Ex trabajadores de YPF destacaron el camino profesional, institucional y educativo del ex trabajador de la petrolera estatal, ex funcionario municipal y referente histórico de la Universidad Tecnológica Nacional en la provincia. Ferreyra formó parte de distintas etapas del crecimiento fueguino: la actividad hidrocarburífera, la planificación urbana de Río Grande, el fortalecimiento de la educación superior y la formación de nuevas generaciones de profesionales.
Río Grande.- La Agrupación TF-1, integrada por ex trabajadores de YPF y referentes vinculados a la historia hidrocarburífera fueguina, realizó un reconocimiento al ingeniero Mario Félix Ferreyra por su extensa trayectoria y su aporte al desarrollo productivo, educativo e institucional de Tierra del Fuego.
La distinción fue entregada por integrantes de la agrupación, Carlos Mansilla, Diego Barrientos y Mario Ligio, junto al diputado nacional por Tierra del Fuego Jorge Neri “Koky” Araujo, quienes destacaron el compromiso de Ferreyra con la preservación de la memoria petrolera y con el crecimiento de la provincia.
El reconocimiento también permitió repasar la historia de un profesional que llegó a Tierra del Fuego vinculado a YPF y que, con el paso de las décadas, terminó siendo protagonista de distintos procesos de transformación de Río Grande.
Su llegada a la isla junto a YPF
Ingeniero Químico e Ingeniero en Petróleo —formado posteriormente en la especialidad—, Mario Félix Ferreyra arribó a Tierra del Fuego el 17 de enero de 1980 para desempeñarse en YPF, luego de realizar una etapa previa de entrenamiento en las localidades santacruceñas de Pico Truncado y Las Heras.
Como ocurría con muchos profesionales de la petrolera estatal, su llegada estaba pensada inicialmente por un período determinado, pero la isla terminó convirtiéndose en su lugar definitivo.
“Vine por unos cuatro o cinco años, como era habitual en los ingenieros de YPF”, recordó en una entrevista realizada años atrás.
Su primer contacto con Río Grande fue una verdadera bienvenida fueguina: arribó en un avión Arava de YPF en medio de fuertes vientos y comenzó a alojarse en el histórico Hotel Menón, que pertenecía a la empresa estatal.
Desde allí inició su trabajo en los yacimientos del norte fueguino, recorriendo áreas como La Sara, Los Chorrillos, San Sebastián, Río Chico, Cabeza de León, Cabo Nombre, Cañadón Piedras y Cañadón Alfa.
El tiempo del petróleo y los pioneros de YPF

Emocionado por reencontrarse con antiguos compañeros como Julio Mancilla, el Ing. Mario Ferreyra recordó su llegada a YPF y el aprendizaje recibido de los trabajadores de campo. “Ellos realmente hacían Patria, no tenían horarios de trabajo y tenían una capacidad enorme de enseñanza”, expresó.
Durante su paso por la empresa estatal, Ferreyra desarrolló tareas vinculadas a procesos de producción, separación de gas, petróleo y agua, deshidratación de hidrocarburos, transporte y posteriormente estudios de extracción e ingeniería de yacimientos, a cargo del sector “Estudios Económicos del y Yacimiento Tierra del Fuego”.
“Era un trabajo variado y muy interesante”, recordó al repasar aquellos años.
Su carrera en YPF se extendió hasta 1992, formando parte de una etapa clave en la historia energética fueguina.
Ferreyra siempre destacó el rol que tuvieron los trabajadores petroleros en la consolidación de Río Grande, una ciudad donde la actividad hidrocarburífera permitió el crecimiento de infraestructura, servicios y población.
En su mirada histórica, Tierra del Fuego atravesó grandes etapas productivas: la etapa rural, la etapa del gas y el petróleo, y posteriormente la etapa tecnológica impulsada por la industria.
De YPF a la construcción de la ciudad
Además de su trayectoria petrolera, Ferreyra tuvo un rol destacado en la gestión pública al desempeñarse como Secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Río Grande durante la gestión del entonces intendente Esteban “Chiquito” Martínez.
Desde ese lugar participó de una etapa marcada por el fuerte crecimiento demográfico de la ciudad, producto de la llegada de miles de familias atraídas por el desarrollo industrial generado al amparo de la Ley 19.640.
En aquellos años, Río Grande comenzó a proyectar nuevos barrios, infraestructura básica y servicios necesarios para acompañar una expansión acelerada.
Ferreyra recuerda esa etapa como un enorme desafío: planificar una ciudad que debía prepararse para recibir a muchas más familias, con obras de agua, cloacas, gas, energía y apertura de nuevos sectores urbanos.
La UTN y la apuesta por el arraigo educativo
Otro de los capítulos centrales de su trayectoria está vinculado al desarrollo de la Universidad Tecnológica Nacional en Tierra del Fuego.
Luego de su paso por la actividad petrolera y la función pública, Ferreyra se incorporó a la actividad académica, primero como docente y posteriormente como una de las figuras centrales en la consolidación de la UTN fueguina.
La llegada de la Tecnológica estuvo vinculada al crecimiento industrial de la provincia y a la necesidad de formar recursos humanos especializados para acompañar ese proceso.
Con el tiempo, desde la FUNDATEC impulsó un proyecto educativo integral que incluyó el Jardín Rosarito Vera, la escuela primaria EADEB, el CIERG en Río Grande, el CIEU en Ushuaia, profesorados, carreras universitarias y convenios académicos destinados a ampliar la oferta educativa.
“Logramos darle a los padres la posibilidad de que sus hijos estudien acá y no tengan que ir a otros lugares del país para formarse profesionalmente”, sostuvo Ferreyra al resumir uno de los principales objetivos de ese proyecto: generar arraigo.
Un reconocimiento a una generación que construyó Tierra del Fuego
Desde la Agrupación TF-1 remarcaron que el homenaje a Mario Félix Ferreyra también representa un reconocimiento a una generación de trabajadores, técnicos y profesionales que llegaron a la isla y fueron protagonistas de su transformación.
El propio Ferreyra ha señalado en distintas oportunidades que el desarrollo fueguino se sostuvo sobre distintas generaciones de pioneros: los trabajadores rurales, los petroleros y posteriormente quienes impulsaron la etapa industrial y tecnológica.
Para el ingeniero, esa suma de conocimientos, esfuerzo y compromiso constituye uno de los mayores patrimonios de Río Grande y de Tierra del Fuego.
El reconocimiento entregado por los ex trabajadores de YPF vuelve a poner en valor esa historia compartida entre la energía, la educación, la industria y la construcción de una provincia que fue creciendo de la mano de quienes eligieron quedarse y construir su futuro en el extremo sur del país.





















