El presidente del Club de Leones de Río Grande, César Prost, anunció el inicio de una campaña ambiental destinada a los jardines de infantes públicos de la ciudad. Desde este miércoles, integrantes y voluntarios de la institución comenzarán a entregar plantines de sauce japonés para que los niños puedan cuidarlos durante los próximos meses y, con la llegada de la primavera, trasplantarlos al exterior. La propuesta combina educación ambiental, reciclaje y participación comunitaria y busca sembrar, junto con los más pequeños, una conciencia que pueda crecer al mismo tiempo que los árboles.
Río Grande, 25 de agosto de 2026.- Hay acciones que parecen pequeñas hasta que se piensa en todo lo que pueden dejar hacia el futuro. Un árbol que comienza siendo apenas un plantín, una maceta reciclada y un grupo de niños aprendiendo a cuidarlo pueden convertirse, con el paso de los años, en una enseñanza que permanezca mucho más tiempo que aquella primera experiencia.
Con esa mirada, el Club de Leones de Río Grande comenzará este miércoles una campaña de entrega de plantines destinada a todos los jardines de infantes públicos de la ciudad, en el marco de una de las causas globales que impulsa el leonismo: el cuidado del medio ambiente.
El presidente de la institución, César Prost, explicó que la actividad fue preparada especialmente para la última semana de agosto y que tuvo una muy buena recepción por parte de las autoridades de los establecimientos educativos.
“El Club de Leones ha organizado para esta última semana de agosto una entrega de plantines a todos los jardines de nivel inicial públicos”, señaló.
Árboles preparados para el clima fueguino
Los ejemplares que serán entregados son plantines de sauce japonés, una especie de exterior que, según explicó Prost, puede soportar las condiciones climáticas de Tierra del Fuego.
La propuesta tiene además una particularidad: los árboles no serán simplemente entregados para su plantación inmediata.
Cada ejemplar llegará preparado en una maceta para que permanezca allí durante los próximos meses. La intención es que, hacia octubre o noviembre, cuando las condiciones sean más favorables, los propios alumnos puedan participar de su trasplante al exterior.
De esta manera, el proyecto incorpora un componente educativo especialmente valioso.
Los chicos podrán observar cómo evoluciona el plantín, comprender que una planta necesita cuidados y finalmente participar del momento en que ese pequeño árbol encuentre su lugar definitivo.
Será, en definitiva, una experiencia sencilla pero concreta de contacto con la naturaleza.
Sembrar conciencia desde la infancia
La iniciativa adquiere un significado particular al estar destinada precisamente al nivel inicial.
Para muchos de esos niños será posiblemente una de sus primeras experiencias directas relacionadas con plantar, cuidar y observar crecer un árbol.
Y allí aparece uno de los objetivos más importantes de la propuesta: que el cuidado ambiental deje de ser únicamente un concepto y pueda convertirse en una experiencia.
Un árbol necesita tiempo.
Necesita tierra, agua, cuidados y paciencia. No crece de un día para otro.
Tal vez por eso resulte también una herramienta tan especial para enseñar a los más pequeños que aquello que se protege hoy puede convertirse mañana en algo mucho más grande.
Una de las causas mundiales del leonismo
Prost destacó que el medio ambiente constituye una de las causas sobre las que trabajan los Clubes de Leones a nivel internacional y expresó la satisfacción de poder trasladar ese compromiso global a una acción concreta en Río Grande.
“Es muy gratificante para nosotros, porque una de las causas que trabajan los leones a nivel global es el medio ambiente”, explicó.
El presidente del Club destacó además la respuesta recibida por parte de las autoridades educativas.
“Realmente hemos recibido una contestación muy linda de todas las direcciones de los jardines, aprobando el proyecto nuestro”, señaló.
Ese acompañamiento permitirá que durante las próximas jornadas los integrantes de la institución recorran los establecimientos entregando los ejemplares.
La actividad comenzará este miércoles, continuará el jueves y, en caso de que todavía resten jardines por visitar, se extenderá hasta el viernes.
Una campaña construida entre muchas manos
Como ocurre habitualmente con las acciones solidarias, detrás de cada plantín existe un trabajo que comenzó bastante antes de su entrega.
Prost agradeció especialmente a los integrantes del Club de Leones y a los voluntarios que colaboraron en la preparación de los ejemplares.
“Quiero agradecer la colaboración de todos, tanto leones como voluntarios que tenemos en el club, en poder preparar esto”, manifestó.
Pero la cadena de colaboración fue todavía más amplia.
Personas y comercios de Río Grande aportaron diferentes elementos necesarios para acondicionar los plantines, demostrando que una iniciativa comunitaria puede construirse a partir de pequeñas contribuciones.
Prost destacó particularmente la colaboración de Ignacio Tierras, quien aportó tierra preparada y asesoramiento para realizar correctamente el trabajo.
Según explicó, además de proveer tierra negra para los ejemplares, colaboró con recomendaciones sobre la manera adecuada de preparar los plantines.
También agradeció a Fernando, de Forrajera Austral, por la donación de fertilizante destinado a favorecer el crecimiento de las plantas.
Reciclar para dar vida
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que la propia preparación de los plantines incorporó el concepto de reutilización.
Prost explicó que Guillermina colaboró con recipientes vacíos que habitualmente son descartados y que, en esta oportunidad, pudieron convertirse en macetas.
De esta manera, aquello que estaba destinado a transformarse en residuo encontró una segunda utilidad y terminó siendo parte de una iniciativa ambiental.
“Todo se consigue, todo para reciclar”, resumió el presidente del Club de Leones.
La frase sintetiza uno de los mensajes que acompañará a la campaña: cuidar el ambiente no depende solamente de grandes proyectos.
También comienza con decisiones cotidianas.
Reutilizar un recipiente, preparar tierra, plantar un árbol o enseñar a un niño a cuidarlo son acciones pequeñas que, multiplicadas, pueden producir transformaciones importantes.
Un plantín que crecerá junto con los chicos
Habrá además una imagen especialmente significativa cuando llegue la primavera.
Los pequeños árboles que esta semana comenzarán a llegar a los jardines permanecerán durante un tiempo bajo el cuidado de las comunidades educativas. Luego, entre octubre y noviembre, llegará el momento de trasladarlos al exterior.
Serán entonces los propios alumnos quienes podrán participar de esa nueva etapa.
Y posiblemente, con el paso del tiempo, algunos de esos chicos regresen al mismo lugar y encuentren un árbol mucho más grande que aquel pequeño ejemplar que alguna vez ayudaron a plantar.
Quizás no recuerden exactamente el día.
Tal vez sí.
Pero ese árbol permanecerá allí como testimonio de una experiencia compartida durante sus primeros años de escuela.
En una ciudad donde las condiciones climáticas hacen especialmente valioso cada espacio verde, la posibilidad de incorporar nuevos árboles también representa una apuesta hacia el futuro.
El Club de Leones ya piensa en una nueva entrega
La iniciativa no terminará con los jardines. Prost adelantó que, si esta primera experiencia se desarrolla como esperan, el Club de Leones proyecta preparar una nueva cantidad de plantines para comienzos de octubre, destinados esta vez a vecinos e instituciones de Río Grande.
“Si todo esto anda bien, para el primero de octubre también vamos a preparar plantines para donar a la gente y a alguna institución”, anticipó.
De concretarse, la campaña permitirá ampliar el alcance de una iniciativa que comienza esta semana dentro de los jardines y que podría posteriormente extenderse hacia otros sectores de la comunidad.
Plantar un árbol, sembrar una enseñanza
La campaña impulsada por el Club de Leones tiene como protagonistas inmediatos a los plantines, pero su propósito puede alcanzar mucho más lejos.
Porque entregar un árbol a un jardín de infantes significa también ofrecer una oportunidad educativa.
Los niños podrán verlo crecer, aprenderán que necesita cuidados y comprenderán que la naturaleza responde cuando alguien se ocupa de protegerla.
Alrededor de cada ejemplar estarán también los docentes, las familias, los voluntarios y quienes colaboraron aportando tierra, fertilizante o recipientes reciclados.
Una verdadera cadena comunitaria alrededor de algo tan sencillo como plantar.
Esta semana comenzará con pequeños sauces dentro de macetas.
Dentro de algunos meses, esos árboles podrán empezar a echar raíces en distintos rincones de Río Grande.
Y mientras sus ramas comiencen lentamente a crecer, quedará también sembrada otra semilla, quizás todavía más importante: la conciencia de una nueva generación acerca de que el ambiente que recibimos también es el ambiente que tenemos la responsabilidad de cuidar y dejar a quienes vienen detrás.





















