El decano de la UTN Fueguina, Mario Félix Ferreyra, sostuvo que la suba internacional del petróleo por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán no debe trasladarse al mercado interno argentino. Reivindicó además el papel histórico de YPF como sostén del desarrollo nacional y formadora de recursos humanos en la Patagonia. La tensión bélica elevó en los últimos días la volatilidad del crudo: Reuters reportó que el Brent llegó a moverse por encima de los 115 dólares y que el conflicto ya alteró embarques y rutas energéticas clave en torno al estrecho de Ormuz.
Río Grande.- En una entrevista con “La Mañana de la Tecno” por Radio Universidad 93.5 MHz, el ingeniero Mario Félix Ferreyra —decano de la Facultad Regional Tierra del Fuego de la Universidad Tecnológica Nacional, ingeniero químico, ingeniero en petróleo y ex profesional de YPF— advirtió que el escenario internacional no debería convertirse en una nueva presión sobre el precio de los combustibles en la Argentina.
Ferreyra se pronunció en medio de una coyuntura internacional marcada por la escalada militar en Medio Oriente, que empujó al alza las cotizaciones del crudo por temor a restricciones en la oferta global. Según Reuters, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán profundizó los riesgos sobre el abastecimiento, con ataques a buques y fuertes tensiones en una de las zonas neurálgicas para el comercio mundial de hidrocarburos.
Frente a ese panorama, el decano fue contundente: la Argentina no debería aceptar una traducción automática de ese shock externo al surtidor. “Las condiciones externas no deben por qué influenciar sobre la economía interna”, planteó, al remarcar que el país produce petróleo y que, por esa razón, no tendría sentido que los consumidores locales terminen pagando nafta más cara que en otros mercados.
El planteo de Ferreyra no fue solamente coyuntural. También tuvo un claro trasfondo estratégico. Para el titular de la UTN fueguina, discutir el precio de los combustibles lleva inevitablemente a revisar el papel histórico de YPF en la vida económica argentina. En ese sentido, defendió la idea de que la petrolera estatal fue durante décadas una base material del desarrollo nacional, aun cuando muchas veces se la intentó desacreditar desde una lectura contable limitada.
A su criterio, YPF no puede medirse sólo desde la frialdad de un balance. “Operativamente YPF siempre fue superavitaria”, aseguró, y agregó que la empresa cumplió una función mucho más amplia: servir de respaldo para el crecimiento del país, como garantía para compras estratégicas, equipamiento estatal y expansión de otras áreas productivas.
Ferreyra recordó que, históricamente, los yacimientos petroleros funcionaron como un activo central para sostener decisiones económicas de gran escala. Bajo esa mirada, insistió en que el valor de una compañía energética nacional no se reduce a su resultado financiero inmediato, sino a su capacidad de empujar la economía real, garantizar soberanía y sostener el aparato productivo.
En esa línea, vinculó el pasado de YPF con el presente energético argentino. Señaló que, así como en otras épocas la petrolera fue una pieza decisiva para la consolidación del país, hoy la Argentina vuelve a mirar al sector hidrocarburífero como una esperanza para corregir desequilibrios económicos estructurales. Reuters informó recientemente que YPF proyectó para 2026 un EBITDA de entre 5.800 y 6.200 millones de dólares, en una señal de la centralidad que mantiene dentro del esquema energético nacional.
Pero Ferreyra fue más allá de la macroeconomía. También subrayó el papel que tuvo YPF en la formación de trabajadores, técnicos e ingenieros, especialmente en el sur del país. Desde esa perspectiva, enlazó la historia de la petrolera con la propia trayectoria de la Universidad Tecnológica Nacional en Tierra del Fuego.
Según explicó, la Facultad Regional forma profesionales que hoy se desempeñan en firmas de primera línea del sector energético, incluidas compañías con actividad offshore en la provincia. Esa inserción laboral, dijo, es también una demostración de la calidad académica de la UTN y de la continuidad de una tradición de formación de recursos humanos que YPF ayudó a construir desde hace décadas.
Para el decano, existe una relación directa entre energía, conocimiento y desarrollo. Por eso defendió la necesidad de “cuidar el concepto” de la riqueza petrolera y gasífera, no sólo como recurso exportable o fuente de divisas, sino como palanca para el crecimiento interno, la industria y el empleo.
En ese marco, insistió en que la crisis internacional no debería justificar un castigo adicional al bolsillo de los argentinos. El razonamiento, sostuvo, es simple: si el país produce petróleo, dispone de capacidades técnicas y conserva una empresa emblemática como YPF, entonces debe tener herramientas para amortiguar el impacto externo y defender su mercado interno.
Con ese mensaje, Ferreyra dejó planteada una discusión de fondo: si la energía será administrada apenas como una mercancía atada al humor de la geopolítica, o si volverá a ser pensada como un insumo estratégico para el desarrollo soberano de la Argentina.


















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