La presencia de una aeronave militar estadounidense en la capital fueguina, sin información pública sobre su misión ni autorización provincial, reavivó interrogantes en un contexto marcado por la intervención del puerto de Ushuaia y su valor estratégico para la soberanía argentina.
Ushuaia.- El arribo de un avión oficial del gobierno de los Estados Unidos a la ciudad de Ushuaia generó fuerte repercusión política y social en Tierra del Fuego. Se trata de un Boeing C-40 Clipper, variante militar del Boeing 737-700, perteneciente a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), identificado con la matrícula 05-0730, visible en la cola de la aeronave debajo de la bandera estadounidense.
La aeronave aterrizó el pasado 25 de enero de 2026 en el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, procedente de la Ciudad de Buenos Aires, donde había permanecido durante dos días. Hasta el momento, no existieron comunicaciones oficiales por parte del Gobierno nacional ni de los organismos argentinos de defensa responsables de autorizar este tipo de operaciones, lo que incrementó el hermetismo en torno al episodio.
Un avión para misiones especiales y transporte VIP
El Boeing C-40 Clipper es una aeronave utilizada principalmente para el transporte de altos mandos militares y funcionarios gubernamentales de los Estados Unidos. Funciona como una verdadera “oficina en el aire”, equipada con sistemas de comunicación segura y áreas especialmente acondicionadas para vuelos de larga distancia.
Según datos técnicos actualizados a enero de 2026, el avión posee número de serie de fabricante (MSN) 34807, se encuentra activo y tiene cerca de 20 años de antigüedad. Su autonomía ronda las 5.000 millas náuticas (unos 9.300 kilómetros), superior a la de un 737 comercial estándar, gracias a tanques de combustible auxiliares. La capacidad de pasajeros es configurable entre 42 y 111 personas, e incluye compartimentos con áreas de descanso, alojamientos para dormir y cocinas.
El itinerario del vuelo incluyó escalas previas en San Juan (Puerto Rico) y Buenos Aires antes de arribar a Tierra del Fuego, lo que refuerza el carácter internacional y estratégico del desplazamiento.
Sin injerencia provincial ni explicaciones oficiales
Según pudo confirmarse, las autoridades provinciales no tuvieron ningún tipo de participación en la autorización del vuelo, por lo que el Gobierno de Tierra del Fuego, encabezado por el gobernador Gustavo Melella, no tuvo posibilidad formal de permitir ni rechazar el ingreso de la aeronave extranjera al territorio fueguino.
Tampoco se informó oficialmente la identidad de los tripulantes ni el motivo del arribo, un dato sensible tratándose de una aeronave perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos y de una ciudad considerada clave desde el punto de vista geopolítico.
Más movimientos aéreos y creciente inquietud
La preocupación se profundizó en las últimas horas al conocerse el itinerario de otros dos aviones privados que partieron desde San Fernando con destino a Ushuaia, sobre los cuales tampoco trascendió información oficial. El silencio del Poder Ejecutivo Nacional frente a estos movimientos alimentó versiones y encendió alertas en distintos sectores políticos, sociales y sindicales de la provincia.
El episodio se produce en un momento especialmente sensible, marcado por la intervención del puerto de Ushuaia dispuesta por el Gobierno nacional, una de las infraestructuras más estratégicas del país tanto por su rol turístico como por su valor geopolítico y logístico.
Un puerto estratégico para la Antártida y el Atlántico Sur
El puerto de Ushuaia es considerado uno de los más importantes de Sudamérica en materia de turismo antártico y funciona como principal puerta de acceso logístico, científico y operativo hacia el continente blanco. Además, cumple un rol central en términos de defensa de la soberanía argentina en el Atlántico Sur, en una región atravesada históricamente por disputas de intereses internacionales.
En este contexto, el aterrizaje de un avión del Departamento de Defensa estadounidense, sumado a la falta de explicaciones oficiales, reavivó versiones sobre un eventual acuerdo bilateral entre el presidente Javier Milei y su par estadounidense Donald Trump, que podría involucrar el control o la operatoria del puerto fueguino. Hasta el momento, no existe confirmación oficial sobre la existencia de negociaciones de ese tipo.
Reclamos de información y transparencia
La combinación de movimientos aéreos no explicados, ausencia de información pública y una infraestructura portuaria intervenida por la Nación genera un clima de inquietud en Tierra del Fuego. Distintos sectores advierten sobre la necesidad de transparencia, información clara y respeto por el rol estratégico de la provincia en decisiones que impactan directamente sobre la soberanía y el desarrollo regional.
Mientras tanto, el silencio del Gobierno nacional continúa alimentando interrogantes en una región donde el puerto de Ushuaia no solo representa actividad económica y turística, sino también un punto neurálgico para la presencia argentina en el extremo sur del continente y en la proyección hacia la Antártida.

















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