Maru Tobares, integrante del equipo del Ministerio de Educación que trabaja desde la Casa de Tierra del Fuego en Buenos Aires, explicó en Radio Universidad 93.5 MHz el funcionamiento del programa “Estamos”, destinado a garantizar la continuidad educativa de niños, niñas y adolescentes fueguinos que permanecen en CABA como consecuencia de una derivación médica propia o de algún integrante de su familia. Docentes llegan hasta clínicas, hoteles y domicilios para acompañarlos pedagógicamente y el equipo articula además con otras áreas ante las necesidades que atraviesan las familias.
Río Grande, 7 de septiembre de 2026.- Una derivación médica hacia Buenos Aires altera por completo la vida de una familia. Al diagnóstico y tratamiento se suman la distancia, el desarraigo y una cotidianeidad desconocida. Cuando en esa familia hay niños o adolescentes, aparece además otra preocupación: cómo continuar con la escuela mientras permanecen lejos de Tierra del Fuego.
Para atender esa realidad funciona el programa “Estamos”, una iniciativa del Ministerio de Educación provincial que trabaja desde la Casa de Tierra del Fuego en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que fue explicada por Maru Tobares durante una entrevista en “La Mañana de la Tecno”, por Radio Universidad 93.5 MHz.
Tobares detalló que se trata de un equipo multidisciplinario integrado por dos docentes, una psicóloga y ella misma, a cargo de las tareas administrativas, de articulación y de presencia socioeducativa.
El programa no alcanza únicamente a aquellos estudiantes que son pacientes derivados por razones de salud. También acompaña a niños, niñas y adolescentes que deben trasladarse porque quien recibe el tratamiento es un integrante de su familia.
“Son hermanos o hijos de personas derivadas, que están por fuera de la ley de derivación. Entonces nosotros desde el programa acompañamos esa trayectoria también”, explicó.
La escuela llega hasta la clínica, el hotel o el domicilio
Una de las particularidades de “Estamos” es que el acompañamiento se adapta a las circunstancias en las que se encuentra cada estudiante.
Cuando el equipo recibe información sobre la presencia de un alumno fueguino en Buenos Aires, comienza un proceso de articulación con Supervisión Escolar de Tierra del Fuego y con la institución educativa a la que pertenece.
A partir de ese contacto, los docentes de la escuela de origen proporcionan las actividades y contenidos que deben trabajarse, mientras que el equipo radicado en Buenos Aires organiza el acompañamiento.
“Apenas nos llega la notificación de que hay un estudiante fueguino o fueguina acá en Buenos Aires, lo que hacemos es conectarnos con Supervisión, con los directivos de la institución de base”, explicó Tobares.
De esta manera se establece el contacto con los docentes responsables del estudiante y se organiza la continuidad de las tareas pedagógicas.
Pero el programa tiene una característica fundamental: son los docentes quienes se trasladan hasta donde se encuentran los chicos.
“Nuestras docentes semanalmente hacen las visitas. Nosotros tenemos la particularidad de que vamos al territorio”, señaló.
Y ese “territorio” puede ser muy diferente al aula tradicional.
“Vamos al domicilio, vamos a las clínicas, a los hoteles, damos clases en los comedores o en los lugares adonde los padres puedan ofrecernos; nos superadaptamos”, describió Tobares.
No solamente los contenidos escolares
La tarea comienza con la educación, pero muchas veces el contacto permanente con los chicos y sus familias permite detectar otras necesidades.
Tobares explicó que durante las visitas conversa con los padres y que ese vínculo posibilita identificar situaciones que posteriormente son canalizadas hacia otras áreas de la Casa de Tierra del Fuego.
Dentro de esa estructura funciona también el área de Atención Integral de Salud, integrada por asistentes sociales, y otros equipos con los que el programa “Estamos” mantiene una articulación permanente.
“Si bien nuestra experiencia pasa por garantizar el derecho a la educación, es mucho más emocional nuestro acompañamiento”, resumió.
La funcionaria describió la situación de vulnerabilidad que atraviesan muchas de estas familias, que deben dejar repentinamente Tierra del Fuego para afrontar tratamientos médicos en una ciudad que, en muchos casos, ni siquiera conocen.
Ese acompañamiento puede abarcar cuestiones tan cotidianas como explicar dónde se encuentra un hospital, qué transporte público utilizar o cómo desplazarse por Buenos Aires.
“Imagínense que llegan en aviones sanitarios, están conociendo recientemente el diagnóstico de su hijo o de su hija, llegan al boom de la ciudad de Buenos Aires”, señaló.
Tobares contó que existen familias que nunca habían estado anteriormente en la Capital Federal y que, en medio de la preocupación por la salud de un hijo, deben aprender además a desenvolverse en un entorno completamente nuevo.
“La verdad que armamos un lindo equipo para poder respaldar en lo cotidiano a las familias y que solamente su cabeza esté en la recuperación de su familia”, explicó.
Un vínculo que continúa cuando regresan a Tierra del Fuego
El acompañamiento tampoco necesariamente termina con el alta médica y el regreso a la provincia.
Tobares señaló que la relación construida durante semanas o meses suele generar vínculos estrechos y que posteriormente se realiza un seguimiento de las familias una vez que retornan a Tierra del Fuego.
“La verdad que es muy gratificante el laburo. Es muy duro, muy complejo, porque nadie espera que un niño tan pequeño viaje por leucemia”, expresó al describir algunas de las situaciones que atraviesa el equipo.
En ese contexto, remarcó que el objetivo es combinar las herramientas profesionales con una presencia humana que ayude a atravesar una circunstancia especialmente difícil.
La Casa de Tierra del Fuego como punto de referencia
Durante la entrevista también se abordó el papel más amplio que cumple la Casa de Tierra del Fuego para los fueguinos que se encuentran temporal o permanentemente en Buenos Aires.
Tobares explicó que la institución busca funcionar como un lugar de referencia para pacientes derivados y sus familias, pero también para estudiantes universitarios y otros residentes fueguinos.
“La distancia nos separa, pero somos el mismo gobierno y el mismo sentido de pertenencia”, sostuvo.
Además del acompañamiento educativo y sanitario, la Casa desarrolla actividades culturales y participa de propuestas federales como la Noche de las Casas de Provincia, además de brindar espacios para artistas y expresiones culturales fueguinas.
También existen dispositivos de acompañamiento para estudiantes universitarios y espacios desde los cuales se detectan necesidades que pueden derivar posteriormente en distintas acciones de asistencia.
Un trabajo “silencioso” detrás de cada familia
Tobares destacó finalmente que uno de los desafíos del programa es fortalecer los canales de comunicación para conocer rápidamente la llegada de estudiantes fueguinos derivados a Buenos Aires.
El objetivo es reducir los tiempos entre la llegada de la familia y la intervención del equipo educativo, articulando con Supervisión, las instituciones escolares de Tierra del Fuego y las áreas vinculadas con salud.
“El compromiso está, el corazón, y siempre estamos trabajando para reforzar los canales de comunicación para que de los casos de los estudiantes derivados nos podamos enterar lo antes posible”, manifestó.
Para Tobares se trata de “un trabajo muy silencioso, pero que es muy lindo a nivel humano”.
Detrás de ese trabajo existe una tarea concreta: que una enfermedad, una derivación médica y cientos o miles de kilómetros de distancia no signifiquen también para un niño fueguino perder el vínculo con su escuela.





















