Las declaraciones del ingeniero Mario Félix Ferreyra en ((La 97)) Radio Fueguina sobre la participación de la Estación Terrena de Tolhuin en la misión Artemis II reabrieron una historia de largo aliento: la relación construida durante 20 años entre la CONAE, la UTN fueguina y las instituciones educativas de la FUNDATEC. Desde los primeros programas de entrenamiento satelital para niños en la EADEB, el CIERG y el CIEU, hasta la actual inserción de Tierra del Fuego en proyectos espaciales de nivel internacional, se consolidó un proceso educativo, científico y tecnológico que hoy muestra resultados concretos.
Río Grande (Ramón Taborda Strusiat).- La reciente participación de la Estación Terrena de Tolhuin en la recepción de señales vinculadas al satélite argentino Atenea, en el marco de la misión Artemis II, no constituye un hecho aislado ni una casualidad tecnológica. Por el contrario, se inscribe en una construcción de largo plazo que une a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) con la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Tierra del Fuego, y con las instituciones educativas de la FUNDATEC: la EADEB (Escuela Austral de Enseñanza Bilingüe), el CIERG (Colegio Integral de Educación Río Grande) y el CIEU (Colegio Integral de Educación Ushuaia).
Ese vínculo directo ya suma 20 años de historia. Y fue justamente el ingeniero Mario Félix Ferreyra, presidente de FUNDATEC y ex decano de la UTN fueguina, uno de sus grandes impulsores.
En declaraciones formuladas a ((La 97)) Radio Fueguina, Ferreyra repasó el proceso que llevó a Tierra del Fuego a transformarse en una referencia de la actividad espacial argentina, y destacó la importancia científica, educativa y geopolítica de la estación instalada en Tolhuin.
El reconocimiento de la CONAE y una frase que resume una historia
A raíz de esas declaraciones, el ingeniero Leonardo Comes, gerente de Gestión Tecnológica de la CONAE, envió un mensaje que sintetiza el valor de ese recorrido compartido:
“Qué lindas épocas cuando andábamos por aquellos pagos con el proyecto”.
Y agregó: “Lo importante es que la Estación está operativa y cada vez involucrada en proyectos de primer nivel internacional. Lo que empezó como un sueño hoy es realidad y para que así haya sido se tienen que alinear muchas cosas pero lo principal fue el apoyo desde el primer momento que tuvimos allá contigo a la cabeza. Desde CONAE, el Dr. Conrado Varotto quien me puso a liderar el proyecto, más allá que en la inauguración él ya se había retirado”.
Las palabras de Comes no sólo reconocen el presente de la estación, sino que también reafirman la importancia que tuvo Tierra del Fuego, y en particular la UTN y la FUNDATEC, en el acompañamiento y la consolidación de ese proyecto.
De la capacitación escolar a la cultura espacial
El nexo entre la CONAE y la estructura educativa vinculada a Ferreyra no nació con la antena de Tolhuin. Tiene antecedentes concretos, documentados y muy significativos.
En marzo de 2006, integrantes de la CONAE llegaron a Tierra del Fuego para lanzar el “Programa de entrenamiento satelital para niños y jóvenes”, una iniciativa orientada a acercar a los estudiantes al uso de imágenes satelitales, la observación espacial y el conocimiento tecnológico aplicado.
Aquel desembarco se produjo merced a las gestiones realizadas por Ferreyra, por entonces presidente del Foro de Ciencia y Tecnología y decano de la Facultad Regional Río Grande de la UTN. Las actividades comenzaron en el JIF y en el CIERG, y también incluyeron una charla en la EADEB, con participación de especialistas de la CONAE como Mónica Colombara, Julián De Vito y Lucía Kocar.
Aquella experiencia incluyó fotografía satelital, divulgación científica y el armado de una réplica del satélite argentino SAC-C, buscando despertar en los chicos el interés por las ciencias del espacio y por las aplicaciones concretas de la tecnología satelital en la vida cotidiana.
La experiencia piloto de 2008: EADEB, CIERG y CIEU como escuelas de referencia
Dos años después, en noviembre de 2008, la relación se profundizó con una nueva visita de la CONAE en el marco del programa 2Mp, destinado al entrenamiento satelital de niños y jóvenes.
En esa oportunidad, fueron seleccionados alumnos de la EADEB, el CIERG y el CIEU para participar de una prueba piloto de interpretación de imágenes satelitales y del taller “Los glaciares desde el espacio”, además de actividades vinculadas al conocimiento de equipos espaciales y al armado de maquetas del satélite argentino SAC-C.
La experiencia no fue menor. Los estudiantes trabajaron con imágenes satelitales del glaciar Upsala, analizaron su retroceso entre distintas fechas, formularon hipótesis sobre las causas del fenómeno —incluyendo el calentamiento global— y utilizaron software específico para medir distancias y superponer capas de información. Es decir, no se trató de una simple charla de divulgación, sino de una propuesta pedagógica orientada a introducir a los alumnos en un lenguaje científico-tecnológico real.
Al mismo tiempo, en otra aula, los chicos armaban réplicas didácticas del satélite SAC-C bajo la guía de especialistas de la CONAE. Aquella actividad, impulsada también por Ferreyra desde FUNDATEC, dejó una huella profunda porque sembró curiosidad, vocación tecnológica y una temprana familiaridad con el desarrollo aeroespacial argentino.
El rol de los docentes y una pedagogía de futuro
Otro aspecto relevante de aquella etapa fue el compromiso de los equipos docentes. En la EADEB, maestras y directivos participaron activamente de los talleres y destacaron el valor pedagógico de la experiencia.
Las docentes remarcaron que la propuesta no sólo despertó entusiasmo en los alumnos, sino que también permitió trabajar contenidos de geografía, medio ambiente, recursos naturales y nuevas tecnologías desde una perspectiva concreta y atractiva. Además, resaltaron la capacidad de los profesionales de la CONAE para adaptar el lenguaje científico a la edad de los chicos, volviendo accesible un universo que muchas veces parece lejano o reservado a especialistas.
Ese dato no es menor: la relación entre CONAE, UTN y FUNDATEC no se limitó a una cooperación institucional, sino que fue también una apuesta por construir una cultura espacial desde las aulas, algo que hoy adquiere un valor aún más evidente.
Mario Ferreyra: una articulación persistente entre educación, política y tecnología
En la entrevista concedida a ((La 97)) Radio Fueguina, Ferreyra recordó que su acercamiento al Plan Espacial Nacional se remonta a los años noventa y a su vínculo con el doctor Conrado Varotto, una de las figuras clave del desarrollo satelital argentino.
Relató además que cuando desde la CONAE comenzó a analizarse la posibilidad de instalar una estación terrena en la Patagonia, él mismo propuso pensar en Tierra del Fuego como sede posible. A partir de allí comenzó un trabajo de articulación política, institucional y técnica que involucró a la provincia, a la universidad y a diversos actores nacionales e internacionales.
Ese trayecto, explicó, desembocó en la instalación de la antena de Tolhuin, formalmente inaugurada en 2019, luego de años de gestiones, estudios y acompañamiento local.
Tolhuin y la consagración de una provincia espacial
Ferreyra sostuvo en ((La 97)) Radio Fueguina que la participación de la antena de Tolhuin en la misión Artemis II representa una suerte de confirmación de aquel camino recorrido durante años. Para el ingeniero, este nuevo episodio ratifica la confianza internacional en la capacidad tecnológica argentina y coloca a Tierra del Fuego en un lugar de especial relevancia dentro del entramado espacial nacional.
La estación terrena fueguina no sólo captó exitosamente comunicaciones del satélite argentino Atenea, sino que además permitió bajar información de un satélite alemán y de otro coreano que no pudieron conectarse con las antenas de sus propios países, lo que da cuenta del nivel operativo y de la confiabilidad del sistema instalado en la provincia.
“Tierra del Fuego va a ser una provincia espacial”, recordó Ferreyra que se decía en los tiempos iniciales del proyecto. Hoy, esa definición ya no aparece como una consigna aspiracional, sino como una descripción cada vez más ajustada a la realidad.
Ferreyra destacó la generosidad del Dr. José Luís Paños, quien donó el predio donde quedó instalada la Estación Terrena de la CONAE en Tolhuin.
La UTN fueguina y sus graduados, protagonistas del presente
Uno de los puntos más emotivos del testimonio de Ferreyra fue el reconocimiento al ingeniero Crhistian Días, graduado de la UTN fueguina, quien hoy cumple altas responsabilidades en la estación.
“Felicitaciones al Ing. Crhistian Días graduado de nuestra casa que tiene altas responsabilidades en la Estación. Compartir este logro de la Ingeniería Espacial Argentina con todos los integrantes de la Facultad Regional Tierra del Fuego, que apoyó fuertemente el proyecto, es de gran satisfacción y felicidad para todos nosotros”, expresó.
Allí aparece quizá la síntesis más acabada de estas dos décadas: los chicos que hace veinte años conocían satélites en talleres escolares, las instituciones que apostaban a la divulgación científica y la universidad que acompañaba esos procesos, hoy ven a profesionales formados en Tierra del Fuego desempeñarse en áreas estratégicas de la infraestructura espacial argentina.
Una continuidad histórica que hoy cobra sentido
Lejos de ser un episodio aislado, el protagonismo actual de Tolhuin en un proyecto asociado a Artemis II debe leerse como el resultado de una cadena de decisiones, esfuerzos y articulaciones sostenidas en el tiempo.
La relación entre la CONAE, la UTN fueguina y las instituciones educativas de la FUNDATEC lleva ya dos décadas de trabajo conjunto, desde aquellos talleres de 2006 y 2008 en la EADEB, el CIERG y el CIEU, hasta la consolidación de una estación terrena involucrada en proyectos internacionales de primer nivel.
En esa historia se cruzan la educación, la universidad, la ciencia aplicada, la decisión política y la perseverancia institucional. También se confirma algo que muchas veces cuesta sostener en la Argentina: que los procesos estratégicos verdaderamente transformadores requieren tiempo, continuidad y visión de futuro.
De la capacitación a la operación: el camino de Tierra del Fuego en la tecnología satelital
Desde los primeros cursos impulsados por la CONAE en 2008 hasta la consolidación de la Estación Terrena y la formación de recursos humanos locales, la provincia afianza su rol estratégico en el desarrollo espacial argentino.
La historia del desarrollo satelital en Tierra del Fuego no es un hecho aislado ni reciente, sino el resultado de un proceso sostenido de formación, inversión y articulación institucional que comenzó a consolidarse hace más de una década y hoy muestra resultados concretos.
El recorrido tiene un punto de partida claro: el 2 de agosto de 2008, cuando la Comisión Nacional de Actividades Espaciales inició en la Facultad Regional Tierra del Fuego de la Universidad Tecnológica Nacional un ciclo de capacitaciones en tecnología satelital destinado a técnicos, profesionales y actores del entramado científico provincial.
El inicio: formación para una provincia espacial
En aquel entonces, la iniciativa se enmarcaba en un convenio entre la CONAE, la Nación y la Provincia, con un objetivo estratégico: preparar recursos humanos locales ante la inminente instalación de una estación terrena en Tolhuin.
El Lic. Maximiliano Pisano, responsable de Educación de la CONAE, explicaba que la capacitación buscaba que profesionales, docentes y estudiantes incorporaran el uso de la información satelital en sus actividades, ampliando capacidades en áreas clave como catastro, ambiente e hidrocarburos.
Por su parte, el entonces ministro provincial de Ciencia y Tecnología, Roberto Martinioni, destacaba que la provincia se integraba a un proyecto “muy importante” que la posicionaría dentro del programa espacial argentino como un actor relevante.
La subsecretaria Patricia Vara, en tanto, subrayaba que estos cursos no eran hechos aislados, sino parte de un plan continuo de formación en procesamiento de imágenes satelitales, con fuerte articulación con la UTN.
De la teoría a la infraestructura estratégica
Aquellas capacitaciones no solo apuntaban a la transferencia de conocimientos, sino también a un objetivo mayor: evitar que la futura estación terrena fuera solo un nodo técnico de recepción de datos.
La apuesta era más ambiciosa: generar participación local en la operación, el análisis y el aprovechamiento de la información satelital.
Ese proceso de “permeabilidad” en la comunidad científica y técnica fue, con el paso de los años, uno de los pilares que permitió consolidar capacidades propias en la provincia.
2023: consolidación y transferencia de conocimiento
Quince años después, ese camino encuentra un punto de madurez. El 30 de mayo de 2023, la CONAE reforzó su vínculo con la UTN fueguina mediante la entrega de maquetas de satélites y material de la constelación SIASGE, un gesto simbólico pero también profundamente pedagógico.

La entrega fue realizada en nombre del jefe de Estaciones Terrenas, Gustavo Rébola, y concretada por Crhistian Martín Días, responsable operativo de la estación en Tierra del Fuego y, al mismo tiempo, estudiante avanzado de Ingeniería Electromecánica de la UTN.
El material fue recibido por el decano, Mario Félix Ferreyra, y el secretario administrativo Demian Ferreyra, consolidando el vínculo entre academia, formación y operación tecnológica.
Rébola destacó la importancia de que los ingenieros que trabajan en estaciones terrenas interactúen con la comunidad educativa, subrayando el valor estratégico de la provincia tanto por su ubicación geográfica como por la calidad de sus recursos humanos.
Talento local y operación tecnológica
Uno de los aspectos más relevantes de esta etapa es la consolidación de personal local en funciones críticas.
Actualmente, el soporte operativo de primer nivel de la estación es realizado por técnicos y profesionales de Tolhuin y Río Grande, mientras se avanza en la transferencia de conocimientos hacia niveles más complejos de mantenimiento y operación.
El propio Crhistian Martín Días ejemplificó esta integración al explicar que su trabajo en la estación le permite aplicar directamente los conocimientos adquiridos en su formación académica, especialmente en sistemas energéticos industriales, subestaciones y mantenimiento de infraestructura crítica.
SIASGE: monitoreo global desde el sur del mundo
Uno de los pilares del sistema es el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), una constelación compuesta por satélites argentinos SAOCOM y satélites italianos COSMO-SkyMed.
Este sistema permite el monitoreo casi en tiempo real de fenómenos como:
- Incendios.
- Inundaciones.
- Terremotos.
- Erupciones volcánicas.
- Avalanchas y deslizamientos.
Gracias a su configuración orbital, la constelación logra actualizar información cada 12 horas, convirtiéndose en una herramienta clave para la gestión de emergencias a escala global.
Una política de Estado con proyección
La evolución entre 2008 y 2023 muestra con claridad que el desarrollo satelital en Tierra del Fuego no fue producto de acciones aisladas, sino de una política sostenida de formación, infraestructura y articulación institucional.
Desde las primeras capacitaciones hasta la operación efectiva de una estación terrena con participación local, la provincia logró posicionarse como un nodo estratégico del sistema espacial argentino.
Hoy, con recursos humanos formados en la propia isla y tecnología de alcance global operando desde su territorio, Tierra del Fuego no solo observa el espacio: forma parte activa de él.
Un legado que trasciende la coyuntura
La historia que hoy vuelve a ponerse en valor a partir de las declaraciones de Mario Félix Ferreyra en ((La 97)) Radio Fueguina no sólo habla del éxito técnico de una antena o del prestigio de una misión espacial. Habla, sobre todo, de una política de formación y de vinculación entre instituciones que fue construyendo capacidades en silencio, durante años, hasta dar frutos visibles.
Desde las primeras experiencias educativas con imágenes satelitales hasta la participación fueguina en un escenario espacial internacional, Tierra del Fuego logró consolidar un perfil propio en un área de altísima complejidad tecnológica.
Y si hoy la antena de Tolhuin aparece conectada a proyectos de primer nivel internacional, es porque mucho antes hubo docentes, estudiantes, científicos, técnicos y gestores que entendieron que el futuro también podía empezar en un aula fueguina.




































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