Uno va a Ushuaia y ve una planta de procesamiento, pero no ve gente trabajando ahí”.
Entendió que conviene bajar a los datos, sin dramatismo.
El recurso Premium

La merluza negra (Dissostichus eleginoides) es el pez de mayor valor unitario del Mar Argentino. En 2025, su precio FOB promedio llegó a USD 30.122 por tonelada: alrededor de ocho veces el de la merluza común. Es un negocio de entre 70 y 90 millones de dólares FOB al año. No es una pesquería más: es la joya de la corona.
“Estamos hablando de Ushuaia, principal puerto de desembarco de merluza negra, uno de los productos estrella de la pesquería argentina, pero el valor agregado termina realizándose fuera del país”, evidenció Giamportone.
Subrayó que “la provincia tiene una autoridad de aplicación y debería ser el ente que arbitre cómo se desarrolla la pesca en Tierra del Fuego”.
“Si para asignar una cuota no se pondera la generación de empleo, ¿de qué me sirve generar mano de obra en tierra?”, se preguntó.
No obstante, aclaró que sus planteos responden a investigaciones técnicas elaboradas a partir de estadísticas oficiales y no a posiciones político-partidarias. Sus trabajos fueron publicados en plataformas académicas y buscan aportar elementos para el debate sobre la gobernanza pesquera argentina.
“No es una postura política ni institucional. Simplemente traslado a los números y a la realidad lo que ha pasado históricamente con nuestro modelo pesquero”, dijo al respecto.
Por un polo pesquero fueguino
“Queremos que un polo pesquero y un polo acuícola rindan para Tierra del Fuego, no simplemente para una empresa extranjera”, aspiró el ingeniero.
“Uno de los potenciales más grandes de la Ingeniería Pesquera es la gestión de la pesquería. Por eso tratamos de aportar nuestro granito de conocimiento para que el desarrollo de la provincia sea adecuado y permita crecer en el tiempo”, cerró el ingeniero pesquero Ariel Luján Giamportone.
(*) El informe en Linkedin





















