El presidente de la Unión Industrial Fueguina, Ramiro Caballero, advirtió que el comienzo de 2026 está siendo “más difícil de lo esperado” para el sector productivo de Tierra del Fuego, en un contexto marcado por la caída del consumo, la apertura importadora y la incertidumbre sobre el rumbo económico.
Río Grande.- “El inicio de año se preveía complejo, pero hoy es más difícil porque la mejora en la demanda todavía no se ve”, sostuvo el presidente de la UIF Ramiro Caballero en FM La Isla, al analizar la situación que atraviesa especialmente el sector electrónico, uno de los principales motores industriales de la provincia.
El dirigente fue categórico al resumir el escenario: “No se puede producir lo que no se vende”, y explicó que durante 2025 las empresas sostuvieron niveles de producción aceptables en parte por compromisos de empleo y por la necesidad de mantener volumen, pero que el balance anual dejó una fuerte caída del consumo que ahora impacta de lleno en el arranque del nuevo año.
Consumo en retroceso y ventas a pérdida
Caballero señaló que la retracción del poder adquisitivo y la mayor competencia de productos importados modificaron el comportamiento del mercado. “Aquel que tiene posibilidades de consumir derivó su gasto hacia otros bienes o buscó mejores precios en otros rubros”, explicó.
En ese marco, reveló que algunas cadenas comerciales están vendiendo productos incluso por debajo de su rentabilidad para intentar estimular la demanda. “Nadie puede trabajar a pérdida permanentemente. Son medidas para tratar de activar el mercado en los próximos meses”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que el problema central no es el tipo de cambio ni exclusivamente los costos, sino la falta de demanda: “El problema hoy es que no hay un consumo que pueda mejorar las condiciones productivas en el mediano plazo”.
Apertura y transición sin plan claro
El titular de la UIF reconoció que muchas de las reformas económicas encaradas a nivel nacional apuntan a mejorar la competitividad y ordenar el sistema productivo. No obstante, planteó una preocupación central: la ausencia de un plan de transición.
“Podemos estar de acuerdo en el objetivo final, pero el inconveniente es cuál es el plan para este camino. ¿Cómo se amortigua el impacto mientras se reconvierte la matriz productiva?”, se preguntó.
Según explicó, avanzar hacia una economía más integrada y competitiva requiere tiempo, infraestructura, inversiones y formación de trabajadores. “Tenés que crear ese nuevo empleo. ¿Cuánto tiempo lleva eso? Ese es el problema”, remarcó.
Empleo e infraestructura, en el centro de la preocupación
Caballero admitió que históricamente los primeros meses del año suelen ser más complejos en términos laborales, pero subrayó que en esta oportunidad la situación es más delicada por la falta de señales de recuperación en la demanda.
Además, alertó sobre las limitaciones estructurales de la provincia. “Si faltan condiciones de infraestructura o un plan de desarrollo claro, cualquier inversión lleva mucho más tiempo. Y hoy ese tiempo impacta más fuerte”, señaló.
El dirigente también se refirió al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP), aclarando que no fue eliminado, aunque se modificó el esquema de aportes. “Los proyectos aprobados deben continuar y los compromisos asumidos siguen vigentes”, indicó.
Un escenario abierto
En el plano nacional, Caballero reconoció que la crisis industrial no es exclusiva de Tierra del Fuego y que la caída de la capacidad instalada se replica en distintos puntos del país.
Para la provincia, la ecuación es clara: sin recuperación del consumo interno, la producción seguirá limitada. “Si el consumo no mejora, no tenemos forma de producir aquello que no se vende”, reiteró.

















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