La institución leonística continúa con su programa de pesquisa visual en escuelas y centros de salud en convenio con el Gobierno de la Provincia, que ya permitió revisar a más de 200 chicos solo en febrero. Además, articula con el Municipio de Río Grande para garantizar anteojos a quienes no pueden costearlos y proyecta nuevas acciones ambientales y solidarias para este año.
Río Grande.- El Club de Leones de Río Grande continúa consolidando uno de sus programas sociales más relevantes: la detección temprana de problemas visuales en niños, una iniciativa preventiva que desde hace varios años recorre jardines de infantes y escuelas primarias de la ciudad, y que ya permitió revisar a miles de estudiantes.
Durante una entrevista en el programa “La Mañana de la Tecno”, que se emite por Radio Universidad 93.5 MHz, el presidente del club, César Prost, y el tesorero Claudio Irrutia, explicaron los alcances del trabajo que llevan adelante junto a instituciones educativas y organismos públicos.
Prost detalló que durante febrero el equipo del Club de Leones trabajó en centros municipales de salud realizando controles visuales a niños y adolescentes.
“Estuvimos todo el mes trabajando en tres centros municipales: el de Chacra II, el de Chacra XIII en el barrio Malvinas Argentinas y el de Chacra XI. Fue una experiencia muy linda, porque además pudimos atender chicos de más edad, hasta 14 años”, señaló.
Según indicó, en ese período se realizaron 216 controles visuales, detectándose numerosos casos de dificultades visuales, particularmente en niños mayores que nunca habían sido evaluados.
“Encontramos bastante problemas en chicos de más de diez años que se ve que nunca habían sido revisados. Eso demuestra lo importante que es la detección temprana”, explicó.
Tecnología de última generación para controles rápidos y no invasivos

Durante una entrevista en el programa “La Mañana de la Tecno”, que se emite por Radio Universidad 93.5 MHz, el presidente del club, César Prost, y el tesorero Claudio Irrutia, explicaron los alcances del trabajo que llevan adelante junto a instituciones educativas y organismos públicos.
El programa se apoya en un autorrefractómetro portátil, un equipo tecnológico que permite detectar alteraciones visuales a distancia y en pocos segundos.
Irrutia explicó que el dispositivo funciona de manera similar a una cámara fotográfica y permite evaluar la visión de los chicos sin contacto físico.
“El aparato se ubica a un metro y medio o dos metros del niño. En 10 o 20 segundos detecta cualquier problema visual y genera un informe completo en PDF”, detalló.
El equipo forma parte de un programa internacional del Lions Clubs International Foundation y, al momento de su incorporación, existían muy pocos dispositivos de este tipo en el país.
En este punto destacó la gestión de dos integrantes del Club que ya no están en la provincia, Sandra Ameijeiras y Enrique ‘Quique’ Schoua.
“Cuando se trajeron los equipos a la Argentina llegaron solo seis. En la Patagonia este fue el primero”, recordó.
Los controles se realizan únicamente con autorización de los padres y los resultados se clasifican de inmediato. Si el sistema indica que no hay problemas, el niño queda registrado como controlado; en caso contrario, el club inicia un seguimiento con la familia.
Articulación con el Municipio para garantizar anteojos
Una de las principales dificultades detectadas en los primeros años del programa era el acceso a anteojos para familias con dificultades económicas.
Para resolver esta situación, el Club de Leones firmó un convenio con el Municipio de Río Grande que permite derivar los casos detectados al sistema de salud municipal.
“Hoy el procedimiento es mucho más rápido. Cuando detectamos un problema enviamos el informe al centro de salud municipal y ellos le dan turno directamente a la familia”, explicó Prost.
Además, cuando las familias no cuentan con recursos, el sistema municipal facilita la atención oftalmológica y la provisión de lentes mediante programas de salud visual.
Este trabajo articulado permitió mejorar significativamente la respuesta a los casos detectados.
“En los primeros años nosotros mismos teníamos que comprar los lentes y era muy difícil. Hoy el municipio da turnos en el Centro de Especialidades Médicas y eso agilizó muchísimo el proceso”, indicó.
Más de 5.500 chicos revisados por año
El alcance del programa es considerable. Según explicó Irrutia, el club realiza controles a aproximadamente 5.500 estudiantes por año, principalmente en jardines de infantes y primeros grados.
Sin embargo, el dirigente advirtió un fenómeno que ya habían detectado el año pasado: la disminución de la matrícula en jardines, producto de la caída de la natalidad.
“Las salitas de jardín se están achicando. Hay menos chicos y algunas salas se están unificando”, explicó.
Pese a ello, el programa continuará este año con una nueva campaña escolar que comenzará en abril, una vez que se formalicen las autorizaciones del Ministerio de Educación.
Voluntariado universitario y trabajo comunitario

La pasada semana el Club de Leones de Río Grande donó más de 100 libros de novelas, historias reales y culturales a la biblioteca popular de Río Grande Eduardo Schmidt Hijo.
Otro componente importante del programa es la participación de voluntarios. El Club de Leones mantiene un convenio con la Universidad Siglo 21, mediante el cual estudiantes realizan pasantías de servicio comunitario.
Los voluntarios colaboran tanto en los controles en escuelas como en el seguimiento posterior de los casos detectados.
“Ellos pueden trabajar con nosotros en los colegios o ayudar en el seguimiento con las familias, enviando los informes y haciendo el contacto con los padres”, explicó Prost.
En algunos casos, esos estudiantes continúan vinculados con la institución incluso después de terminar sus estudios.
Las otras causas del Club de Leones
Además de la salud visual infantil, la organización trabaja en otras áreas sociales que forman parte de las causas globales del movimiento leonístico.
Entre ellas se destacan:
*- Asistencia a familias afectadas por incendios.
*- Campañas solidarias de ropa.
*- Colaboración con comedores comunitarios.
*- Acciones de mitigación del hambre.
*- Iniciativas ambientales.
En este último aspecto, Prost impulsa un proyecto personal que consiste en producir plantines y árboles para donar a instituciones educativas y promover la forestación urbana.
“Tenemos más de 150 plantas listas para donar a escuelas y jardines. La idea es que los chicos las planten cuando llegue el momento del año adecuado”, señaló.
Un evento para recaudar fondos
Para sostener todas estas acciones, el Club de Leones proyecta organizar próximamente un evento solidario para recaudar fondos.
La idea es recuperar una tradicional cena-baile que años atrás formaba parte del calendario social de la ciudad.
“Queremos hacer algo después de Semana Santa para poder juntar fondos y seguir trabajando con estos programas”, adelantó Prost.
Mientras tanto, la institución continúa preparando la campaña escolar 2026, que volverá a recorrer jardines de infantes y escuelas primarias con el objetivo de detectar a tiempo problemas visuales y mejorar la calidad de vida de cientos de niños fueguinos.


















Post your comments