El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, cuestionó con dureza los ataques del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva y advirtió sobre las consecuencias económicas, comerciales, políticas y diplomáticas que podría generar un deterioro de la relación con Brasil. También remarcó el histórico respaldo brasileño a la causa Malvinas y sostuvo que los intereses nacionales deben estar por encima de las diferencias ideológicas.
Ushuaia, 28 de julio de 2026.– El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales del Gobierno de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, cuestionó los recientes ataques del presidente Javier Milei contra su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y consideró que lo ocurrido constituye “un error garrafal” en materia de política exterior.
En declaraciones a FM Espectáculo, Dachary analizó las consecuencias que podría tener para la Argentina el enfrentamiento con el mandatario brasileño y puso especial énfasis en la importancia estratégica que posee la relación bilateral, no solamente desde el punto de vista comercial y económico, sino también político, diplomático y geopolítico.
El funcionario cuestionó que Milei haya viajado a territorio brasileño para participar de una actividad política, respaldar a sectores opositores al actual Gobierno y formular expresiones ofensivas contra Lula da Silva.
“El presidente está representando al país. No es una persona más que puede apelar solamente a su libertad de expresión”, remarcó Dachary, al señalar que las expresiones de un jefe de Estado exceden el plano personal y terminan involucrando internacionalmente al país que representa.
En ese sentido, recordó que uno de los principios fundamentales de las relaciones internacionales es la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados y consideró particularmente grave que un mandatario intervenga en una disputa política interna de otro país.
Para dimensionar la situación, planteó qué ocurriría si el episodio fuera exactamente al revés: que un presidente extranjero llegara a la Argentina, participara de una actividad organizada por adversarios políticos del Gobierno nacional y, al mismo tiempo, descalificara públicamente al presidente argentino.
“Parecen insultos más propios de una cancha de fútbol, de una tribuna contra otra, que de un mandatario que debería representar orgullosamente a todos los argentinos”, cuestionó.
Brasil y una relación estratégica para la Argentina
Dachary recordó que Brasil constituye el principal socio comercial de la Argentina y una de las principales potencias políticas y económicas de América Latina, con una relación bilateral construida durante décadas y que, según sostuvo, debe preservarse independientemente de las diferencias ideológicas existentes entre los gobiernos de turno.
Por esa razón, advirtió que una escalada entre ambos presidentes podría superar rápidamente el terreno de las declaraciones públicas y trasladarse hacia otras dimensiones de la relación bilateral.
“No son solamente dos presidentes que están enojados. Se arrastra toda una serie de consecuencias”, señaló.
El funcionario consideró que generar un conflicto con un socio estratégico de la magnitud de Brasil por diferencias políticas con su actual conducción resulta perjudicial para los intereses argentinos.
Además, recordó que los gobiernos son circunstanciales y que las relaciones entre los Estados deben proyectarse mucho más allá de quienes ocupan temporalmente las presidencias.
“Los gobiernos cambian, Milei en algún momento tampoco va a estar, pero lo que tiene que prevalecer son los intereses nacionales”, subrayó.
Dachary estimó que el conflicto podría alcanzar un punto máximo para posteriormente comenzar a descomprimirse, aunque advirtió que las posiciones extremas dificultan las posibilidades de retroceder y pueden ocasionar consecuencias que permanezcan incluso después de superado el enfrentamiento político.
La preocupación por Malvinas
Uno de los aspectos sobre los que Dachary puso mayor énfasis fue el histórico acompañamiento de Brasil al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.
El funcionario recordó que el país vecino ha respaldado tradicionalmente la posición argentina en distintos ámbitos internacionales y acompañó las presentaciones realizadas ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.
“Si sostenemos que las Malvinas son argentinas, tenemos que cuidar muchísimo a Brasil, porque fue uno de los países que patrocinó nuestra presentación en el Comité de Descolonización”, afirmó.
Desde esa perspectiva, consideró contradictorio deteriorar la relación diplomática con uno de los países que históricamente ha respaldado a la Argentina en una de sus principales reivindicaciones de política exterior.
“¿Dónde quedaron las Malvinas cuando se insulta a un presidente simplemente porque piensa distinto o porque no es libertario?”, planteó Dachary.
Asimismo, señaló que la cooperación con Brasil adquiere relevancia en otras cuestiones vinculadas con el Atlántico Sur, el control y seguimiento de vuelos y las gestiones diplomáticas que la Argentina desarrolla en organismos multilaterales.
Para el funcionario fueguino, preservar esas alianzas resulta particularmente importante para Tierra del Fuego, debido a la posición geopolítica de la provincia y su vinculación directa con la cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.
“El mundo toma nota”
Dachary advirtió además que las consecuencias del episodio exceden la relación bilateral entre Argentina y Brasil, debido a que el comportamiento de un jefe de Estado también es observado por el resto de la comunidad internacional.
“El mundo ve que existe un presidente con el cual se corre el riesgo de que aparezcan estos exabruptos y después escalen en notas diplomáticas, protestas formales o retiros de embajadores”, señaló.
Según explicó, la previsibilidad constituye un elemento fundamental dentro de las relaciones internacionales, especialmente al momento de construir acuerdos políticos, comerciales y diplomáticos de largo plazo.
En ese marco, consideró que una escalada del conflicto podría generar dificultades adicionales dentro del Mercosur y eventualmente afectar negociaciones y oportunidades comerciales vinculadas con otros bloques internacionales, entre ellos la Unión Europea.
Para Dachary, la política exterior argentina debe sostenerse sobre el multilateralismo, la defensa permanente de los intereses nacionales y la construcción de relaciones que permitan generar beneficios para el conjunto del país, independientemente de las afinidades personales o ideológicas existentes entre los mandatarios.
“Estas cosas no le hacen bien a la relación bilateral y no le hacen bien al prestigio de la Argentina”, sentenció.
Finalmente, expresó su expectativa de que prevalezca la racionalidad diplomática y que el enfrentamiento no continúe escalando hasta alcanzar decisiones de mayor gravedad, como un eventual retiro de embajadores.





















