La bióloga Lucía Rodríguez Planes, trabajadora de la Administración de Parques Nacionales y docente de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, analizó el impacto de las especies invasoras sobre los ecosistemas fueguinos y advirtió sobre la necesidad de sostener los programas de monitoreo ambiental. Durante una entrevista en el streaming “Ciencia en Fuego” de la Agencia de Innovación de la Provincia, también explicó cómo afectan las restricciones presupuestarias a las tareas de conservación y destacó la importancia de planificar políticas públicas de largo plazo.
Ushuaia, jueves 5 de noviembre de 2026.- La conservación de la biodiversidad en Tierra del Fuego enfrenta desafíos cada vez más complejos, particularmente por la expansión de especies exóticas invasoras, la necesidad de proteger a los animales nativos y las dificultades que atraviesan los organismos encargados de administrar las áreas naturales protegidas.
Así lo explicó la bióloga Lucía Rodríguez Planes, trabajadora de la Dirección Regional Patagonia Austral de la Administración de Parques Nacionales y docente de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), durante una entrevista realizada en el décimo episodio de la segunda temporada del streaming “Ciencia en Fuego”.
El programa, una coproducción del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), el CONICET y la Agencia de Innovación de Tierra del Fuego, permitió abordar diferentes aspectos del trabajo científico y técnico necesario para preservar los ecosistemas australes.
Durante la conversación, Rodríguez Planes puso especial atención en la presencia de especies introducidas, sus consecuencias sobre la fauna autóctona y la importancia de sostener políticas públicas de conservación que trasciendan los cambios de gestión.
Más mamíferos exóticos que nativos en Tierra del Fuego
Uno de los datos más significativos expuestos durante la entrevista fue que en Tierra del Fuego actualmente se registra una mayor cantidad de especies de mamíferos exóticos que nativos.
Esta particularidad refleja la magnitud de las transformaciones que experimentaron los ecosistemas fueguinos como consecuencia de la introducción de animales provenientes de otras regiones.
La especialista explicó que las especies exóticas pueden generar diferentes impactos sobre la biodiversidad, entre ellos la competencia por alimento y territorio, la modificación de los ambientes naturales y la transmisión de enfermedades.
“Las especies invasoras nunca llegan solas, llegan con toda su fauna de parásitos incorporada”, advirtió.
En ese sentido, señaló que la presencia de organismos introducidos puede representar riesgos adicionales para especies nativas amenazadas, como el huillín y el zorro colorado fueguino.
La problemática exige una mirada integral, ya que los efectos de las invasiones biológicas no se limitan a la presencia de nuevos animales, sino que también pueden alterar las relaciones ecológicas que se desarrollaron durante miles de años.
El visón americano y las consecuencias de su introducción
Entre los ejemplos mencionados, Rodríguez Planes se detuvo especialmente en el caso del visón americano, una especie introducida en Tierra del Fuego como parte de la actividad peletera.
Según explicó, su expansión estuvo relacionada con escapes de criaderos y con la liberación o abandono de ejemplares cuando la explotación comercial dejó de resultar rentable.
“El cierre de esos lugares fue simplemente soltar a los animales y dedicarse a otra cosa”, recordó.
La bióloga describió al visón como un animal con una extraordinaria capacidad de adaptación, característica que facilita su expansión por diferentes ambientes.
“Es un animal que se adapta muy bien a todo, tiene una dieta que es muy flexible… sabe nadar muy bien, sabe trepar, sabe escabullirse de todo”, explicó.
Estas características dificultan las tareas de control y representan un desafío para los equipos que trabajan en la protección de la fauna autóctona.
La especialista también mencionó otras especies introducidas que forman parte de la problemática ambiental fueguina, entre ellas el castor, el conejo, la chaqueta amarilla, las cabras, el ciervo colorado y diferentes peces exóticos.
Cada una presenta características particulares, por lo que las estrategias de manejo deben adaptarse a sus efectos sobre los ambientes y las especies nativas.
Los parques nacionales y la planificación a diez años

La bióloga Lucía Rodríguez Planes, trabajadora de la Dirección Regional Patagonia Austral de la Administración de Parques Nacionales y docente de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), durante la entrevista realizada en el décimo episodio de la segunda temporada del streaming “Ciencia en Fuego” de la Agencia de Innovación del Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego.
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el funcionamiento de las áreas naturales protegidas y la importancia de contar con herramientas de planificación.
Rodríguez Planes explicó que los parques nacionales disponen de Planes de Gestión, instrumentos estratégicos que permiten establecer objetivos de conservación y definir las acciones necesarias para alcanzarlos.
Estos documentos contemplan una proyección de diez años e incluyen diagnósticos ambientales, inventarios de biodiversidad, identificación de amenazas y criterios para la administración del territorio.
La elaboración de los planes se desarrolla mediante procesos participativos que involucran a investigadores, comunidades, residentes y diferentes actores relacionados con las áreas protegidas.
A partir de esos intercambios se establecen prioridades y se define la zonificación de los parques.
Esta organización permite diferenciar los sectores destinados al uso público y turístico de aquellos que requieren niveles más estrictos de protección.
De esta manera, la planificación busca compatibilizar las actividades humanas con la conservación de los valores naturales que justifican la existencia de cada parque.
La conservación no termina en los límites de un parque
La especialista destacó que uno de los desafíos fundamentales consiste en comprender que los ecosistemas no se encuentran aislados por los límites administrativos.
Los animales se desplazan, los procesos ecológicos atraviesan diferentes territorios y muchas amenazas ambientales se originan fuera de las áreas protegidas.
“Tenemos que poder pensar la conservación puertas afuera de los parques nacionales, tenemos que poder pensarlo en integración con el resto del territorio”, sostuvo.
En ese sentido, consideró fundamental fortalecer la articulación entre organismos nacionales, provinciales y municipales, además de promover la participación de otros actores vinculados con la gestión territorial.
La conectividad ecológica constituye un aspecto central para garantizar que las poblaciones de fauna puedan desplazarse y mantener relaciones con otros ambientes.
Por ese motivo, la conservación requiere una perspectiva que contemple no solamente los parques nacionales, sino también los espacios rurales, las áreas urbanas y los territorios que los conectan.
El impacto de las restricciones presupuestarias
La entrevista también permitió analizar las consecuencias de los recortes presupuestarios sobre el funcionamiento de los organismos encargados de la conservación ambiental.
Rodríguez Planes explicó que las tareas de monitoreo de fauna, control de especies invasoras y seguimiento de poblaciones amenazadas necesitan continuidad y recursos sostenidos a lo largo del tiempo.
A diferencia de otras actividades que pueden desarrollarse mediante intervenciones puntuales, la conservación requiere reunir información durante períodos prolongados para comprender los cambios que experimentan los ecosistemas.
“La información de base sobre monitoreo de fauna es necesario sostenerla en el tiempo… es una tarea que solo puede realizar el Estado, ese largoplacismo”, afirmó.
La especialista advirtió que la interrupción de los programas de seguimiento puede generar vacíos de información difíciles de recuperar.
Por ejemplo, cuando una población animal es monitoreada durante varios años, la ausencia de registros en determinados períodos puede dificultar la identificación de tendencias y la evaluación de los resultados de las medidas de conservación.
En ese contexto, sostuvo que la disponibilidad de equipos técnicos, financiamiento y presencia territorial constituye una condición fundamental para mantener políticas ambientales efectivas.
Grandes extensiones y recursos limitados
Rodríguez Planes también se refirió a la magnitud territorial de las áreas protegidas que deben administrar los equipos de Parques Nacionales.
Entre los ejemplos mencionó el Parque Nacional Tierra del Fuego, que supera las 68.000 hectáreas, y el Parque Nacional Los Glaciares, con una superficie cercana a las 700.000 hectáreas.
Estas dimensiones permiten comprender la complejidad de desarrollar tareas de monitoreo, investigación, control de especies invasoras y protección ambiental.
La especialista explicó que, frente a recursos limitados, los equipos deben establecer prioridades y determinar cuáles son las intervenciones más urgentes.
“No tenemos recursos ilimitados y compiten por la atención muchas cosas que pueden ser relevantes a la vez, entonces sí o sí necesitamos hacer un ejercicio de priorización y tomar decisiones sobre qué es más importante y qué es más urgente”, señaló.
Esta necesidad de priorización exige contar con información científica confiable y criterios técnicos que permitan orientar las decisiones.
El manejo adaptativo: aprender y corregir las estrategias
Otro concepto desarrollado durante la entrevista fue el denominado manejo adaptativo, una herramienta utilizada en la administración de recursos naturales y áreas protegidas.
Este enfoque consiste en evaluar de manera permanente los resultados de las intervenciones y modificar las estrategias cuando la evidencia demuestra que es necesario realizar ajustes.
“Una manera de pensar el manejo que implica poder aprender del proceso que estamos llevando adelante y poder ir ajustando ese camino”, explicó Rodríguez Planes.
La metodología reconoce que los ecosistemas son dinámicos y que las decisiones de conservación deben incorporar nuevos conocimientos a medida que se dispone de información.
Sin embargo, la especialista aclaró que esta capacidad de adaptación no reemplaza la necesidad de mantener programas estables de investigación, seguimiento y gestión.
Por el contrario, el manejo adaptativo depende de la continuidad de los registros y del trabajo de los equipos técnicos.
La importancia de sostener políticas ambientales a largo plazo
Las reflexiones de Rodríguez Planes dejaron planteada una cuestión central para el futuro de la conservación en Tierra del Fuego: la necesidad de sostener políticas públicas capaces de acompañar procesos ambientales que se desarrollan durante décadas.
La expansión de especies invasoras, la protección de animales amenazados y la recuperación de ecosistemas requieren conocimientos científicos, planificación y acciones permanentes.
En ese sentido, la especialista destacó el papel del Estado en la producción de información ambiental y en el sostenimiento de programas que no pueden interrumpirse sin consecuencias.
La entrevista también permitió poner en valor el trabajo de investigadores, profesionales y equipos técnicos que desarrollan tareas de conservación en los parques nacionales de la región.
A través de este nuevo episodio, “Ciencia en Fuego” acercó a la comunidad una mirada sobre los desafíos ambientales de Tierra del Fuego, donde la protección de la biodiversidad depende tanto del conocimiento científico como de la capacidad institucional para transformar ese conocimiento en acciones sostenidas.
La conservación de los ecosistemas fueguinos exige mirar más allá de los límites de las áreas protegidas, comprender los efectos de las especies introducidas y garantizar la continuidad de las políticas de monitoreo y manejo ambiental.
Episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=AgM1t15jH0o
















