El economista Federico Rayes, titular de la consultora Ecotono, analizó el plan para utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES con el objetivo de fondear créditos hipotecarios. Consideró positiva la iniciativa para dinamizar la economía, la construcción y el mercado inmobiliario, aunque señaló que estos préstamos están fundamentalmente al alcance de sectores medios y medios-altos con capacidad de ahorro e ingresos familiares suficientes. También recomendó analizar cuidadosamente las tasas, la capacidad de pago y las condiciones de precancelación antes de asumir compromisos que pueden extenderse durante 20 o 30 años.
Río Grande, 28 de agosto de 2026.- El economista Federico Rayes, titular de la consultora Ecotono, realizó un amplio análisis sobre la decisión del Gobierno nacional de impulsar el crédito hipotecario mediante recursos provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y consideró que la medida puede contribuir a reactivar distintos sectores de la economía.
Entrevistado en el programa “Costo Político” de Radio Provincia, Rayes explicó que la iniciativa debe analizarse dentro de un escenario en el cual el Gobierno busca generar mayor movimiento económico y donde el crédito continúa teniendo una participación muy reducida en comparación con otros países de la región.
Según indicó, mientras economías como las de Perú, Brasil o Chile presentan niveles de crédito sobre el Producto Bruto Interno considerablemente superiores, en la Argentina esa relación ronda apenas el 15% contabilizando los distintos instrumentos disponibles.
Para Rayes, esa escasez histórica de financiamiento constituye una limitación para el desarrollo de emprendimientos, inversiones productivas y otras actividades económicas.
En ese marco ubicó la decisión de incentivar nuevamente los créditos hipotecarios, que además de facilitar operaciones inmobiliarias pueden generar un efecto sobre la industria de la construcción cuando el financiamiento se destina a nuevas viviendas.
“El crédito es el instrumento predilecto” para intentar dinamizar la economía, sostuvo el economista, quien recordó que hacia fines de 2025 se había alcanzado un importante crecimiento en el otorgamiento de préstamos hipotecarios.
De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, en septiembre de aquel año llegaron a otorgarse alrededor de 5.000 créditos hipotecarios mensuales, mientras que actualmente esa cifra habría descendido hasta ubicarse entre 1.500 y 1.700 operaciones por mes.
El papel del Fondo de Garantía de Sustentabilidad
Rayes se detuvo especialmente en explicar el mecanismo mediante el cual se utilizarán recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.
Señaló que el FGS administra una masa de recursos que estimó en alrededor de 86 mil millones de dólares y aclaró que el programa hipotecario involucraría aproximadamente 1.500 millones de dólares, es decir, una fracción relativamente pequeña del total.
El economista rechazó la interpretación de que esos recursos serán entregados sin contraprestación o que necesariamente significarán una descapitalización del Fondo.
Explicó que los bancos deberán competir por acceder al financiamiento y pagar una tasa vinculada con la inflación más un porcentaje adicional. De esta manera, sostuvo, el Fondo recibirá una rentabilidad por los recursos colocados.
Rayes remarcó que se trata de fondos pertenecientes al sistema previsional y, por esa razón, deben administrarse “con muchísima prudencia”, procurando que mantengan su valor y continúen capitalizándose para sostener las obligaciones futuras.
También consideró favorable que una parte de esos recursos pueda destinarse al financiamiento de la economía real en lugar de utilizarse exclusivamente para financiar obligaciones del Tesoro Nacional o de los gobiernos provinciales.
Los bancos deberán competir
Otro aspecto analizado fue el papel que tendrán las entidades financieras.
Rayes explicó que el programa establece límites para las tasas que podrán cobrar los bancos que accedan al fondeo del FGS. Según detalló, una vez obtenidos esos recursos, las entidades deberán ofrecer los créditos hipotecarios dentro de determinadas condiciones y con un techo para la tasa adicional.
En este punto destacó especialmente el peso del Banco Nación dentro del mercado hipotecario argentino y señaló que actualmente ofrece una de las tasas más competitivas.
Según los números aportados por el economista, el Banco Nación concentra aproximadamente el 54% de los créditos hipotecarios que se otorgan en el país y puede actuar como un instrumento para generar mayor competencia entre las entidades financieras.
Rayes cuestionó además las tasas considerablemente superiores que ofrecen algunos bancos privados y sostuvo que, en créditos que pueden extenderse durante décadas, pequeñas diferencias porcentuales terminan representando varios millones de pesos para el tomador.
Los créditos UVA y el riesgo de la inflación

Durante la entrevista también fue consultado sobre los créditos UVA y los cuestionamientos que históricamente generó este sistema debido a que el capital adeudado se actualiza según la evolución de la inflación.
Rayes explicó que el mecanismo busca preservar el valor del capital y distribuir el riesgo entre quien presta y quien recibe el dinero.
Sostuvo que, en una economía históricamente inflacionaria como la argentina, los préstamos tradicionales a tasa fija pueden generar fuertes desequilibrios: si la inflación supera ampliamente la tasa, pierde el acreedor; mientras que, para cubrirse frente a ese riesgo, las entidades financieras pueden establecer tasas iniciales muy elevadas.
También aseguró que los créditos UVA han registrado históricamente niveles reducidos de morosidad y señaló que incluso en Tierra del Fuego los casos de incumplimiento representarían una proporción marginal.
“No es para todas las familias”
Más allá de su evaluación favorable sobre la medida, Rayes planteó una de las principales limitaciones del sistema: las condiciones económicas que debe reunir una familia para acceder a un crédito hipotecario.
El economista sostuvo que este tipo de financiamiento está orientado fundamentalmente hacia sectores medios y medios-altos que cuentan con capacidad de ahorro y pueden acreditar ingresos suficientes.
Tomando como referencia una propiedad de alrededor de 80 mil a 100 mil dólares, estimó que se requiere una capacidad de pago mensual significativa y que, en muchos casos, los ingresos necesarios solamente pueden alcanzarse sumando los salarios de una pareja o incorporando los ingresos de otro integrante del grupo familiar.
En ese sentido, calculó que para determinadas operaciones pueden necesitarse ingresos familiares superiores a los 3 millones o 3,5 millones de pesos mensuales.
“Hoy en día no todas las familias argentinas lo tienen”, reconoció.
También señaló que las mejores posibilidades se concentran entre los trabajadores registrados, mientras que los monotributistas pueden encontrar mayores exigencias para acreditar ingresos y acceder al financiamiento.
Pese a estas limitaciones, Rayes consideró que el programa constituye “una muy buena medida” porque puede generar movimiento simultáneamente en el crédito, el mercado inmobiliario y la construcción.
Prudencia antes de endeudarse
Finalmente, el titular de Ecotono formuló una serie de recomendaciones para quienes estén considerando solicitar un préstamo hipotecario.
La primera fue no llevar la capacidad de endeudamiento al límite.
“Si tenés la posibilidad de ir un poco más grande, no vayas un poco más grande”, recomendó, al plantear que resulta conveniente elegir una cuota que pueda seguir afrontándose aun cuando aparezcan contingencias económicas familiares.
También aconsejó comparar cuidadosamente las tasas ofrecidas por cada banco y destacó que las diferencias aparentemente pequeñas adquieren enorme relevancia cuando se proyectan sobre créditos de 20, 25 o 30 años.
Rayes mencionó además la existencia de mecanismos de seguro ofrecidos por algunas entidades, mediante los cuales el cliente paga una tasa algo superior a cambio de contar con protección frente a determinadas variaciones que pudieran afectar fuertemente la relación entre la cuota y sus ingresos.
El economista recordó que asumir un crédito hipotecario implica comprometerse durante varias décadas y que, aunque puedan realizarse proyecciones económicas de corto plazo, resulta imposible saber con certeza qué ocurrirá durante los próximos 20 o 30 años.
Por último, recomendó prestar especial atención a las condiciones de precancelación de cada entidad.
Explicó que disponer de la posibilidad de adelantar cuotas o cancelar parcialmente capital cuando aparecen ahorros adicionales puede representar un beneficio importante, debido a que permite reducir intereses y otros gastos asociados al préstamo.
De esta manera, Rayes consideró positivo que los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad puedan utilizarse para ampliar el financiamiento hipotecario y generar actividad económica, pero insistió en que cada potencial tomador deberá analizar cuidadosamente su situación financiera antes de asumir una deuda de largo plazo.





















