Momentos de profunda tensión y angustia se vivieron durante la mañana de este miércoles en las plantas vinculadas al Grupo Mirgor en Río Grande, principalmente en el establecimiento de Einstein 1111. Trabajadores que finalizaban el turno noche y otros que llegaban para iniciar su jornada fueron notificados de su desvinculación. Entre los afectados se encuentran operarios de distintas razones sociales y también delegados. Emilce Amadeo, trabajadora con 14 años de antigüedad, relató que llegó a cumplir su jornada habitual y directamente no le permitieron ingresar.
Río Grande, 30 de septiembre de 2026.- Una nueva jornada de incertidumbre laboral golpeó este miércoles a la industria electrónica fueguina, luego de que alrededor de 100 trabajadores fueran desvinculados de empresas pertenecientes al Grupo Mirgor en Río Grande.
La situación comenzó a conocerse durante las primeras horas de la mañana, cuando trabajadores que terminaban el turno nocturno y otros que se presentaban para iniciar el turno siguiente fueron informados de la decisión empresarial.
Uno de los principales puntos de tensión se registró en la planta ubicada en Einstein 1111, donde operarios permanecieron en las inmediaciones luego de conocer las desvinculaciones.
Entre los despedidos aparecen trabajadores pertenecientes a distintas razones sociales vinculadas al Grupo Mirgor y también empleados que habían atravesado el conflicto anterior.
“Llegué a trabajar como un día normal y no me dejaron ingresar”
Una de las trabajadoras alcanzadas por la medida es Emilce Amadeo, operaria de la razón social Brighstar, quien relató lo sucedido en diálogo con ((La 97)) Radio Fueguina.
Amadeo aseguró que no integraba el grupo de trabajadores involucrados en las aproximadamente 300 desvinculaciones anteriores y que este miércoles se presentó normalmente a trabajar.
“Yo me acerqué a trabajar como un día normal y no me dejaron ingresar”.
Según explicó, ni siquiera había recibido previamente el telegrama en su domicilio. Al llegar a la planta le entregaron una copia genérica de una comunicación y le indicaron que debía retirar su telegrama personal en el correo.
La trabajadora lleva 14 años dentro de la compañía y aseguró que nunca había atravesado anteriormente una situación de estas características.
“Esta es la primera vez que me despiden en lo que va de lo que pertenezco a la compañía”.
“Sin justa causa, por reestructuración”
Amadeo explicó que la comunicación empresarial señala que la desvinculación se produce sin justa causa y en el marco de una reestructuración de la actividad fabril.
La operaria remarcó que durante sus 14 años de trabajo mantuvo, según afirmó, un historial laboral sin problemas disciplinarios ni altos niveles de ausentismo.
“Soy una persona que jamás pidió permiso, nunca he faltado. No soy ausentista. De los 14 años que llevo en la compañía puedo decir con la frente en alto que tengo una conducta intachable”.
Su caso, señaló, no sería aislado dentro de las nuevas desvinculaciones.
La trabajadora confirmó que entre los afectados hay personal perteneciente a diferentes razones sociales del grupo y también delegados gremiales.
Trabajadores que ya habían atravesado el conflicto anterior
Otro de los datos aportados durante la entrevista es que dentro del centenar de desvinculados habría personas que ya habían sido alcanzadas por las medidas anteriores y posteriormente habían retornado a sus puestos.
“Sé que hay personas que desvincularon, que estaban dentro de los 300, los volvieron a desvincular”, afirmó Amadeo.
La trabajadora explicó además que las desvinculaciones comprenden personal de distintas sociedades pertenecientes al conglomerado empresario.
Catorce años de trabajo y una puerta que no se abrió
El relato de Amadeo reflejó particularmente la forma en que muchos trabajadores tomaron conocimiento de su situación.
Según contó, al presentarse a trabajar su tarjeta ya no le permitió atravesar el molinete de ingreso. Posteriormente fue atendida por personal de Recursos Humanos, que le comunicó que había quedado desvinculada.
“Me dice: ‘Discúlpame, perdón, no vas a poder entrar’. Y ellos son trabajadores como nosotros. No podés agarrártelas con ellos ni nada, pero cumplen órdenes”.
“No te dejan pasar el molinete, la tarjeta y ya está. No hay otra respuesta”, describió.
La trabajadora cuestionó especialmente la modalidad elegida para comunicar una decisión de semejante impacto después de tantos años dentro de la empresa.
“La manera en que lo hacen, que tengas que llegar a la puerta y que todo el mundo te vea que vos no podés entrar, me parece súper inhumano y re poco empático de parte de una compañía tan grande”.
“Afuera no hay nada”
Más allá de la situación particular dentro de las plantas, Amadeo puso el foco en una preocupación que atraviesa a numerosos trabajadores industriales de Río Grande: las dificultades para conseguir una nueva fuente laboral.
La operaria tiene 39 años y explicó que ya había enviado currículums anteriormente sin obtener respuestas.
“Río Grande está en una situación compleja porque no es algo que vos digas: ‘Me despidieron, mañana consigo trabajo’. No hay trabajo”.
Y agregó: “Yo he enviado currículum por todos lados y no me llaman de ningún lado”.
Para Amadeo, esa situación explica también por qué muchos trabajadores procuran conservar sus puestos aun atravesando dificultades personales o de salud.
“Uno cumple por esto, para no quedarte sin laburo. Vas con dolor, vas enfermo. La gente hace eso ahí adentro, básicamente porque no quiere perder su fuente laboral, porque afuera no hay nada”, expresó.
Incertidumbre sobre lo que puede ocurrir
La trabajadora reconoció que todavía resulta difícil dimensionar qué pasos seguirán quienes quedaron sin empleo y manifestó preocupación ante la posibilidad de que las desvinculaciones continúen.
“Yo y los 100 que estamos despedidos… no es solamente yo, somos 100 personas. Y yo no sé si esto va a seguir, si va a continuar con otras personas”.
También señaló que aguardaban definiciones respecto de las medidas que adoptarían los trabajadores y sus representantes después de las desvinculaciones.
La situación vuelve a instalar la preocupación sobre el empleo industrial en Río Grande, en un escenario atravesado durante los últimos meses por conflictos, suspensiones, desvinculaciones y procesos de reorganización dentro de diferentes empresas.
Para Emilce Amadeo, sin embargo, la dimensión inmediata es mucho más personal: después de 14 años como operaria, este miércoles salió de su casa para cumplir una jornada laboral como cualquier otra y, al llegar a la planta, encontró que su tarjeta ya no le abría la puerta.





















