El teniente de navío retirado Owen Guillermo Crippa reconstruyó con estremecedor nivel de detalle el histórico ataque que realizó contra la flota británica en el estrecho San Carlos durante la Guerra de Malvinas. También relató su amistad con un piloto inglés al que casi mató, recordó a sus compañeros caídos y habló del futuro museo interactivo que proyecta en Sunchales para preservar la memoria y la soberanía nacional. “La Argentina no necesita héroes ni superhombres. Necesita personas comprometidas”, reflexionó.
Río Grande.- A 44 años del desembarco británico en el estrecho San Carlos, el teniente de navío retirado Owen Guillermo Crippa volvió a reconstruir uno de los episodios más impactantes de la Guerra de Malvinas: el ataque en solitario que realizó el 21 de mayo de 1982 contra la flota inglesa a bordo de un Aermacchi MB-339 de la Aviación Naval Argentina.
Lo hizo durante una extensa y emotiva entrevista brindada al programa “La Mañana de la Tecno”, que se emite por Radio Universidad 93.5 MHz desde la sede Río Grande de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Tierra del Fuego.
La conversación coincidió además con una charla que, al mismo tiempo, brindaba en la UTN fueguina el también piloto naval José Arca, protagonista aquel mismo 21 de mayo del ataque a la fragata británica HMS Ardent, hundida posteriormente por las fuerzas argentinas.
El teniente de navío retirado Owen Guillermo Crippa brindó un especial agradecimiento a la UTN fueguina, especialmente al ingeniero Mario Félix Ferreyra, quien lo trajo en el año 2012 para que brinde charlas a los alumnos del CIERG y de la EADEB.
“Esta mañana me despertaba y empezaba a recibir saludos. Hace exactamente 44 años estaba amaneciendo en Puerto Argentino y ya nos habían avisado que veían entrar buques ingleses al estrecho”, recordó Crippa.
“Vi cantidad de buques, helicópteros y lanchones”

Recreación artística con IA del ataque de Crippa a la flota británica el 21 de mayo de 1982 (Ramón Taborda Strusiat).
El relato del ex piloto naval reconstruyó minuto a minuto aquella misión que terminó convirtiéndose en una de las acciones aéreas más recordadas del conflicto.
Crippa explicó que la orden inicial era verificar si efectivamente se trataba del desembarco británico esperado o de una maniobra de distracción. Pese a que solicitó reemplazar las coheteras por bombas antes de despegar, la urgencia operativa hizo que debiera salir inmediatamente.
“Me dijeron que no atacara buques, solamente helicópteros y lanchones. Y yo me reí, porque el riesgo iba a ser exactamente el mismo”, contó.
El piloto despegó solo desde Puerto Argentino en el Aermacchi MB-339 matrícula 4-A-115, mientras otros aviones sufrían problemas técnicos en tierra.
Volando a baja altura y a más de 600 kilómetros por hora, Crippa atravesó el estrecho San Carlos buscando sorprender a la flota británica.
Primero observó helicópteros y tropas combatiendo cerca de las posiciones argentinas. Luego, al ingresar hacia la bahía San Carlos, encontró finalmente el escenario que marcaría la historia.
“Cuando vi la bahía observé cantidad de buques, helicópteros y lanchones de desembarco. Ahí pensé que era más redituable dejar fuera de servicio un buque que derribar un helicóptero”, relató.
El ataque sobre la fragata Argonaut
Crippa decidió atacar a una de las fragatas británicas que se encontraba en la bahía: la HMS Argonaut.
“Vi soldados ingleses corriendo hacia una posición de artillería y decidí tirarles primero a ellos”, recordó.
El piloto explicó que inicialmente el armamento no respondió debido a que una llave maestra permanecía desconectada. Tras corregir el problema, abrió fuego con cañones y luego lanzó ocho cohetes Zuni de 127 mm (5 pulgadas) sobre el buque.
Años más tarde, marinos británicos le confirmaron que uno de esos cohetes impactó sobre un lanzador de misiles de la fragata.
La maniobra de escape fue igualmente dramática.
“Pensé que si salía por donde había entrado me iban a bajar como a una paloma”, contó.
Entonces decidió volar prácticamente a la altura de las cubiertas de los barcos británicos, obligando a la propia flota inglesa a limitar sus disparos por riesgo de fuego amigo.
“Fui esquivando helicópteros y misiles. En un momento un misil pasó a unos 25 metros del avión”, recordó.
La información que permitió organizar los ataques argentinos
Tras atravesar toda la flota británica, Crippa no regresó inmediatamente a Puerto Argentino.
Consciente de la magnitud del desembarco, se posicionó detrás de unos cerros y dibujó manualmente la ubicación de doce buques ingleses sobre su anotador de rodilla.
“Si volvía diciendo solamente que había muchos buques, quizás no me iban a creer”, explicó.
Aquella información permitió organizar las posteriores oleadas de ataque de la Aviación Naval y la Fuerza Aérea Argentina.
Entre quienes despegaron después apareció el entonces teniente de navío José Arca, a quien Crippa saludó especialmente durante la entrevista.
El dramático rescate de José Arca
Crippa también recordó el ataque contra la HMS Ardent y el posterior rescate de Arca en Puerto Argentino.
El piloto naval relató cómo el A-4Q de Arca quedó gravemente averiado y debió eyectarse sobre la capital malvinense.
“El avión seguía girando solo sobre nuestras cabezas mientras José caía en paracaídas hacia el mar”, describió.
La escena se volvió todavía más dramática cuando la propia artillería argentina comenzó a disparar contra el avión vacío para permitir el despegue del helicóptero de rescate.
Finalmente, el capitán Swensen y el cabo San Miguel lograron rescatar a Arca en una maniobra extrema sobre el mar helado.
“Después siempre lo cargábamos diciéndole que el avión volaba mejor solo que con él”, recordó Crippa entre risas.
El encuentro con el piloto británico
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista fue cuando Crippa relató cómo décadas después logró conocer al piloto británico del helicóptero que había decidido no derribar aquella mañana.
El ex aviador explicó que, tras años de búsqueda, logró contactarse con el inglés John Hopkins, quien luego desarrolló su carrera en British Airways.
Cuando finalmente se encontraron en Buenos Aires, Hopkins lo reconoció entre una multitud y lo abrazó.
“Lo primero que me dijo fue: ‘Tomaste una buena decisión’”, recordó Crippa, quien lo pensaba derribar en ese 21 de mayo de 1982.
Desde entonces ambos mantienen una amistad permanente.
La recuperación del histórico Aermacchi
Durante la entrevista también relató la historia del avión que pilotó durante aquella misión.
El Aermacchi MB-339 matrícula 4-A-115 había sido entregado años después a operadores privados a cambio de repuestos para helicópteros de la Armada Argentina, en medio de las restricciones presupuestarias y el embargo británico posterior a la guerra.
Crippa explicó que durante años impulsó gestiones para recuperarlo y evitar que terminara disperso en colecciones privadas.
Finalmente, junto a empresarios y vecinos de Sunchales, logró traerlo nuevamente al país mediante aportes voluntarios.
“Hubo gente común que aportó 5 mil o 6 mil pesos por mes para que el avión volviera”, contó emocionado.
Actualmente la aeronave ya se encuentra nuevamente armada en Santa Fe y será la pieza central de un futuro museo interactivo dedicado a Malvinas, la soberanía y la educación.
Un museo para enseñar soberanía y paz
El proyecto impulsado por Crippa busca construir en Sunchales un museo vivo, con actividades educativas permanentes y espacios de formación vinculados a la cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.
“No quiero un edificio sin vida. Lo importante es que el museo tenga vida a través de la educación”, afirmó.
El espacio incluirá áreas históricas, salas interactivas y programas educativos destinados a docentes, jóvenes y futuros dirigentes.
“El lema será: por la soberanía y por la paz”, explicó.
Crippa sostuvo además que el objetivo no es únicamente recordar la guerra, sino fortalecer la conciencia territorial argentina y el compromiso ciudadano.
“No hacen falta héroes, hacen falta personas comprometidas”
Hacia el final de la entrevista, el veterano reflexionó sobre el paso del tiempo y el significado personal que hoy tiene aquella misión.
“No me considero un héroe”, afirmó.
Y agregó una de las frases más profundas de toda la charla: “La Argentina no necesita héroes ni superhombres. Necesita personas comprometidas”.
Crippa explicó que jamás sintió que combatía por gloria personal, sino por el compromiso asumido como oficial naval y ciudadano argentino.
“Nadie me obligó a entrar a la Armada ni a la Aviación Naval. Yo lo elegí. Y cuando llegó el momento sentí la necesidad de cumplir con ese compromiso”, sostuvo.
Conmovido, también destacó el valor de las nuevas generaciones y expresó su confianza en el futuro del país.
“Tengo muchísima fe en la juventud. Lo vamos a lograr”, concluyó.





















