El ex director de Entidades sin Fines de Lucro Daniel Nicolai inició un ciclo dedicado a mutuales, cooperativas, asociaciones civiles y otras formas de organización comunitaria, en el que destacó la solidaridad, la reciprocidad y el esfuerzo compartido como herramientas para afrontar necesidades colectivas. Con 25 años de experiencia en la Inspección General de Justicia, repasó los orígenes del mutualismo, sus posibilidades actuales y planteó para Tolhuin la recuperación de las comisiones barriales y espacios administrados por los propios vecinos.
Río Grande, 11 de septiembre de 2026.- El mutualismo, las cooperativas, los clubes, las sociedades de fomento y las asociaciones civiles serán protagonistas de un nuevo espacio de análisis que comenzó este viernes en el programa “La Mañana de la Tecno”, por Radio Universidad 93.5 MHz, con la participación de Daniel Nicolai, quien durante 25 años desarrolló su actividad en la Inspección General de Justicia y llegó a desempeñarse como director de Entidades sin Fines de Lucro.
La propuesta tendrá continuidad dos viernes por mes y buscará acercar a la comunidad herramientas para comprender cómo funcionan las distintas organizaciones solidarias y de qué manera pueden convertirse en alternativas concretas frente a necesidades sociales, económicas y comunitarias.
Nicolai eligió comenzar el ciclo abordando el mutualismo, una de las formas históricas de organización basada en la ayuda recíproca.
“Hoy en día, como van las cosas, es fundamental que la gente piense en las organizaciones locales, regionales, en todos los desarrollos locales”, sostuvo.
Organizarse para resolver necesidades comunes
Para Nicolai, recuperar estas herramientas adquiere particular importancia en comunidades relativamente pequeñas como las de Tierra del Fuego, donde la organización de los propios vecinos puede contribuir a resolver problemas y fortalecer los vínculos sociales.
Explicó que las mutuales surgieron históricamente bajo diferentes denominaciones, como sociedades de ayuda mutua, socorros mutuos o entidades de protección recíproca, pero compartiendo siempre un principio central: personas que deciden organizarse para atender necesidades comunes.
“El mutualismo es uno de los sistemas sociales más antiguos del mundo”, explicó, y recordó que históricamente fue practicado por comunidades que, frente a la ausencia del Estado o necesidades básicas insatisfechas, resolvían organizarse y hacerse cargo colectivamente de ellas.
En Argentina, ese proceso estuvo fuertemente vinculado con la inmigración, el mundo del trabajo y los sectores de medianos y bajos recursos.
Nicolai señaló que los inmigrantes fueron algunos de los primeros grupos que encontraron en la ayuda mutua una manera de garantizar prestaciones que no tenían disponibles, particularmente en materia de salud.
Entre los antecedentes históricos mencionó la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos, constituida en Buenos Aires en 1854; la Sociedad de Socorros Mutuos San Crispín, vinculada al gremio del calzado, creada en 1856; y la Unión y Benevolenza, de 1858.
Mucho más que asistencia social
Durante su columna, Nicolai explicó que una mutual puede desarrollar una variedad considerable de prestaciones y actividades.
La Ley Nacional N.º 20.321 define a las asociaciones mutuales como entidades constituidas libremente, sin fines de lucro y basadas en la solidaridad, cuyo propósito es brindar ayuda recíproca frente a determinadas contingencias o contribuir al bienestar material y espiritual de sus integrantes mediante aportes periódicos.
Sus posibilidades comprenden asistencia médica y farmacéutica, subsidios, préstamos, seguros, construcción y compraventa de viviendas, actividades culturales, educativas, deportivas y turísticas y servicios fúnebres, entre otras prestaciones destinadas al bienestar de los asociados.
Nicolai destacó este abanico de posibilidades porque permite pensar a las mutuales no solamente como entidades asistenciales, sino como organizaciones capaces de responder a numerosas necesidades de una comunidad.
Recuperar el espíritu de los antiguos clubes
Otro de los conceptos desarrollados por Nicolai fue la necesidad de reconstruir espacios comunitarios capaces de reunir distintas actividades.
Recordó que antiguamente numerosos clubes concentraban a familias enteras y desarrollaban simultáneamente actividades deportivas, culturales y sociales, generando pertenencia e identidad.
Con el paso del tiempo, consideró, muchas de esas organizaciones fueron fragmentándose en pequeñas entidades dedicadas exclusivamente a una determinada disciplina o actividad.
“Hay que volver a ese espíritu de los clubes, de las organizaciones donde se nucleaban muchas actividades al mismo tiempo”, sostuvo, y advirtió que con esa fragmentación también se fue perdiendo parte de la identidad comunitaria.
La misma reflexión alcanzó a las tradicionales sociedades de fomento, recordadas durante el programa como lugares de encuentro donde los vecinos podían organizarse para reclamar servicios, desarrollar actividades sociales y abordar problemas comunes.
Una propuesta para los barrios de Tolhuin
Actualmente radicado en Tolhuin, Nicolai trasladó esos conceptos a la realidad de la ciudad mediterránea y planteó dos ideas que considera necesarias para fortalecer la participación comunitaria.
Una de ellas es recuperar y conformar comisiones barriales con acompañamiento municipal, pero preservando la autonomía de los propios vecinos.
Según explicó, estas organizaciones podrían constituirse posteriormente como asociaciones civiles e incluso adoptar otras figuras jurídicas de acuerdo con sus objetivos.
También propuso que cuenten con salones de usos múltiples donde puedan desarrollar sus actividades.
La diferencia central, señaló, es que esos espacios sean administrados por las propias organizaciones barriales y no directamente por el Municipio.
“No es lo mismo que maneje el SUM y la asociación la manejen los vecinos a que la maneje la Municipalidad”, explicó, defendiendo la necesidad de preservar la independencia y la libertad de expresión dentro de las organizaciones comunitarias.
La confianza como elemento fundamental
Nicolai puso además especial énfasis en una condición indispensable para que cualquier organización solidaria pueda sostenerse en el tiempo: la confianza entre sus integrantes.
El objetivo, explicó, debe ser organizarse “no para lucrar, sino para poder ayudarse entre sí”.
“Uno de los peores enemigos que tienen las entidades sin fines de lucro es que se resienta la confianza que se tiene entre las personas, porque ahí sí se empieza a desarmar todo”, advirtió.
Ese concepto está directamente relacionado con la experiencia acumulada durante sus años en la Inspección General de Justicia, donde tuvo responsabilidades sobre la promoción y fiscalización de asociaciones civiles, fundaciones, cooperativas y mutuales.
Según explicó en el material preparado especialmente para el programa, esa trayectoria le permitió “conocer y entender la importancia de la reciprocidad entre iguales, el esfuerzo y beneficios compartidos”.
Un ciclo para conocer las herramientas de la economía solidaria
La columna continuará cada dos viernes y profundizará inicialmente sobre mutualismo, incluyendo la cantidad de entidades existentes en Argentina, sus federaciones y confederaciones y la actividad económica que desarrollan.
Posteriormente se incorporarán otras formas de organización, entre ellas cooperativas, asociaciones civiles y sociedades de fomento.
Nicolai también manifestó su disposición a asesorar a personas interesadas en conformar este tipo de entidades y a participar de reuniones o charlas sobre cooperativismo y otras formas de organización solidaria.
La propuesta parte de una premisa que atravesó toda su primera intervención: frente a contextos económicos y sociales complejos, la organización comunitaria puede recuperar un papel fundamental.
Mutuales, cooperativas, clubes y asociaciones aparecen así no solamente como figuras jurídicas, sino como instrumentos mediante los cuales vecinos con necesidades e intereses comunes pueden sumar esfuerzos, compartir responsabilidades y construir respuestas colectivas desde sus propias comunidades.





















