La Asociación Chilena y Hermanos conmemoró este domingo 6 de septiembre sus primeras dos décadas de vida institucional. Miguel Cárdenas Pérez, uno de sus referentes, recordó en Radio Universidad a quienes hicieron posible el nacimiento y crecimiento de la entidad y destacó especialmente el trabajo de las mujeres, los fundadores y quienes ya no están. La historia de ACHER comenzó formalmente en 2006 y tuvo entre sus principales impulsores al entonces cónsul de Chile Roberto Cordero Pinilla, quien gestionó junto al Municipio de Río Grande el terreno donde posteriormente se levantó la sede. A fin de mes se realizará un encuentro especial por el aniversario. La fecha oficial del acta es el 23 de septiembre de 2006.
Río Grande, 6 de septiembre de 2026 (Ramón Taborda Strusiat).- Río Grande, 6 de septiembre de 2026 (Ramón Taborda Strusiat).- La Asociación Chilena y Hermanos (ACHER) cumplirá este próximo 23 de septiembre sus primeros 20 años de vida, consolidada como una de las instituciones que durante las últimas dos décadas ha contribuido a preservar la identidad chilena y, al mismo tiempo, a fortalecer los históricos vínculos de integración entre argentinos y chilenos en Río Grande.
La fecha adquiere un significado particular porque coincide con septiembre, tradicionalmente identificado como el mes de la chilenidad por la celebración, cada 18, de las Fiestas Patrias de Chile.
El primer acta fundacional de ACHER está fechada el 6 de septiembre de 2006. Apenas tres meses después, el 7 de diciembre de aquel año, se concretó uno de los acontecimientos decisivos para la naciente institución: la inauguración simbólica del predio donde se levantaría su futura sede.
Detrás de aquel proceso estuvo la gestión del entonces cónsul de Chile en Río Grande, Roberto Cordero Pinilla, quien promovió las conversaciones con la Municipalidad durante la administración del intendente Jorge Martín para conseguir el terreno destinado a la colectividad.
Cárdenas: “Hay muchas personas que hicieron posible que esta institución perdurara 20 años”
Miguel Cárdenas Pérez, integrante y referente de ACHER, visitó los estudios de Radio Universidad 93.5 MHz y compartió en “La Mañana de la Tecno” sus sensaciones por este aniversario.
Cárdenas puso especialmente el acento en quienes construyeron la institución durante estas dos décadas.
“Hay muchas personas que hicieron posible que esta institución perdurara 20 años ya en la ciudad”, expresó, al tiempo que recordó que ACHER no nació solamente a partir de una estructura formal, sino del esfuerzo de un grupo de vecinos que entendió la necesidad de contar con un espacio propio.
Entre aquellos nombres mencionó a Eddie Vargas Macías, Elisardo «Chalo» Barría, Sergio Barría, Carlos Balcázar y otros tantos hombres y mujeres que participaron de los primeros años de la asociación.
Pero reservó un reconocimiento especial para las mujeres.
“Las mujeres creo que son el sostén de ACHER”, afirmó Cárdenas, al recordar aquellas jornadas en las que el trabajo comunitario fue imprescindible para levantar la institución.
La minga como forma de construir

Miguel Cárdenas Pérez, integrante y referente de ACHER, visitó los estudios de Radio Universidad 93.5 MHz y compartió en “La Mañana de la Tecno” sus sensaciones por este aniversario.
Cárdenas relacionó aquella historia con una tradición profundamente arraigada en la cultura chilota: la minga.
El concepto representa el trabajo colectivo y solidario, donde cada integrante de una comunidad aporta lo que puede para alcanzar un objetivo común.
Y esa fue, precisamente, una de las características de los primeros tiempos de ACHER.
Mientras algunos vecinos aportaban vehículos y maquinaria, otros trabajaban en el terreno; las mujeres preparaban alimentos, organizaban actividades y recaudaban fondos, mientras diferentes sectores de la comunidad colaboraban con materiales.
Cárdenas explicó que incluso hoy ese espíritu continúa presente.
Relató que recientemente integrantes de la entidad realizaron una nueva “minga” para preparar la sede de cara a las celebraciones de septiembre: mientras algunas mujeres planchaban mantelería, otras personas retiraban escombros, pintaban y acondicionaban distintos sectores.
La intención, explicó, era simplemente “hermosear un poco nuestra casa” para recibir a quienes participarán de las próximas actividades.
Los días en que comenzó el sueño
La historia institucional tuvo uno de sus momentos fundamentales el jueves 7 de diciembre de 2006.
Aquella tarde quedó inaugurado el arco simbólico en el terreno ubicado entre el Puente General Mosconi y la calle Pacheco, donde posteriormente comenzarían las tareas de relleno y construcción.
Participaron el entonces intendente Jorge Martín; el presidente de ACHER, Eddie Vargas Macías; el cónsul Roberto Cordero Pinilla; integrantes de la comisión directiva; representantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, además de vecinos.
La primera comisión estuvo integrada, entre otros, por Eddie Vargas Macías como presidente; Elisardo Barría como vicepresidente; Denis Muñoz como secretario; Blanca Quezada como prosecretaria y Carlos Balzcazar como tesorero.
Después de aquella ceremonia comenzó el verdadero desafío.
El terreno debía rellenarse varios metros antes de poder construir.
Durante meses, socios, vecinos y colaboradores trabajaron los fines de semana aportando camiones, maquinaria, materiales y horas de trabajo. Las mujeres preparaban alimentos y desarrollaban actividades para reunir fondos.
Lo que inicialmente era solamente un espacio vacío comenzó así a transformarse en la futura sede de ACHER.
Roberto Cordero Pinilla, uno de los grandes impulsores
Durante la entrevista, Cárdenas también recordó especialmente la figura de don Roberto Cordero Pinilla.
“Creo que fue el promotor de todo esto”, señaló, destacando la relación que mantenía el diplomático con las autoridades municipales y distintos sectores empresarios de Río Grande.
El propio Cordero Pinilla relató años atrás cómo nació aquella iniciativa.

Don Roberto Cordero Pinilla recordó que “ese fue el término del relleno del terreno de ACHER, un gran trabajo de unidad, chilenos y argentinos, un año de faena todos los fines de semana, no parábamos, las señoras preparaban la comida y almorzamos en el suelo. Grandes todos los que colaboraron con esta magna obra, se incluye a aquellos que no aparecen en la foto. Grandes recuerdos para el Intendente Martín, el Secretario de Gobierno Rafael Naccarato, el Secretario de Asuntos sociales Gustavo Melella y muchos otros que confiaron en nuestro proyecto. También a nuestro amigo Ramón Taborda Strusiat. A todos nos agradecimientos”.
Durante su segunda gestión consular en Río Grande entendió que la colectividad necesitaba un espacio físico que permitiera consolidar su organización.
“Me dije: acá hay que tener un terreno que permita consolidar a la colectividad chilena”, recordó.
Las primeras gestiones permitieron obtener inicialmente mil metros cuadrados. Luego, ante la necesidad de contar con un espacio mayor, el proyecto fue ampliándose.
Cordero Pinilla recordó particularmente las conversaciones con Lisardo Barría y Eddie Vargas y la posterior conformación de una asociación formal, con personería jurídica y su correspondiente estructura institucional.
La construcción fue profundamente comunitaria.
“Unos decían yo regalo las puertas, otros yo pongo los clavos y otros yo pongo los ladrillos”, recordó Cordero Pinilla al describir cómo vecinos, empresarios, instituciones y familias fueron sumándose al proyecto.
También las mujeres desarrollaron ventas de empanadas y participaron de ferias ganaderas para reunir recursos destinados a comprar cemento y otros materiales.
Una institución que se integró a Río Grande
ACHER no se limitó a preservar las tradiciones chilenas.
Desde sus primeros años comenzó a desarrollar actividades culturales, sociales y solidarias y a vincularse con numerosas instituciones de Río Grande.
Cordero Pinilla recordó que la asociación fue creciendo “no solo en lo material, sino también en lo social y en lo humano”.
El propio logo que identifica actualmente a ACHER fue diseñado por su hijo, Rolf Cordero Adaro, mientras que el entonces gobernador de Porvenir, Roberto Álvarez, colaboró en la elaboración del estandarte de la entidad.
Cárdenas destacó además que ese espíritu continúa vigente y remarcó el papel que tienen las organizaciones sociales dentro de una comunidad.
“Creo que para eso tienen que estar las ONG, sentirse también acompañadas por el gobierno local y saber que hay una mano dentro de la comunidad que ayuda a crecer, a ser comunidad”, expresó.
La presencia chilena en la historia riograndense
La entrevista permitió además reflexionar sobre la profunda presencia de ciudadanos chilenos y sus descendientes en el desarrollo histórico de Río Grande.
Cárdenas recordó particularmente la llegada de trabajadores procedentes de Chiloé y otras regiones chilenas que encontraron oportunidades laborales primero en las estancias y luego en otras actividades productivas.
A lo largo del tiempo, esa presencia se extendió a la actividad petrolera, la industria, el comercio, la cultura, la educación y distintas profesiones.
“Creo que la ciudad de Río Grande es un crisol también de colectividades”, sostuvo Cárdenas, quien consideró que el ciudadano chileno formó parte de las primeras generaciones de trabajadores que contribuyeron al crecimiento de la zona norte de Tierra del Fuego.
La integración también se expresó en las familias.
Actualmente son numerosas las generaciones de hijos y nietos de chilenos nacidos en Río Grande que se formaron profesionalmente en la ciudad y mantienen al mismo tiempo sus vínculos culturales con el país de origen de sus padres o abuelos.
Los que siguen estando

También ocupa un lugar especial en la memoria de ACHER doña María Hernández, socia fundadora de la institución y creadora del Conjunto Folklórico “Raíces y Hermandad”. María falleció el 6 de junio de 2020 y dejó como legado una intensa tarea cultural vinculada con la música, las tradiciones chilenas y, fundamentalmente, la integración entre argentinos y chilenos. René Ayaquintui, cofundador, socio y colaborador permanente de la institución, quien participó activamente de los primeros trabajos de relleno del terreno. Ayaquintui falleció el 4 de marzo de este año y su nombre permanece asociado a aquella generación que trabajó cuando todavía prácticamente todo estaba por hacerse.
El aniversario también abrió espacio para los recuerdos. Cárdenas evocó a varios integrantes de la comunidad que acompañaron el nacimiento y crecimiento de ACHER y que fallecieron con el paso de los años.
Entre ellos aparece René Ayaquintui, cofundador, socio y colaborador permanente de la institución, quien participó activamente de los primeros trabajos de relleno del terreno.
Ayaquintui falleció el 4 de marzo de este año y su nombre permanece asociado a aquella generación que trabajó cuando todavía prácticamente todo estaba por hacerse.
También ocupa un lugar especial en la memoria de ACHER doña María Hernández, socia fundadora de la institución y creadora del Conjunto Folklórico “Raíces y Hermandad”.
María falleció el 6 de junio de 2020 y dejó como legado una intensa tarea cultural vinculada con la música, las tradiciones chilenas y, fundamentalmente, la integración entre argentinos y chilenos.
“Llegó la hora de tu partida, pero tu legado es grande. Tal vez no sepas que cuando te fuiste, te quedaste con nosotros para siempre”, expresó entonces ACHER al despedirla.
Una hermandad que trasciende las fronteras
Quizás una de las ideas que mejor sintetiza los primeros veinte años de ACHER sea aquella que acompañó desde el comienzo la vida de la institución: construir un lugar donde conservar las raíces chilenas sin levantar fronteras con la comunidad que los recibió.
Cárdenas habló de hospitalidad, pertenencia y agradecimiento hacia Río Grande.
Y aquella misma idea había sido expresada años atrás por Roberto Cordero Pinilla al analizar la relación entre ambas comunidades.
“El chileno es agradecido de las oportunidades que la Provincia de Tierra del Fuego le ha brindado; pero el chileno también ha sabido responder a ese abrazo mutuo”, sostuvo el ex cónsul, quien destacó la contribución de la comunidad chilena al desarrollo cultural y económico de Río Grande.
Veinte años después de aquella primera acta, el edificio está levantado, las actividades continúan y nuevas generaciones se incorporan.
Pero detrás de cada pared permanece la historia de quienes empujaron camiones, trasladaron áridos, cocinaron, vendieron empanadas, consiguieron materiales, tocaron guitarras, bailaron cuecas y dedicaron incontables horas de trabajo para construir algo que trascendiera sus propias vidas.
ACHER cumplió veinte años.
Y aquella institución que nació para reunir a la colectividad chilena terminó convirtiéndose también en una expresión de la propia historia de Río Grande.
A fin de mes, socios, familias, amigos y representantes de la comunidad volverán a reunirse para celebrar formalmente estas dos décadas de historia.





















