La salida de Carlos Cantú del Consejo Federal Pesquero habría abierto una discusión política dentro del sector. Según versiones publicadas por medios especializados, Gustavo Melella le habría pedido que dejara su lugar luego de que empresas pesqueras habrían manifestado malestar por algunas de sus posiciones. Hasta ahora, no habría una explicación oficial sobre los motivos del cambio.
Ushuaia, 22 de agosto de 2026.- La salida de Carlos Cantú del Consejo Federal Pesquero podría ser bastante más que un simple cambio de nombres en la representación de Tierra del Fuego.
Según publicó Mar&Pesca Noticias Patagónicas, el gobernador Gustavo Melella le habría pedido a Cantú que dejara su lugar luego de que al menos dos empresas pesqueras habrían expresado su malestar por determinadas posiciones y votos dentro del organismo.
La versión no habría sido confirmada oficialmente y tampoco se conocerían, hasta el momento, los motivos concretos que habrían llevado al gobernador a tomar esa decisión.
De ser así, la cuestión tendría inevitablemente una lectura política: ¿habría pesado el malestar empresario en la decisión de Melella?
El Consejo Federal Pesquero no es un organismo menor. Allí se discuten permisos, cuotas, incorporación de buques y buena parte de las reglas de una actividad que mueve intereses económicos importantes. Tierra del Fuego tiene representación en esa mesa y las posiciones de su delegado forman parte de la política pesquera provincial.
Cantú tampoco sería un nombre circunstancial dentro del sector. Su trayectoria en la actividad y sus años dentro del propio Consejo hacen que un eventual desplazamiento tenga otra dimensión.
A esto se sumaría otro dato mencionado por el medio especializado: Cantú no habría participado de una reunión en la que se analizaron proyectos vinculados con la incorporación de nuevos buques poteros. Esa ausencia, por sí sola, no permitiría establecer ninguna relación con su posterior salida, pero formaría parte del contexto en el que habría ocurrido el cambio.
Melella tendría la facultad política de reemplazar al representante de Tierra del Fuego. Eso no estaría en discusión. Lo que faltaría conocer son las razones.
Si hubieran existido diferencias de gestión o políticas con Cantú, el Gobierno podría explicarlas. Y si efectivamente empresas del sector hubieran expresado cuestionamientos por sus posiciones, quedaría por saber si esos planteos habrían tenido alguna incidencia en la decisión.
Porque, si esa versión llegara a confirmarse, la discusión ya no sería solamente quién representa a Tierra del Fuego en el Consejo Federal Pesquero. El punto sería determinar cuánto podrían pesar los intereses privados al momento de definir una representación pública.





















