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Carlos Pastoriza describió el paisaje del campo, en un invierno que hasta desdibujó los caminos Emergencia rural: “Esto era la Antártida”

Con las pasturas cubiertas de nieve, el agua congelada y sin reservas de alimento en la provincia, los animales están “muriendo lentamente”. Así lo expuso ayer la presidenta de la Sociedad Rural Lucila Apollinaire, frente a un problema que no terminó: con la declaración de emergencia apareció el combustible para que Vialidad abra los accesos, pero sigue la tarea diaria de llegar hasta el ganado, llevarles comida y agua, hacerlos caminar y lograr que al menos las vacas preñadas sobrevivan. Carlos Pastoriza asimiló el paisaje rural al continente blanco, aislado durante dos meses. “En un momento me quedé sin gas y no podían entrar los camiones”, dijo de la realidad que se vive, lejos de la ciudad.

03-09-2015 Río Grande.– El invierno del campo pasó desapercibido para las ciudades, hasta la declaración de emergencia agropecuaria sobre fines de agosto de parte del gobierno, que tardíamente reaccionó y sobre los hechos consumados.
Los animales que sobrevivieron a los meses de nieve que taparon las pasturas y congelaron el agua, “están muriendo lentamente”, dijo ayer la presidenta de la Sociedad Rural Lucila Apollinaire a FM Del Pueblo, sin reservas de alimentos en la provincia y con una pelea diaria por llegar adonde están para salvarlos, además de la burocracia de la Aduana que no destraba las compras.
“Las nevadas persistieron durante mayo, junio y julio. Nos reunimos varias veces con el gobierno y pedimos la reunión del comité de emergencia. Por suerte tomó cartas en el asunto y decretó la emergencia el 18 de agosto”, dijo Apollinaire, luego de pasar, entre otras cosas, meses de caminos cerrados porque no había combustible para Vialidad.
“Toda la zona oeste y centro de la isla está cubierta de nieve y hielo todavía. Los animales no tienen pasto y se complica que puedan tomar agua, porque los brebajes están congelados. Esto está produciendo muertes y abortos de vacas en gestación, que no tienen la energía necesaria para continuar con su preñez y por eso el cuerpo aborta”, describió del panorama desolador para los productores.

Sr. Pastoriza

Sr. Pastoriza

Agregó otro dato que no se conocía, vinculado con el “alerta vial”, que implica “dotar a Vialidad de los recursos para poder funcionar, porque durante muchos días no pudieron operar dado que no tenían fondos para combustible. Vialidad tiene que asegurar la transitabilidad en las rutas complementarias y tuvimos días en que quedó gente aislada en el campo, que no podía venir a abastecerse de comida y combustible, y tampoco se podían cargar los zeppelin con gas”, dijo, sobre una situación inexplicable en una provincia productora de hidrocarburos.
“Muy pocas estancias tienen comunicación o Internet y el rol de las rutas es fundamental”, subrayó la presidente de la Sociedad Rural, sobre un aislamiento que afectó el ganado y también a los pobladores y trabajadores rurales.
“Cuando Vialidad tuvo combustible, pudo despejar un poco las rutas. Pero esto es para llegar al casco, después el propietario tiene que buscar los medios para llevar alimento a los animales”, remarcó sobre el principal problema en la coyuntura.
“El animal va muriendo lentamente, al no recibir alimento, y la consecuencia no se va a ver en lo inmediato. Cuando se logra llegar, hay que repartir el pasto todos los días, hacerlos caminar para que no se queden quietos, porque se van atontando y no buscan ni siquiera beber. Es muy complicado porque trabajamos con seres vivos”, expuso Apollinaire.
Hoy pelean además contra “algún vivo que sube los precios de los alimentos”, pero “además se agotan las reservas” y hay que buscarlas fuera de la provincia.
En este contexto, la prórroga por 180 días para pagar el impuesto inmobiliario rural, “nos da un poco de oxígeno para desviar ese fondo a comprar pasto y tratar de salvar el capital”, expresó.

Dos meses aislado

El testimonio en primera persona de Carlos Pastoriza, que permaneció dos meses en su estancia, fue desolador: “Esto era la Antártida”, dijo, dado que no se veían los caminos; hubo que racionar víveres y buscar calefacción alternativa, porque “en un momento me quedé sin gas y no podían entrar los camiones”, aseguró en una entrevista con Radio Fueguina.
“Esta semana bajó la nieve y a la mañana llevamos pasto a los que tenemos cerca”, señaló de la tarea cotidiana, en la que se intenta salvar lo que se puede, y quedan al descubierto los restos del ganado que yace sobre el hielo, a merced de “los animales de carroña que se encargarán de limpiar”, se resignó.

Difícil entender

Pastoriza agradeció el respaldo que llega ahora desde algunos medios, luego de meses de indiferencia; y reconoció que “es difícil para la gente que vive en la estepa, o en Río Grande, entender la diferencia climática con la precordillera y el contorno alto. Cuando ustedes tienen tres grados bajo cero, nosotros tenemos catorce o quince. Por ahí está lloviznando en Río Grande y acá está nevando”, dijo de la realidad de la Estancia Río Apen, a 75 kilómetros de la ciudad y una de las más afectadas.
“Nosotros tuvimos un metro y medio de nieve y empezó muy temprano, antes que el ’95, porque empezó a nevar entre el 13 y el 15 de junio alrededor de 30 centímetros, y eso se escarchó. Prácticamente todo el campo quedó hecho un bloque de nieve con hielo y eso hace que el ganado no pueda caminar, además de no tener qué comer. No pudimos mover la hacienda que quedó alejada, para llevarles pasto y por lo menos mantenerlos”, lamentó.
“Pudimos alimentar a los animales que logramos concentrar, pero hay una importante cantidad que quedó aislada y se fueron muriendo. Cayó mucha nieve, se congeló, y además siguió nevando junio, julio y hasta mediados de agosto. Se acabaron las reservas de pasto en la estancia y también las reservas que había en Río Grande, porque se fueron comprando todas. La situación es realmente crítica”, sostuvo.

Vialidad sin combustible

El clima no se puede manejar pero sí los requerimientos básicos de áreas de gobierno como Vialidad, para atender estas emergencias y despejar los caminos. El campo lejos, incluso de las campañas políticas, y no hubo ni combustible ni repuestos para las máquinas: “Vialidad tiene unas máquinas barredoras de nieve pero están rotas y no tienen presupuesto para comprar los repuestos y arreglarlas. Aparte no tienen presupuesto para combustible. Muchas estancias tuvimos que salir a comprarle combustible para que las motoniveladoras pudieran abrirnos el camino. Pero abrían el camino, volví a nevar, y se volvía a tapar. Hubo estancias cerradas más de un mes, otras quince días, y la situación fue realmente crítica”, reiteró Pastoriza.
“Yo me quedé con la camioneta cerca de la estancia El Rodeo y me sacó la camioneta de Defensa Civil”, dijo, conocedor de cómo manejar en el campo, pero “vos perdés la noción del camino. Esto era la Antártida. Era todo blanco, no veías nada. Yo no pude salir ni en camioneta y estuve aislado más de veinte días”, subrayó.
Recordó que en el crudo invierno del ’95, el avión Arava de la Gobernación, tiraba pasto a los campos donde no se podía acceder, pero “ya no hay más Arava”, con la flota desmantelada.
“Nos quedamos solos completamente y no se podía llegar a otra estancia tampoco. Te quedás aislado donde estás. Por suerte este año la salud me ayudó. Si no, no estaba contándolo. Estuve dos meses solo acá, porque a mi ayudante lo tenían que operar y estaba en Río Grande”, dijo en el diálogo mantenido desde la estancia Río Aspen, una de las pocas que tiene teléfono.

“Sólo una declamación”

Respecto de la declaración de emergencia agropecuaria, Pastoriza sostuvo que “hasta ahora es sólo una declamación”, dado que fuera del combustible para Vialidad no aportó mucho más. “Concretamente, no vemos cuál es la ayuda a los productores afectados, sobre todo de la zona centro y oeste de la isla. Es una emergencia declamativa porque concretamente no sé cómo funciona. Es muy difícil recuperar los vientres, porque acá no va a haber”, advirtió, con cientos de madres perdidas y abortos espontáneos de las que quedaron debilitadas para continuar con la preñez.
“La vaca no puede caminar en el hielo, si quiere caminar se abre y se lastima. Si está preñada es peor, porque tiene como cien kilos extra. Quedan en el suelo y es muy difícil que se levante una vaca tan débil”, sostuvo.
“No sólo nevó sino que hizo frío, entre diez, doce o quince grados bajo cero”, dijo de la temperatura en la zona, mucho más baja que en la ciudad.
“Se salvaron algunos animales a los que se pudo alimentar pero es muy difícil la reposición”, indicó, dispuesto a empezar de nuevo y sabiendo que “va a ser un año muy duro. Empezaremos con paciencia, con el tiempo. Hubo gente del INTA y Recursos Naturales que estuvo recorriendo en helicóptero y ahí se dieron cuenta de que esto es serio”, dijo sobre los entes públicos que constataron la gravedad que derivó en la declaración de emergencia.

Pastoriza contra las “máquinas de impedir del estado”: En plena emergencia, Aduana no libera alimentos

Carlos Pastoriza dio a conocer otro problema además de las pérdidas de ganado y los esfuerzos para que sobreviva lo que quedó: las trabas de la Aduana para liberar los alimentos comprados en el continente, con las reservas locales agotadas. “Son máquinas de impedir”, dijo de los entes estatales.
En una entrevista con el programa Buscando el Equilibrio, de Radio Universidad, el propietario de la Estancia Río Apen expuso una sucesión de complicaciones de parte del estado que debiera colaborar en la emergencia.
Por un lado, la “falta de logística de Vialidad, que no prevé que los inviernos de Tierra del Fuego puedan ser como son”, por el otro, la “falta de comunicaciones en la provincia”.
Comparó la situación con la misma región en Chile, que “en dos años puso señales de celular mientras que en Argentina no nos podemos comunicar porque el estado no ha obligado a las compañías a poner las repetidoras. No hay Internet, no hay comunicación, no hay nada. En mi caso pusimos un monocanal con el que podemos hablar por teléfono, pero en general no hay teléfono casi en ningún lado”, indicó del aislamiento total en los campos.
Pero si algo faltaba, era no tener comida, invertir en compras fuera del continente para salvar los animales, y que Aduana no libere los alimentos. “Ahora necesitamos stock de forraje. El fardo normal es de 25 ó 26 kilos y anda en 160 pesos. Pero te gastás mil o dos mil fardos como nada. El chasis puede cargar hasta 300 fardos y un equipo completo debe tener unos 500 fardos”, estimó de las compras que han tenido que realizar.
Consideró “otra barbaridad la demora de Aduana. Es una máquina de impedir. Todo lo que son oficinas del estado hoy son máquinas de impedir”, enfatizó Pastoriza.
“Estamos en una situación crítica y la Aduana no visa los camiones para que puedan descargar la mercadería”, señaló, y precisó que están trayendo fardos “de Trelew, de Río Negro y de La Pampa. Aparte de fardos se está trayendo jugo de alfalfa, que viene en bolsas. Hay que darle algo para que la vaca pueda rumiar, si no, se agrava su situación”, dijo de seres vivos que no pueden esperar.
“En una reunión de emergencia con la gente de Recursos Naturales se pidió que intervenga el gobierno a través de sus representantes en Aduana para que agilicen el despacho, pero no sabemos si se resolvió el problema o no”, expuso, ante la demora en la llegada de los alimentos.
Alertó sobre la escasez de carnes en la temporada de verano, por la y mortandad de animales y un impacto a futuro porque no habrá crías, tampoco vientres.
Por otra lado, “cada vez hay menos ovejas y están quedando en la zona de la estepa. En la zona de montes es imposible porque los perros cimarrones las matan. Ya existe merma porque se redujo la majada y cada vez va a haber menos producción de corderos y de lana”, señaló sobre el ganado ovino, cuya cría era tradición en la provincia.

Sin ayuda

Reiteró que hasta ahora el decreto de emergencia es meramente “declamativo” porque no se sabe todavía “qué se resuelve concretamente con ese decreto y qué instrumenta el gobierno para paliar la situación crítica de algunos productores de Tierra del Fuego”.
Se hablaba de créditos a través del Banco Tierra del Fuego con una tasa subsidiada para reponer vientres, pero “habrá que ver cuándo instrumentan eso, porque todavía no está. Es llamativo. No sé cuándo se va a resolver eso, y si se resuelve, porque estamos acostumbrados a escuchar anuncios que después no se concretan”, manifestó.
Puntualizó que “está afectara toda la zona de la precordillera, sobre todo el centro y sur, no así la zona de estepa” y deseó que el próximo gobierno “quiera priorizar la producción primaria de Tierra del Fuego. Sería importante, porque si ven cómo están ahora en Recursos Naturales en Río Grande, es una covacha, donde están amontonados y no tienen dónde moverse”, dijo de la precariedad de las instalaciones, que habla de la importancia también que se le da al área.
“Espero que esta nueva administración de Tierra del Fuego priorice un poco el sector”, concluyó Pastoriza.

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