Un vecino relató por radio que fue impedido de circular hacia un sector de pesca cercano al primer puente camino a Harberton. Aseguró que el lugar estaría cercado y que una persona se presentó como propietario del área. El caso abre interrogantes sobre el acceso público a ríos y costas en la zona.
Ushuaia.- Un vecino identificado como Cristian Barrientos denunció públicamente que el domingo pasado habría tenido inconvenientes para acceder a un sector de la desembocadura de un río ubicado en la zona del primer puente camino a Harberton, en inmediaciones de Puerto Almanza, donde —según afirmó— el paso estaría restringido por un particular que alegó ser propietario del lugar.
El testimonio fue brindado en diálogo con el periodista Ángel Fretes en FM Monumental 94.9, donde relató que el episodio ocurrió cuando se dirigía a pescar hacia la desembocadura del curso de agua, conocido popularmente por algunos lugareños como “Río Ortiz”.
Un acceso que antes era libre
Barrientos explicó que hacía años no visitaba el lugar, pero recordó que anteriormente el sendero hacia la desembocadura era de libre circulación.
“Antes uno pasaba tranquilo, había un cercado pero nada más. El sendero estaba abierto hasta el fondo”, sostuvo.
Sin embargo, al llegar en esta ocasión, afirmó haberse encontrado con construcciones, instalaciones rurales y un sistema de alambrados con portones y candados.
Según su versión, mientras transitaba por el sector fue interceptado por un hombre que le indicó que se trataba de propiedad privada y que no podía continuar.
Discusión por el derecho de paso
El vecino relató que mantuvo una discusión con la persona, a quien identificó como “Bronzovich”, quien —según dijo— además les habría solicitado mostrar permisos de pesca y que sería esposo de la vicegobernadora Mónica Urquiza.
Barrientos cuestionó la situación al considerar que no estaba claro que el particular tuviera autoridad para exigir documentación ni para impedir el acceso.
“Le pedí que me mostrara una identificación que diga que es el encargado de pedir permisos de pesca, o los papeles de que es dueño del río”, relató.
Finalmente, según su testimonio, el hombre les permitió continuar “por esta vez”.
Cambios durante la jornada
Otro de los puntos llamativos del relato fue que, al regresar del lugar por la tarde, Barrientos aseguró que el acceso había sido modificado.
“Cuando volvimos había un portón enorme de hierro. Lo había cambiado durante el día”, afirmó.
También indicó que no observó carteles que identificaran formalmente la propiedad privada ni señalización oficial sobre restricciones.
Interrogantes sobre acceso público
El vecino manifestó su preocupación respecto a la legalidad de la situación, planteando dudas sobre si un particular puede impedir el paso hacia una desembocadura o zona costera.
El caso vuelve a poner en debate un tema recurrente en Tierra del Fuego: el acceso público a ríos, costas y sectores de pesca, especialmente en áreas rurales donde existen grandes extensiones de tierras privadas lindantes con cursos de agua.
Hasta el momento no hubo pronunciamiento oficial de autoridades provinciales ni confirmación administrativa sobre la situación dominial del sector mencionado.


















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