A sala llena, el realizador documentalista Luis Soler presentó en el Museo Municipal “Virginia Choquintel” una nueva producción dedicada a recuperar la historia de Aeroposta Argentina y de los pioneros de la aviación que vincularon a la Patagonia y Tierra del Fuego con el resto del país y del mundo. La propuesta incorporó nuevas herramientas tecnológicas para recrear episodios históricos y estuvo acompañada por una muestra que podrá visitarse hasta mediados de octubre.
Río Grande, 3 de septiembre de 2026.- El Museo Municipal “Virginia Choquintel” fue escenario este miércoles de una jornada cargada de historia y memoria con la presentación del documental “Siguiendo la ruta de la Aeroposta, 10 años después”, del cineasta y realizador documentalista Luis Soler.
Una gran cantidad de vecinos colmó la sala para acompañar la proyección de esta nueva producción, realizada una década después de los primeros trabajos documentales de Soler sobre Aeroposta y destinada a recuperar la historia de aquellos pioneros de la aviación que permitieron conectar a la Patagonia y Tierra del Fuego con el resto del mundo.
El documental, de aproximadamente 50 minutos de duración, recupera y reedita parte de los trabajos anteriores, pero incorpora además nuevos contenidos y recursos tecnológicos. Soler destacó especialmente el trabajo realizado junto a Daniel García, utilizando herramientas de inteligencia artificial para recrear acontecimientos históricos y otorgar una dimensión visual diferente a episodios de los cuales prácticamente no existen registros audiovisuales.
Entre ellos aparece uno de los capítulos más dramáticos de la historia aeronáutica de Río Grande: el accidente ocurrido en 1951 en inmediaciones de la entonces antena de Radio Nacional.
El ex concejal Hugo Martínez fue uno de los que acompañó la presentación del documental y la apertura de la muestra, agradeciendo a Soler y su equipo por este trabajo histórico documental. Justamente recordó que el cineasta comenzó su carrera en el mismo museo municipal.
“Que las huellas no se olviden”
La presentación contó con el acompañamiento del Centro de Antiguos Pobladores (CAP), institución de la que el propio Soler forma parte.
Su presidente, Susana Soto, explicó que decidieron acompañar la iniciativa porque el realizador “trabaja y nos acompaña, siempre haciendo cosas para la historia, para dejar las huellas y que no se olviden, y sobre todo para las futuras generaciones”.
Soto remarcó que uno de los objetivos fundamentales del Centro de Antiguos Pobladores es precisamente mantener viva y difundir la historia de Río Grande, particularmente entre niños y jóvenes.
“La idea es esa, no quedarse en un círculo cerrado, abrirnos hacia todas las nuevas generaciones”, expresó, destacando además las actividades que la institución desarrolla junto a escuelas, jardines, establecimientos secundarios y terciarios.
También recordó que el CAP es una institución abierta a toda la comunidad y que no es necesario pertenecer a una familia de antiguos pobladores para incorporarse.
“Nené” Martínez y el recuerdo de la tragedia del Yagán
Uno de los testimonios más significativos de la jornada fue el del exsenador nacional Daniel “Nené” Martínez, nacido Río Grande y testigo, cuando apenas era un niño, de uno de los episodios más dolorosos de la historia de la ciudad.
El 26 de marzo de 1951 quedó grabado para siempre en la memoria de Río Grande. Aquella jornada, el avión Douglas DC-3 “Yagán”, perteneciente a Aerolíneas Argentinas, se precipitó a tierra cuando intentaba aterrizar en el antiguo aeródromo del CAP, en un episodio cuyas causas jamás fueron completamente esclarecidas.
El siniestro dejó un saldo trágico de once personas fallecidas: los tres integrantes de la tripulación —el comandante Miguel Yorio, el copiloto Pablo Abella y el radiotelegrafista Jorge Pizarro— y ocho pasajeros. Por su magnitud, el hecho se convirtió en uno de los acontecimientos más dolorosos de la historia local y en el primer gran accidente aéreo registrado en Río Grande.
Martínez tenía apenas cinco años cuando ocurrió la tragedia, pero conserva con nitidez aquellos instantes. Su familia vivía en un sector donde prácticamente terminaba el casco poblado del Río Grande de entonces y el avión pasó sobre su vivienda momentos antes de precipitarse.
“Mi papá se despertó y dijo: ‘Ese avión está fallando’. Ahí se sintió el golpe y nosotros fuimos a mirar a la ventana”, recordó “Nené” Martínez.
El testimonio cobra especial dimensión dentro del documental de Luis Soler, que reconstruye aquel episodio y permite aproximarse visualmente al Río Grande de comienzos de la década de 1950, cuando la aviación constituía una conexión fundamental con el resto del territorio nacional.
La tragedia también marcaría un punto de inflexión para las operaciones aéreas en la ciudad. Según se recordó durante la presentación, después de aquel accidente se habilitó la utilización de la pista de la Base Aeronaval para los vuelos comerciales, dejando progresivamente atrás las operaciones en el antiguo aeródromo del CAP.
La historia de Aeroposta y sus protagonistas
Durante la conversación posterior a la proyección, Soler también recordó otros trabajos vinculados con la historia aeronáutica fueguina, entre ellos un especial dedicado a Ronald Scott, piloto de Aeroposta que posteriormente participó de la Segunda Guerra Mundial y Francisco Bilbao, piloto de la misma Aeroposta, ambos fallecieron recientemente a los 104 años de edad, habiendo nacido en el mismo año con días de diferencia. Cuando cumplieron 99 años, fueron reconocidos por la Cámara de Diputados a instancias de la entonces diputada nacional Analuz Carol y del propio Soler.
El documental también permite reconstruir el proceso mediante el cual Aeroposta fue incorporada posteriormente a Aerolíneas Argentinas y el papel que tuvieron aquellos primeros pilotos y mecánicos que se aventuraban sobre un territorio donde las condiciones meteorológicas, las comunicaciones y la infraestructura convertían cada vuelo en una verdadera travesía.
Entre los nombres centrales aparece Rufino Luro Cambaceres, protagonista del primer vuelo oficial de Aeroposta Argentina que arribó a Río Grande el 2 de septiembre de 1935.
Precisamente por esa coincidencia histórica fue elegida la fecha para presentar el nuevo documental.
A 91 años del primer vuelo oficial
Cora Leguina, coordinadora del Museo Municipal “Virginia Choquintel”, explicó que la actividad fue organizada especialmente para coincidir con el aniversario de aquel acontecimiento.
El 2 de septiembre de 2026 se cumplieron 91 años de la llegada del primer vuelo oficial de Aeroposta Argentina a Río Grande, ocurrido el 2 de septiembre de 1935.
Leguina destacó que el museo desarrolla durante todo el año actividades destinadas a recuperar y transmitir la historia de los riograndenses, y valoró que Soler eligiera nuevamente ese espacio “de guarda, de cuidado de nuestra historia” para presentar su producción.
La jornada permitió además inaugurar una muestra integrada por objetos, fotografías y documentos pertenecientes al archivo del museo.
La familia Martínez y una historia que comenzó con Aeroposta
Uno de los aspectos particulares de la exposición está dedicado a la familia del exintendente Esteban “Chiquito” Martínez.
Leguina recordó que cuando Rufino Luro Cambaceres llegó a Río Grande en aquel histórico vuelo del 2 de septiembre de 1935 lo acompañaba como mecánico Esteban Martínez Martos, padre de “Chiquito” Martínez.
“Y la historia de los Martínez arranca a partir de ahí”, señaló la coordinadora del museo, quien recordó además que posteriormente esa familia quedaría vinculada con otro momento fundamental del crecimiento de Río Grande: la llegada del servicio eléctrico y la instalación de la usina.
De esta manera, la muestra no solamente recupera la historia aeronáutica, sino que permite observar cómo aquellos acontecimientos fueron entrelazándose con el propio desarrollo urbano y social de la ciudad.
La exposición permanecerá abierta durante septiembre y hasta mediados de octubre, brindando a vecinos, estudiantes y visitantes la posibilidad de acercarse a conocer objetos y fotografías relacionados con aquella etapa.
La pista que quedó debajo de los barrios
Sergio Fresia, fundador del barrio Reconquista, aportó durante la jornada otro capítulo de esa historia que todavía permanece físicamente ligado al crecimiento de Río Grande.
Fresia recordó que cuando llegó a la Margen Sur se encontraba en formación el barrio Aeroposta, denominado precisamente en homenaje a Aeroposta Argentina.
Incluso explicó que los títulos de propiedad de aquellos terrenos conservaban como antecedente dominial a la Sociedad Aeroposta.
“Cuando nosotros llegamos ahí, yo no sabía quién era la Sociedad Aeroposta y tenía donde los aviones aterrizaban al frente de mi casa”, recordó.
Según relató, todavía podían identificarse sectores de aquella antigua pista, ubicada en el área que con el paso de los años fue ocupada por nuevos barrios y viviendas.
Fresia explicó que en esa parte de la Margen Sur fueron surgiendo sucesivamente los barrios CAP, Austral y Aeroposta, a los que luego se sumaron Reconquista, Punta Popper y Las Pioneras.
Actualmente, buena parte de lo que alguna vez constituyó aquella pista de aterrizaje se encuentra completamente urbanizada.
El antiguo poblador adelantó además que existe la intención de poner en valor algún vestigio de aquel lugar para preservar su significado histórico.
Una historia que continúa
Fresia felicitó y agradeció a Luis Soler por el aporte realizado para recuperar esta parte de la historia riograndense y anticipó que existen nuevas iniciativas destinadas a continuar poniendo en valor aquellos acontecimientos, cuyos detalles serán dados a conocer oportunamente.
La presentación de “Siguiendo la ruta de la Aeroposta, 10 años después” terminó convirtiéndose así en mucho más que la proyección de un documental.
Los recuerdos de antiguos pobladores, las imágenes reconstruidas, los objetos conservados por el museo y las historias familiares permitieron recorrer una época en la que la llegada de un avión constituía un acontecimiento extraordinario para una pequeña población situada en uno de los extremos del país.
Noventa y un años después de aquel primer vuelo oficial del 2 de septiembre de 1935, la historia de Aeroposta continúa formando parte de la memoria de Río Grande y, a través del trabajo de Luis Soler y de quienes colaboraron con la producción, vuelve a quedar registrada para las nuevas generaciones.





















