La concejal de La Libertad Avanza Marjorette Saldías llevó a la Comisión de Planeamiento una discusión que excede la titularidad de los terrenos nacionales y apunta al modelo de ciudad que se pretende construir hacia el futuro. Advirtió que Ushuaia ya dispone de normas para proteger la costa y otros sectores sensibles y planteó que incorporar nuevas restricciones sin una mirada integral podría dejar fuera de uso tierras que en el futuro resulten necesarias para viviendas, infraestructura, servicios o nuevos desarrollos.
Ushuaia, 14 de agosto de 2026.– La discusión por los terrenos pertenecientes al Estado nacional ubicados dentro del ejido urbano de Ushuaia volvió este jueves al Concejo Deliberante, donde se analizaron modificaciones de zonificación sobre distintos predios de la ciudad, entre ellos sectores localizados a orillas de Bahía Golondrina.
Durante la reunión de la Comisión de Planeamiento y Obras Públicas, la concejal de La Libertad Avanza Marjorette Saldías puso el foco en una problemática que atraviesa desde hace años a la capital fueguina: la disponibilidad de suelo y las crecientes dificultades para acompañar territorialmente la expansión de la ciudad.
“Una cosa es el título de propiedad y otra cosa es el destino y el uso que se le va a dar a las tierras”, señaló la edil.
Propiedad y uso del suelo, dos discusiones diferentes
Saldías remarcó que el tratamiento que se lleva adelante en el Concejo Deliberante no modifica quién es propietario de esos terrenos, sino que está relacionado con el régimen urbanístico aplicable a los predios ubicados dentro de la ciudad.
La distinción resulta central en su planteo: una cuestión es la titularidad dominial de las tierras y otra, diferente, las condiciones y posibilidades de uso que establece el ordenamiento urbano municipal.
En ese marco, recordó que varios de los terrenos involucrados ya poseen algunas de las figuras contempladas por el Código de Planeamiento Urbano, entre ellas Reserva de Expansión Urbana y Proyectos Especiales, además de existir normas específicas destinadas a resguardar sectores costeros y áreas consideradas sensibles.
Su posición apunta a evitar que la incorporación sucesiva de nuevas limitaciones termine anulando cualquier posibilidad de utilización futura de terrenos que podrían resultar estratégicos para el crecimiento de Ushuaia.
“Estamos permanentemente diciendo que no tenemos tierra”
“Estamos permanentemente diciendo que no tenemos tierra, que necesitamos tierra”, remarcó Saldías durante el debate en comisión.
La expresión sintetizó uno de los principales argumentos planteados por la concejal: Ushuaia enfrenta una demanda creciente de suelo para viviendas, apertura de calles, infraestructura, servicios y equipamiento urbano, mientras la disponibilidad territorial constituye uno de los condicionantes históricos para su expansión.
Desde esa perspectiva, Saldías planteó la necesidad de analizar cuidadosamente cualquier nueva restricción y evaluar sus consecuencias a largo plazo.
El interrogante, según su posición, no pasa solamente por determinar qué puede hacerse hoy sobre esos terrenos, sino por evitar decisiones que puedan impedir que generaciones futuras dispongan de alternativas para responder a nuevas necesidades urbanas.
Planificar sin desproteger
La concejal señaló además que figuras como la de Proyectos Especiales ya han sido utilizadas para distintos desarrollos dentro de Ushuaia y permiten que una eventual iniciativa sea sometida a análisis antes de autorizar su ejecución.
De esta manera, mantener determinadas posibilidades urbanísticas no significaría necesariamente habilitar automáticamente construcciones o emprendimientos, sino conservar herramientas que permitan evaluar cada proyecto cuando exista una propuesta concreta.
Saldías también recordó que la protección de la costa de Ushuaia no comienza con la discusión actual. La ciudad dispone de normativa municipal y herramientas de planificación que establecen resguardos y condicionamientos para estos sectores.
Buscar herramientas que perduren en el tiempo
Otro aspecto planteado durante la discusión estuvo relacionado con la estabilidad de las decisiones adoptadas para proteger determinados espacios.
En ese sentido, Saldías consideró que la preservación territorial no debería quedar exclusivamente supeditada a una determinada zonificación, teniendo en cuenta que las categorías urbanísticas pueden ser modificadas nuevamente en el futuro.
Por ello planteó la conveniencia de avanzar sobre herramientas jurídicas que otorguen mayor estabilidad y seguridad a aquellas decisiones que tengan como finalidad garantizar la protección permanente de determinados sectores.
La discusión que la edil llevó a la Comisión de Planeamiento no apunta, de esta manera, a liberar indiscriminadamente terrenos ni habilitar cualquier tipo de emprendimiento, sino a debatir hasta dónde resulta conveniente incorporar nuevas restricciones en una ciudad que simultáneamente reconoce la escasez de suelo disponible y necesita proyectar su crecimiento a largo plazo.
El planteo abre así una discusión más amplia que la situación dominial de los terrenos nacionales: cómo compatibilizar la protección ambiental y costera con las necesidades habitacionales, de infraestructura y desarrollo que tendrá Ushuaia en los próximos años.





















