El espacio político se alineó con la mayoría legislativa que dejó sin efecto la Ley 1529 y advirtió que avanzar con la reforma constitucional en el actual contexto sería “desoír la voluntad popular”. Apuntaron a la crisis social y económica como eje central de la decisión.
Ushuaia.- En medio de la creciente tensión institucional en Tierra del Fuego, el partido Somos Fueguinos difundió un duro comunicado en el que respaldó la derogación de la Ley 1529 —que habilitaba el proceso de reforma constitucional— y lanzó un mensaje directo al gobernador Gustavo Melella: “no es este el tiempo” para avanzar con esa iniciativa.
Bajo el título “Basta de desatinos”, el espacio político defendió la decisión adoptada por la Legislatura provincial, donde una mayoría integrada por bloques opositores logró aprobar la derogación de la norma con votos suficientes incluso para sostener una eventual insistencia ante un posible veto del Ejecutivo.
Respaldo político amplio y mensaje al Ejecutivo
Desde Somos Fueguinos destacaron que la medida cuenta con el acompañamiento de una amplia representación política dentro del Parlamento fueguino, integrada por fuerzas como el Movimiento Popular Fueguino, La Libertad Avanza, Provincia Grande, el Partido Justicialista, el Partido Verde y el propio espacio impulsor.
Según plantearon, esta convergencia no responde a una lógica de confrontación partidaria sino a la interpretación de un clima social adverso a la reforma constitucional en el actual contexto.
“Sería un sinsentido que el Gobernador continúe desoyendo la evidente mayoría de la voluntad popular”, expresaron, al tiempo que reivindicaron el rol de la Legislatura como “Casa del Pueblo” con legitimidad institucional para tomar este tipo de decisiones.
La crisis como argumento central
El comunicado hace especial hincapié en la situación económica y social que atraviesa la provincia, señalando que el escenario actual exige priorizar la gestión de urgencias por sobre debates estructurales de largo plazo.
En esa línea, remarcaron que los fundamentos de los legisladores que acompañaron la derogación coinciden en que no es momento de “distraer recursos económicos, humanos ni financieros” en un proceso de reforma constitucional.
Entre las principales problemáticas mencionadas se destacan la situación del sistema de salud, la educación, la seguridad, el abastecimiento energético, la crisis de la obra social Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) y, especialmente, la pérdida de empleo en la provincia.
“No es este el tiempo”
El documento cierra con una definición política contundente: la dirigencia debe concentrarse en resolver los problemas cotidianos de la población y no en impulsar una nueva Carta Magna cuyos efectos —según sostienen— no darían respuesta a las urgencias actuales.
“No es este el tiempo de reformar la Constitución fueguina”, concluye el comunicado.
Un conflicto que escala
La postura de Somos Fueguinos se suma a un escenario de creciente confrontación entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo, en el que se espera una definición clave del gobernador sobre la eventual promulgación o veto de la ley.
De avanzar el veto, la Legislatura podría insistir con la derogación, profundizando un conflicto institucional que ya se encuentra en el centro de la agenda política fueguina y que, lejos de resolverse, parece encaminarse hacia un nuevo capítulo de alta tensión.


















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