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Fuerte crítica del sector privado de salud a la prohibición de cirugías

El Dr. Daniel Duarte, jefe de terapia intensiva del CEMEP, expuso la incongruencia del decreto que suspende todas las cirugías programadas, inclusive de patologías graves, y aseguró que pone en evidencia que “no se aprendió nada” de la experiencia del año pasado. Advirtió que, ante el bajo índice de pacientes vacunados, Argentina va a convivir con el virus tres o cuatro años y no se pueden dejar de lado patologías graves que, como se vio también el año pasado, se complicaron por falta de atención. Informó que ya hace un mes por la “responsabilidad y prestigio” que caracterizan a la clínica, suspendieron cirugías de riesgo al tener el 100% de las camas de terapia ocupadas, pero hay estudios que necesitan hacerse, cirugías menores que no requieren de terapia intensiva, y un derecho a la salud de los ciudadanos a ser atendidos, tengan o no COVID. Aclaró que van a acatar el decreto pero prevé que la medida no será por 15 días y no puede extenderse en el tiempo por ejemplo el diagnóstico precoz de cáncer o las cirugías para extirparlo. Para el Dr. Duarte se trata de una medida casi ‘para la tribuna’, a fin de que no aparezca en los medios el colapso del sistema de salud de la provincia.

Río Grande.- El jefe de terapia intensiva de la clínica CEMEP, Dr. Daniel Duarte, cuestionó duramente el decreto que prohíbe por 15 días las cirugías programadas, previendo que el plazo se va a extender, porque no tiene en cuenta la realidad ni la experiencia del año pasado con el agravamiento de patologías no COVID que no fueron atendidas. Además deslizó que se trata de una medida para la tribuna, a fin de que no aparezcan titulares en los medios sobre el colapso del sistema sanitario en Tierra del Fuego, y puso de relieve el derecho a la salud de los ciudadanos que no tienen COVID y requieren de diagnóstico y atención precoz para que no se agrave su cuadro.

Por FM Fuego recordó que “el año pasado también se realizó esta suspensión para atender solamente a pacientes COVID, pero la etapa epidemiológica del año pasado no es la misma de ahora. Ya vimos las consecuencias de la suspensión de las cirugías del año pasado y hubo muchas personas que lo padecieron, con diagnóstico de cáncer, estudios programados como endoscopías que no se hicieron ante patologías digestivas. Toda esa patología que no fue operada la padecimos en noviembre y diciembre con episodios más tardíos, cáncer más avanzado, y eso nos enseñó que hay que saber convivir en este proceso con los casos COVID y no COVID”, subrayó.

 

Tres o cuatro años de pandemia

 

Duarte estimó que “en Argentina vamos a convivir con el virus por tres o cuatro años”, por lo que no se puede suspender in eternum la atención de pacientes no COVID. “Tenemos que atender las demás patologías y con esta medida no aprendimos de lo que ocurrió el año pasado. Desde hace tres semanas la terapia intensiva del CEMEP está al 100% de la ocupación y el área de cirugía necesita al menos una cama por si el paciente no evoluciona favorablemente. Hay cirugías grandes de reconstrucción, de cáncer, de colon, y se suspendieron hace tres semanas porque la terapia intensiva estaba al 100%. Un paciente complejo con factores de riesgo no es sometido a cirugía porque, si surgen complicaciones, tenemos ocupadas todas las camas de terapia intensiva”, explicó sobre medidas que ya dispuso la clínica sin necesidad de un decreto.

“Ahora se está descomprimiendo un poco la situación porque hemos aprendido de la primera ola y se hace un tratamiento precoz de los pacientes COVID, por lo que están en promedio dos semanas en terapia, o a lo sumo tres. Si uno ve el mapa del año pasado, pudimos aprender tanto en la parte tecnológica como asistencial de los pacientes COVID, y vamos a tener que convivir tres o cuatro años con esta enfermedad”, reiteró.

“La semana pasada estuve en Buenos Aires en  contacto con otras unidades de terapia intensiva del sector privado y la ocupación es del 100%, tanto con COVID como sin COVID. Siempre existe la posibilidad del alta a un paciente que esté en mejores condiciones para poder ingresar a otro que está peor.  El año pasado llegamos a un punto que colapsó el sistema sanitario porque todos los pacientes COVID necesitaban asistencia mecánica. Se aprendió mucho porque ahora la asistencia es temprana, además hay un porcentaje de pacientes que ya tuvieron COVID y otro porcentaje que ya se vacunó”, observó.

Concedió que “las medidas de restricción que puso el gobierno ayudaron también a que sigamos con este proceso con el que vamos a tener que convivir hasta que toda la población esté vacunada, como ocurre con la vacuna antigripal, y Argentina está muy lejos de eso todavía. Cuando termine este año vamos a estar en la misma situación porque hay muchas personas que no se van a poder vacunar, por lo tanto la situación va a continuar el año próximo. La demanda de vacunas prácticamente la ocuparon toda los países desarrollados y es probable que a mitad de año se empiecen a liberar un poco. Nosotros recién para el año que viene vamos a tener una vacunación medianamente completa”, estimó.

 

Inmunidad relativa

 

Advirtió que la vacuna no inmuniza por completo transcurrido el tiempo y hay mucho recontagio. “Nosotros ya desarrollamos anticuerpos con la enfermedad y van a ser la primera defensa ante un proceso de reinfección. Si desarrollamos pocos anticuerpos, en uno o dos meses es probable que ya no los tengamos y volvamos a reinfectarnos. Sin embargo existe una memoria celular a través de los linfocitos T, por lo cual aunque no haya anticuerpos se puede reconocer al virus y que no llegue a un estado crítico el paciente. Esto forma parte de estudios que se están realizando. Hay una publicación nueva que tiene una semana y es uno de los pilares para todas las variantes que existen del virus. Las vacunas se van a ir desarrollando a medida que se produzcan mutaciones, pero va a llegar un momento en que hay tantas mutaciones y variaciones que una vacuna sola no va a poder contrarrestar a todas. Lo que sí existe en el sistema inmunológico de las personas es una memoria celular y habría posibilidad de que esa memoria de los linfocitos T guarde algún tipo de recuerdo de la enfermedad y por lo tanto produzca una respuesta del organismo cuando se reitera, sin que el paciente termine en terapia intensiva”, expuso.

La esperanza está puesta en esta memoria celular para poder combatir la pandemia: “Ya desde el año pasado China y Francia han avanzado en estos estudios. Esto significa que tenemos que vacunarnos todas las personas porque hay una alta circulación en la ciudad, y sobre todo vacunar a todos los que no tuvieron la enfermedad. Los que ya la tuvieron tienen algún resto de anticuerpos para sobrellevar el embate durante este año. Se puede hacer algún sistema de vacunación selectivo para los que tienen alta circulación, que van y vienen por temas de trabajo, como taxistas, policías, bomberos, choferes de micros, que a veces no llegan a la edad y no tienen factores de riesgo, acompañado de las medidas restrictivas, que son buenas y han demostrado que disminuyen bastante la circulación del virus”, expresó.

“Todo esto sirve porque el año que viene vamos a estar en las mismas circunstancias, con la mayoría de las personas sin vacunar y empezando desde cero con las vacunadas por las diferentes variantes del virus. Por eso hay que empezar a convivir entre sectores COVID y no COVID, y dar rápida resolución a todos los casos”, sostuvo.

 

Derecho a la salud

 

“Es cierto que las medidas de restricción van a bajar la curva epidemiológica, y lo que se trata es de que no colapse el sistema. Nosotros estamos trabajando en base a los errores que cometimos el año pasado, por lo que hicimos modificaciones ante muchas circunstancias. Hay pacientes no COVID que necesitan ser operados, diagnosticados, y no podemos postergar el diagnóstico precoz de un cáncer de colon o de pulmón”, alertó el médico.}

“A uno le sorprenden estas decisiones porque no se aprendió de lo que ocurrió el año pasado. Esto hay que corregirlo porque vamos a convivir todo el año con esta situación y no se pueden postergar estas cirugías o estudios. Además ahora empieza el frío y se mezcla el COVID con la gripe y la neumonía. Está circulando el COVID pero está la posibilidad de tener estados gripales, secreción de mucosas, que no necesariamente es COVID. Las terapias en Argentina van a tener COVID durante mucho tiempo, porque no hay una vacunación masiva, así que vamos a ir intercalando pacientes con COVID con pacientes con neumonía que no tienen COVID, lo mismo pacientes con problemas respiratorios complicados”, anticipó.

Reconoció que “el decreto hay que cumplirlo y vamos a cumplirlo, pero esto de ninguna manera va a frenar el proceso. Al contrario, vamos a tener diagnósticos más tardíos de cáncer y otras enfermedades graves, como ya lo vimos el año pasado, y esto va a empeorar las circunstancias. Podremos bajar la curva de COVID pero vamos a tener pacientes con diagnóstico tardío de cáncer”, sentenció.

“La gente necesita ser atendida y tenemos que convivir con el virus dos o tres años. Las medidas de restricción nocturna van a frenar la diseminación del virus y me parece correcto, pero lo que está en discusión son los pacientes que tienen otras enfermedades y necesitan ser atendidos. Por ahora se han suspendido las cirugías, y esto ya lo venimos haciendo hace prácticamente un mes, sin necesidad de un decreto. No vamos a exponer al paciente a una cirugía grande sabiendo que no tenemos cama de terapia. No necesitamos un decreto que nos prohíba las cirugías porque de por medio está la vida de un paciente”, fustigó.

Por otra parte, planteó que hay cirugías que no implicas riesgos de internación en terapia y se podrían seguir haciendo: “Hay pacientes que tienen hemorroides, hemorragias digestivas, que se están recuperando de una gastritis, y no me parece bien que se tengan que suspender los estudios o las cirugías por 15 días, que seguramente van a ser otros 15 días más, y así sucesivamente. Esos pacientes no terminan en terapia intensiva, por lo tanto hay que tener una visión para gestionar la necesidad de todos los demás pacientes que no son COVID. En nuestra terapia tenemos un 50 ó 60% de pacientes COVID y el resto no son COVID, porque existen otras patologías que son complejas. No sabemos si esas patologías complejas van a poder ser atendidas tanto en sistema sanitario público como en el privado. Hay que permitir la convivencia y el sistema sanitario tiene que estar abierto para todas las patologías, no solamente para el COVID”, insistió.

Barajó que “esta medida apunta a que todas las camas estén dispuestas para el COVID, pero si todos los sistemas privados funcionamos de la misma manera, las demás patologías, que pueden ser la mitad de los internados, quedan sin respuesta. No sabemos dónde se van a atender ni qué van a hacer. Además para el sistema de salud privado los pacientes COVID son de alto costo con baja remuneración. Estuvimos viendo una presentación que marca el 500% de aumento en el sostenimiento de un paciente COVID en terapia intensiva. Si sometemos al sector privado a que atienda solamente patología COVID es muy probable que el CEMEP en dos años deje de existir. Nosotros no tenemos ningún tipo de subsidio del gobierno, sino que trabajamos en base a las obras sociales y los seguros. Esto también se tiene que tener en cuenta al momento de tomar una medida”, reclamó Duarte.

“Obviamente el decreto lo tenemos que aceptar pero hay que empezar a convivir con esta circunstancia. A fines de marzo, ante los aumentos de los casos de COVID, ya empezamos a dilatar cirugías para pacientes graves. Había cirugías bariátricas previstas para abril que fueron suspendidas y no hizo falta un decreto, porque ese paciente puede terminar en terapia intensiva. En la parte privada se trabaja con mucha responsabilidad porque dependemos de nuestro prestigio. En base a eso la gente viene a vernos al consultorio, a cirugía, a terapia. Somos muy previsores para no tomar ninguna decisión que ponga en riesgo a las personas, por lo que no hace falta un decreto que nos obligue a no hacer cirugías. Vamos a ver dentro de 15 días cómo seguimos, y mientras tanto tenemos que acatar esta medida”, se resignó.

 

Para la tribuna

 

Expuso una violación del derecho a la salud de los ciudadanos con esta medida,  e incluso al derecho del profesional a determinar quién necesita ser operado. “Son medidas que no se toman dentro del ámbito de la salud. Se pretende gestionar el tema de las camas y que no salgamos todos en la televisión porque el sistema de salud colapsó en Tierra del Fuego”, disparó.

“El sistema de salud colapsó el año pasado básicamente porque teníamos poco conocimiento que ahora sí tenemos. Hemos aprendido a atender precozmente a los pacientes y pueden demorar entre 15 y 30 días como máximo en terapia intensiva, según los días de evolución previa que haya tenido la enfermedad. Hay pacientes que pagan sus obras sociales y no puede ser que no tengan acceso a ser atendidos ante una lesión, que puede no ser tan grave pero requiere de una cirugía. Esto ya nos pasó el año pasado y hay que hacer una revisión de estas cosas antes de definir las medidas. Esto no se hizo y se toman decisiones que no tienen en cuenta la vida cotidiana”, cuestionó.

“Yo estoy todos los días en terapia intensiva desde las 6 de la mañana hasta las 10 y media, y luego en consultorio desde las 12 hasta las 8 ó 9 de la noche. Sábado y domingo hago pase de sala a la mañana y a la noche, y también los feriados. Uno ve la situación desde adentro y hay muchas cosas que cambiamos para mejor. Lo que hay que hacer es analizar cómo brindar mejor asistencia a todos los pacientes de Río Grande, con o sin COVID. Estamos en una curva donde nos podemos dar ese lujo, porque nuestra situación no es la de Capital Federal ni AMBA, y las clínicas privadas están en condiciones de asistir con cirugías. Esta prohibición surge de una estimación de casos muy grande básicamente en provincia de Buenos Aires, que gotea pacientes todos los días a la Capital Federal. Acá tenemos una frontera porque somos una isla y la gente solamente puede salir por avión. No hay un goteo diario de pacientes y podemos gestionar la situación, para dar pronta atención a pacientes tanto COVID como no COVID”, afirmó.

 

Reportes diarios

 

Consultado acerca de si mantiene contacto con las autoridades de salud la provincia, dijo que “todos los días hacemos reportes diarios al Subsecretario de Salud, a la Ministra, y ellos llevan un monitoreo diario de los pacientes y de la sala de clínica médica. Saben que la ocupación de nuestras camas siempre va a ser al 100% porque vivimos de eso y de dar asistencia a los pacientes que lo necesitan”.

“No vamos a poner en riesgo nuestra situación por querer operar, porque suspendieron todas las cirugías de alto y medio riesgo. Nuestro prestigio está por encima del decreto porque nos importa la salud de los pacientes que nos vienen a golpear la puerta para que los asistamos. Somos muy responsables y damos fe todos los días al Subsecretario y la Ministra de cómo está nuestra ocupación de camas. A su vez ellos tienen un monitoreo diario de lo que está pasando en la región”, concluyó.

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