El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, Andrés Dachary, valoró que la cuestión Malvinas haya recuperado centralidad en la agenda nacional, pero advirtió que los anuncios deberán sostenerse con decisiones concretas y continuidad en el tiempo. Propuso combinar presión económica sobre las empresas que operen en las Islas, acciones judiciales y diplomáticas, presencia internacional, protección de los recursos naturales y fortalecimiento de las capacidades argentinas. También respaldó la Base Naval Integrada, diferenció ese proyecto del Polo Logístico y planteó pensar a Tierra del Fuego como un futuro “hub entre continentes”.
Ushuaia, 20 de septiembre de 2026.- La renovada centralidad de la cuestión Malvinas en la agenda nacional abre, para el secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, una oportunidad que la Argentina debería aprovechar para construir una política de Estado que trascienda gobiernos, anuncios y coyunturas electorales.
En diálogo con el programa “Buscando el Equilibrio”, por Radio Provincia, el funcionario valoró las recientes medidas vinculadas con la defensa de los intereses argentinos, aunque señaló que deberán demostrar continuidad y traducirse en herramientas concretas.
“Desde el Gobierno de la Provincia, por supuesto que celebramos que Malvinas haya ocupado la centralidad que siempre requirió dentro de la agenda nacional”, sostuvo.
Sin embargo, Dachary marcó diferencias con la política desarrollada anteriormente por la administración nacional y planteó que el desafío será comprobar si los últimos anuncios representan efectivamente una modificación sostenida de esa estrategia.
“Una cosa es lo que vos podés decir en la cadena nacional, otra cosa es lo que pueda decir gente de tu espacio político, pero después creo que el enorme desafío viene en mantener esto en el tiempo”, afirmó.
Frenar la explotación de los recursos
Uno de los ejes centrales de su análisis estuvo relacionado con los recursos naturales existentes en el área en disputa.
Aunque actualmente buena parte de la atención está puesta sobre los proyectos hidrocarburíferos, Dachary remarcó que la explotación pesquera constituye desde hace décadas uno de los principales problemas económicos vinculados con la presencia británica.
“El mayor saqueo está dado con lo que tiene que ver con la pesca”, sostuvo.
Al mismo tiempo, advirtió que una eventual explotación petrolera a gran escala tendría consecuencias económicas y estratégicas todavía mayores y podría modificar profundamente el escenario existente en el Atlántico Sur.
El funcionario ya había expresado públicamente durante septiembre que Tierra del Fuego considera necesario avanzar con normas y sanciones destinadas a desalentar operaciones empresariales que contribuyan a sostener actividades británicas en el Atlántico Sur.
La cautelar: “Necesaria, pero no suficiente”
Dachary también analizó la medida cautelar dictada por la Justicia Federal de Río Grande contra actividades relacionadas con el desarrollo hidrocarburífero en Malvinas.
La consideró una herramienta importante, aunque advirtió que una resolución judicial argentina no puede constituir por sí sola toda la estrategia.
“Por supuesto que sirve, por supuesto que es importante”, señaló, pero planteó que debe entenderse como una condición “necesaria y no suficiente”.
Para el funcionario, las acciones judiciales deberían complementarse con una estrategia diplomática ante organismos internacionales.
En particular, mencionó la Resolución 31/49 de Naciones Unidas y planteó la conveniencia de que la Argentina vuelva a llevar con fuerza la cuestión ante la Asamblea General.
“Si Argentina definitivamente quiere tener una política seria, volvamos a la Asamblea General”, afirmó.
Dachary reconoció que semejante estrategia requeriría negociaciones bilaterales con numerosos países para construir los respaldos necesarios, pero sostuvo que ese esfuerzo diplomático resulta indispensable si se pretende modificar el escenario actual.
“O trabajás en Malvinas o trabajás en el resto de la Argentina”
Otro de los planteos fuertes estuvo dirigido hacia las empresas que desarrollan actividades directa o indirectamente relacionadas con las Islas.
Dachary señaló que las estructuras corporativas internacionales son cada vez más complejas y que fusiones, adquisiciones y sociedades radicadas en diferentes jurisdicciones dificultan determinar qué compañías mantienen vínculos comerciales con operaciones desarrolladas bajo autorización británica.
Como ejemplo mencionó a Starlink, al sostener que presta servicios de conectividad en las Islas y a embarcaciones vinculadas con la actividad pesquera.
Frente a ese escenario, resumió el criterio que, a su entender, debería adoptar la Argentina:
“O trabajás en Malvinas o trabajás en el resto de la Argentina”.
El funcionario planteó que las sanciones podrían alcanzar tanto a las compañías como a integrantes de sus directorios y contemplar restricciones para operar en territorio continental argentino, además de consecuencias económicas.
También incorporó un elemento diferente: el costo reputacional que puede representar para una compañía internacional quedar involucrada en litigios relacionados con una controversia de soberanía.
Base Naval y Polo Logístico: dos proyectos diferentes
La entrevista permitió además profundizar otro debate que atraviesa actualmente a Tierra del Fuego.
Dachary respaldó la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia y consideró que las Fuerzas Armadas necesitan infraestructura y medios adecuados para desarrollar tareas de defensa, vigilancia marítima, protección de los recursos naturales y búsqueda y rescate.
“Para la Armada Argentina es una necesidad imperiosa contar no solamente con mejor infraestructura, sino con mayores medios”, afirmó.
Pero introdujo una distinción que consideró fundamental: “Una cosa es una base militar y otra cosa es el polo logístico”.
Mientras la Base Naval corresponde a una infraestructura vinculada directamente con la defensa nacional, Dachary planteó para el Polo Logístico un esquema público-privado con participación del Estado nacional, Tierra del Fuego y capitales privados, procurando que las empresas radicadas en la provincia tengan prioridad.
Tierra del Fuego como “hub entre continentes”
Incluso el concepto de “Polo Logístico Antártico”, según Dachary, comienza a resultar limitado frente al escenario que imagina para las próximas décadas.
“Hoy ese nombre queda chico”, sostuvo.
Su planteo parte de la ubicación geográfica de Tierra del Fuego respecto del Atlántico Sur, la Antártida y las rutas bioceánicas asociadas al Estrecho de Magallanes, el Canal Beagle y el Cabo de Hornos.
Por eso propuso pensar el desarrollo logístico fueguino en una dimensión superior.
“Creo que es mucho más coherente hablarlo como nexo entre continentes, como un hub entre continentes”, señaló.
Desde esa perspectiva, consideró que infraestructura portuaria, logística y servicios privados podrían transformarse en una oportunidad estratégica y económica para Tierra del Fuego.
Una provincia en medio de la nueva geopolítica
Dachary relacionó ese potencial con las transformaciones que observa en el escenario internacional y con la creciente competencia entre potencias por recursos, rutas marítimas y espacios estratégicos.
En ese contexto mencionó, entre otros ejemplos, las discusiones internacionales alrededor de Groenlandia y sostuvo que Tierra del Fuego adquiere una importancia creciente debido a su ubicación.
“Ahí está por qué cada vez Tierra del Fuego es más tapa de distintos diarios, ya no nacionales, sino del mundo, porque yo creo que claramente las distintas potencias han puesto sus ojos sobre nuestro territorio”, afirmó.
Se trata de una interpretación geopolítica del funcionario, a partir de la cual reclamó una mayor coordinación entre Nación y Provincia para incrementar las herramientas y capacidades argentinas frente a un escenario internacional que considera cada vez más complejo.
Malvinas más allá de la Cancillería
Hacia el final de la entrevista, Dachary condensó su planteo en una idea: la cuestión Malvinas no debería quedar limitada exclusivamente a la política exterior.
“Malvinas debe atravesar prácticamente todas las políticas estratégicas del Estado argentino”, sostuvo.
Y detalló: “Nosotros tenemos que tener una política económica que piense en clave Malvinas, una política cultural que piense en Malvinas, una política científica, una tecnológica e inclusive una militar”.
Sobre este último punto aclaró que no estaba proponiendo una alternativa bélica.
“Las democracias no guerrean, pero tampoco se desarman”, expresó, al vincular su planteo con la necesidad de recuperar capacidades de las Fuerzas Armadas después de décadas que caracterizó como de desinversión.
Una estrategia para sostener durante años
El núcleo de la posición de Dachary apunta finalmente a la continuidad.
La Argentina, según planteó, dispone de herramientas jurídicas, diplomáticas, económicas, científicas y estratégicas que deberían actuar de manera coordinada y mantenerse independientemente de quién ocupe circunstancialmente el Gobierno nacional.
En ese esquema incluye la presión sobre las empresas vinculadas con actividades desarrolladas en las Islas, la defensa de los recursos naturales, una mayor presencia en organismos internacionales, el fortalecimiento de las capacidades estatales y militares y el aprovechamiento de la posición geográfica de Tierra del Fuego.
“Tenés muchas cosas que están alineadas para que Argentina tenga una política más ambiciosa en torno a Malvinas”, concluyó.
El planteo de fondo es que la cuestión Malvinas deje de depender de cada cambio de administración y pase a constituir una estrategia integral y permanente del Estado argentino: una política capaz de vincular soberanía, recursos naturales, diplomacia, ciencia, tecnología, defensa y el desarrollo estratégico de Tierra del Fuego en el Atlántico Sur.





















