Un informe de Argentinos por la Educación revela que las materias vinculadas con matemática representan, en promedio, apenas el 8,8% de la carga horaria de los profesorados de Educación Primaria del país. El estudio advierte sobre importantes diferencias entre las provincias, una mayor dedicación a la didáctica que a los contenidos disciplinares y la necesidad de fortalecer la capacitación docente. El diagnóstico adquiere especial relevancia frente a los resultados de las evaluaciones nacionales, que muestran que el 45% de los alumnos de sexto grado no alcanza niveles satisfactorios en matemática.
Buenos Aires, 30 de octubre de 2026.- La formación matemática de los futuros maestros argentinos volvió a quedar en el centro del debate educativo a partir de un informe elaborado por Argentinos por la Educación, que revela que menos de una décima parte de las horas de estudio de los profesorados de Educación Primaria se destina a materias vinculadas con esta disciplina.
El trabajo, titulado “De aprender a enseñar matemática: cómo se forman los docentes de escuela primaria”, fue elaborado por Tomás Besada y Martín Nistal, quienes analizaron los planes de estudio de las 24 jurisdicciones del país para determinar cuánto tiempo se dedica a la enseñanza de contenidos matemáticos y a las herramientas pedagógicas necesarias para transmitirlos.
Los resultados muestran que, en promedio, solamente el 8,8% de la carga horaria de las carreras corresponde a matemática, sobre un total aproximado de 2.721 horas reloj de formación.
La investigación plantea interrogantes sobre la preparación de los futuros docentes, particularmente en un contexto en el que una proporción importante de los estudiantes argentinos presenta dificultades para alcanzar los conocimientos matemáticos esperados.
Casi la mitad de los alumnos no alcanza los niveles satisfactorios
Según los resultados de la evaluación Aprender 2025 citados en el informe, el 45% de los estudiantes de sexto grado de primaria no logró alcanzar un desempeño satisfactorio en matemática.
El estudio también expone importantes diferencias vinculadas con las condiciones socioeconómicas de los alumnos.
Mientras que el 73% de los estudiantes pertenecientes al sector de mayores ingresos alcanzó niveles satisfactorios o avanzados, esa proporción descendió al 43% entre quienes integran el sector de menores recursos.
Estos indicadores reflejan una brecha educativa que excede las capacidades individuales de los estudiantes y pone en discusión las condiciones de enseñanza, los recursos disponibles y la formación de quienes tienen la responsabilidad de transmitir los conocimientos.
Las diferencias entre provincias
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la desigualdad en la carga horaria destinada a matemática entre los distintos sistemas de formación docente del país.
Mendoza encabeza el listado, con un 12,7% de las horas de formación dedicadas a esta disciplina, seguida por Misiones, con el 10,7%, y La Rioja, con el 10,2%.
En el extremo opuesto aparecen Santiago del Estero, con apenas el 5,6%; Salta, con el 6,4%; y Entre Ríos, con el 7,1%.
La investigación señala que, en la mayoría de las jurisdicciones, la participación de matemática se ubica entre el 8% y el 10% de las horas totales de formación.
Sin embargo, los autores advierten que la cantidad de horas, por sí sola, no permite establecer la calidad de la preparación recibida por los futuros maestros.
Más horas para aprender cómo enseñar que para profundizar los contenidos
Otra de las conclusiones del estudio es que la mayoría de las provincias dedica más tiempo a la didáctica de la matemática que al estudio de los contenidos específicos de la disciplina.
En Misiones, por ejemplo, los profesorados contemplan 240 horas de didáctica frente a solamente 72 horas de formación disciplinar.
En Mendoza, la relación es de 256 horas de didáctica y 107 horas destinadas a contenidos matemáticos.
Una situación similar se observa en Buenos Aires, San Luis y Tucumán, donde se asignan 192 horas a didáctica y 64 horas a conocimientos disciplinares.
Existen, no obstante, algunas excepciones. En Chaco, los contenidos matemáticos reciben 128 horas de formación, mientras que la didáctica ocupa 85 horas.
El informe destaca que ambas dimensiones resultan indispensables: los futuros docentes deben dominar los conceptos matemáticos, pero también comprender cómo aprenden sus estudiantes, cuáles son los errores más frecuentes y qué estrategias permiten superar las dificultades.
Uno de cada tres docentes no se capacitó en matemática durante los últimos tres años
El estudio también analizó la formación continua de los maestros que actualmente se desempeñan en las escuelas primarias.
De acuerdo con los datos de Aprender 2025, el 67,5% de los docentes de sexto grado participó en alguna capacitación vinculada con matemática durante los últimos tres años.
Esto significa que el 32,5%, prácticamente uno de cada tres maestros, no realizó actividades de actualización relacionadas con la enseñanza de esta materia durante ese período.
Las diferencias provinciales también son significativas. Formosa presenta una participación cercana al 90%, mientras que Santa Fe registra niveles inferiores al 50%.
Los resultados refuerzan la necesidad de sostener políticas de capacitación permanente que permitan actualizar conocimientos y mejorar las estrategias pedagógicas.
Especialistas advierten sobre la necesidad de fortalecer los conocimientos matemáticos
El informe incorpora las opiniones de especialistas que coinciden en la necesidad de mejorar la preparación de los futuros maestros, sin descuidar las herramientas pedagógicas indispensables para enseñar.
Marcela Svarc, profesora del Departamento de Matemática de la Universidad de San Andrés, sostuvo que resulta necesario combinar una formación rigurosa en contenidos disciplinares con estrategias didácticas adecuadas.
“Los alumnos necesitan comprender, practicar y consolidar los conocimientos básicos para utilizarlos con autonomía”, afirmó.
Por su parte, Gustavo Romero, jefe del Departamento de Matemática del Colegio Nacional de Buenos Aires, fue categórico al defender la importancia de profundizar los contenidos específicos durante la formación docente.
“Un maestro tiene que saber matemática, y saberla bien. No alcanza con la que se aprende hasta la secundaria: necesita estudiar la matemática elemental con profundidad”, expresó.
En tanto, la profesora Adriana González incorporó otra dimensión al debate: las condiciones en las que se desarrolla actualmente la enseñanza.
La especialista consideró que no alcanza con contar con docentes altamente capacitados si no se garantiza un ambiente adecuado para el aprendizaje y el acompañamiento de las familias y la comunidad educativa.
El desafío de 2027: mejorar la enseñanza matemática
Para el próximo año está prevista la implementación del Compromiso Federal por la Matemática, una iniciativa que contempla instancias de formación continua para docentes del segundo ciclo de primaria.
La propuesta también incluye la producción de materiales pedagógicos, incorporación de recursos digitales, extensión de la jornada escolar y mecanismos de evaluación y seguimiento.
Romina Busain, profesora de Matemática, consideró que las diferencias entre jurisdicciones reflejan desigualdades importantes en la formación inicial de los futuros docentes y que el programa federal representa una oportunidad para establecer criterios comunes.
El diagnóstico adquiere todavía mayor relevancia frente a los resultados internacionales. Según PISA 2025, solamente el 24% de los adolescentes argentinos de 15 años alcanzó el nivel básico de competencia matemática, frente a un promedio del 65% entre los países de la OCDE.
En este contexto, los autores del estudio plantean que las políticas educativas no deberían limitarse a incrementar la cantidad de horas destinadas a matemática, sino también garantizar que los egresados de los profesorados cuenten con conocimientos sólidos y herramientas efectivas para transmitirlos.
El desafío, en definitiva, consiste en fortalecer la formación inicial y continua de los maestros para mejorar los aprendizajes de los estudiantes y reducir las desigualdades educativas que persisten entre las distintas regiones del país.
















