Este 19 de agosto se cumplen 78 años de la sanción de la Ley 13.229 que dio origen a la Universidad Obrera Nacional, antecedente directo de la Universidad Tecnológica Nacional. Creada para formar profesionales provenientes del mundo del trabajo y acompañar el proceso de industrialización argentino, la UTN se convirtió posteriormente en una de las expresiones más importantes de la educación pública, federal y tecnológica del país. El ex Decano de la Facultad Regional Tierra del Fuego y actual presidente de FUNDATEC, ingeniero Mario Ferreyra, ha reivindicado históricamente aquella concepción: dominar la tecnología y la producción industrial significa adquirir “grados de libertad y soberanía”.
Río Grande, 19 de agosto de 2026.- La Universidad Tecnológica Nacional cumple este miércoles 78 años desde aquel 19 de agosto de 1948 en que se sancionó la Ley 13.229, que dio origen a la Universidad Obrera Nacional (UON), institución que años después se convertiría en la actual UTN.
En la imagen, el general Juan Domingo Perón, Presidente de la Nación, anuncia la apertura de la Universidad Obrera Nacional, antecedente directo de la Universidad Tecnológica Nacional.
Su creación no constituyó una decisión educativa aislada. Formó parte de una concepción de país que buscaba vincular estrechamente educación, trabajo, conocimiento, tecnología y producción industrial.
La nueva Universidad tenía una particularidad que marcaría su identidad: estaba orientada fundamentalmente hacia la formación de profesionales provenientes del mundo del trabajo y debía responder a las necesidades técnicas generadas por el proceso de industrialización argentino.
Con el posterior establecimiento de la gratuidad universitaria, aquella experiencia también se transformó en una poderosa herramienta de movilidad social.
“La universidad se llenó de hijos de obreros”, recordaría años después Juan Domingo Perón al referirse a aquel proceso que permitió que sectores históricamente alejados de los estudios superiores pudieran ingresar a las aulas universitarias.
Una Universidad pensada junto con la industria nacional
Detrás de la creación de la Universidad Obrera Nacional existía una definición estratégica: un país que pretendía desarrollar su propia industria necesitaba formar sus propios técnicos, ingenieros y profesionales.
No alcanzaba con instalar fábricas. Era necesario construir simultáneamente conocimiento y capacidades tecnológicas nacionales.
Ese vínculo entre formación universitaria y desarrollo productivo terminaría convirtiéndose en una de las características distintivas de la futura Universidad Tecnológica Nacional.
El ingeniero Mario Ferreyra, ex Decano de la Facultad Regional Tierra del Fuego y actual presidente de FUNDATEC, ha reivindicado en numerosas oportunidades ese origen histórico.
“Cuando se asume el dominio de la tecnología y de la producción industrial, adquiere grados de libertad y soberanía que para los países dominantes son contrarios a sus intereses”, expresó Ferreyra al cumplirse un nuevo aniversario de la institución.
La definición resume una concepción que acompañó a la Universidad desde sus primeros años: el conocimiento tecnológico no solamente constituye una herramienta académica o productiva, sino también un elemento de soberanía nacional.
De la Universidad Obrera Nacional a la UTN
La Universidad Obrera Nacional comenzó a desarrollar una propuesta educativa inédita para la época, estrechamente vinculada con trabajadores, organizaciones gremiales y las necesidades concretas de una Argentina que atravesaba un fuerte proceso de industrialización.
Ferreyra recordó que “en su composición directiva estaban todos los dirigentes de los gremios” y destacó especialmente la figura de Cecilio Pascual Conditi, primer Rector de la Universidad Obrera Nacional.
Para el ex Decano fueguino, reconocer la historia de la UTN implica también recuperar a quienes asumieron la responsabilidad de construir aquella institución.
En ese sentido, destacó oportunamente la “valentía de asumir la responsabilidad de conducir una casa de altos estudios hecha por trabajadores para dar satisfacción a la formación de profesionales requeridos por un plan político de industrialización del país”.
Con el transcurso de los años, la institución atravesó diferentes transformaciones hasta adoptar la denominación Universidad Tecnológica Nacional, pero conservó una característica que todavía la distingue dentro del sistema universitario argentino: su especialización tecnológica y su presencia federal a través de facultades regionales distribuidas en diferentes puntos del país.
El homenaje impulsado desde Tierra del Fuego
La Facultad Regional Tierra del Fuego también tuvo participación en la recuperación de esa memoria histórica.
En 2019, Mario Ferreyra impulsó desde la Regional fueguina un homenaje a Juan Domingo Perón y a Cecilio Pascual Conditi en la Quinta de San Vicente, provincia de Buenos Aires.
En aquella oportunidad se colocaron placas recordatorias surgidas por iniciativa de Tierra del Fuego.
“La Universidad no debe tener una política partidaria sino académica y de reconocimiento de su historia como corresponde”, expresó Ferreyra al recordar aquella ceremonia.
El entonces Decano sostuvo que reconocer a quienes participaron de la creación de la institución no constituye una cuestión partidaria, sino una obligación vinculada con la propia identidad universitaria.
78 años después, otro debate sobre la Universidad pública
A 78 años de aquella decisión, la Universidad argentina atraviesa un escenario completamente diferente, aunque algunas de las discusiones de fondo vuelven a aparecer.
Las universidades públicas reclaman recursos suficientes para garantizar su funcionamiento, mientras docentes e investigadores advierten sobre el deterioro de sus ingresos y estudiantes de todo el país realizan un esfuerzo económico cada vez mayor para sostener sus carreras.
La discusión excede entonces el presupuesto anual de una institución.
También involucra una pregunta mucho más profunda: qué lugar pretende otorgarle Argentina al conocimiento dentro de su proyecto de desarrollo.
Si en 1948 la creación de una Universidad destinada a los trabajadores estuvo directamente relacionada con la decisión de industrializar el país, 78 años después vuelve a discutirse la relación entre educación superior, ciencia, tecnología, producción y soberanía.
La Universidad como inversión
La historia de la UTN demuestra que la educación superior puede ser mucho más que la formación individual de un profesional.
Cada ingeniero, técnico, investigador o especialista formado dentro del sistema público representa también conocimiento acumulado que puede incorporarse a una fábrica, una empresa tecnológica, una obra de infraestructura, un sistema energético o un nuevo emprendimiento productivo.
Por eso, el financiamiento universitario no puede observarse únicamente como un gasto dentro de las cuentas públicas.
Las universidades públicas constituyen una de las inversiones estratégicas más importantes que puede realizar una Nación cuando pretende desarrollar capacidades propias.
Ese concepto estuvo presente en el nacimiento de la Universidad Obrera Nacional y continúa vigente 78 años después.
Educación, trabajo y producción
La Universidad que nació el 19 de agosto de 1948 atravesó transformaciones políticas, institucionales y académicas profundas. Cambió su nombre, amplió enormemente su estructura y llegó a distintos puntos del territorio argentino.
Pero aquella relación original entre el aula y la fábrica, entre el conocimiento y el trabajo, entre la tecnología y el desarrollo nacional, continúa formando parte de su identidad.
En Tierra del Fuego, donde industria, tecnología, energía y soberanía forman parte permanente de la discusión pública, esa historia adquiere además una dimensión particular.
A 78 años de su nacimiento, recordar el origen de la Universidad Tecnológica Nacional significa también recuperar la idea que impulsó su creación: un país que pretende decidir su futuro necesita formar a las personas capaces de construirlo.





















