El reconocido penalista fueguino, el Dr. Daniel Cesari Hernandez, sostuvo en su columna radial que la Argentina debe avanzar hacia una política migratoria más firme frente a la inmigración ilegal, dejando expresamente a salvo los derechos de quienes residen legalmente en el país. También reflexionó sobre la guerra, el rol de los organismos internacionales y el posicionamiento argentino en el escenario global.
Río Grande.- En su habitual columna de los miércoles en “La Mañana de la Tecno”, por Radio Universidad 93.5 MHz, el ex juez de instrucción de Río Grande y reconocido jurista a nivel nacional, el Dr. Daniel Cesari Hernandez, planteó con claridad su postura respecto de uno de los temas más sensibles del debate actual: la política migratoria.
El penalista fue categórico al señalar que la necesidad de endurecer el régimen migratorio apunta exclusivamente a la inmigración ilegal, y no a quienes ingresan y residen en el país conforme a la ley. “La Argentina es un país que se construyó con inmigrantes”, recordó, al tiempo que remarcó que quienes cumplen con las normas “adquieren los mismos derechos que cualquier ciudadano”.
En ese sentido, explicó que los cambios en discusión —tanto a nivel legislativo como en recientes modificaciones normativas— buscan fortalecer los controles de ingreso, regularizar la situación de quienes se encuentran fuera de la ley y establecer mecanismos de expulsión para extranjeros en situación irregular que cometan delitos.
“Quien quiera venir a la Argentina, bienvenido, pero debe hacerlo acorde a las leyes argentinas”, sintetizó, subrayando que no se trata de cerrar fronteras ni de una política discriminatoria, sino de ordenar el sistema frente a situaciones de ilegalidad.
Migración, seguridad y contexto internacional
Cesari Hernandez vinculó este debate con el escenario global, atravesado por conflictos bélicos y tensiones geopolíticas. En ese marco, consideró acertada la decisión del Gobierno nacional de reforzar los controles en las fronteras ante posibles amenazas.
“La Argentina no está aislada del mundo”, advirtió, al señalar que el posicionamiento internacional del país —alineado con Occidente, Israel y Estados Unidos— puede tener consecuencias en términos de seguridad.
En ese contexto, sostuvo que una política migratoria más estricta forma parte de una estrategia más amplia de prevención, aunque reconoció que esto puede implicar mayores controles y restricciones en la vida cotidiana.
La guerra y el fracaso de los organismos internacionales
Durante la entrevista, el jurista también realizó una profunda reflexión sobre la guerra como fenómeno histórico y jurídico. Recordó el surgimiento de la Sociedad de las Naciones tras la Primera Guerra Mundial y su posterior fracaso, que dio lugar a la creación de la Organización de las Naciones Unidas luego del segundo gran conflicto global.
Explicó que el derecho internacional moderno establece que la guerra ofensiva ya no es jurídicamente aceptable, limitando su uso a la legítima defensa. Sin embargo, lamentó que en la práctica estos principios sean sistemáticamente vulnerados.
“Lo peor que le puede pasar a la sociedad moderna es estar en guerra”, afirmó, remarcando que los conflictos actuales —como los de Medio Oriente o Europa del Este— continúan generando víctimas civiles y destrucción generalizada.
Defensa, soberanía y el rol del Estado
En otro tramo de su análisis, Cesari Hernandez defendió la necesidad de fortalecer el sistema de defensa nacional, señalando que la inversión en seguridad no debe considerarse un gasto, sino una garantía de soberanía.
Asimismo, abordó la posibilidad de que Argentina participe en escenarios internacionales mediante cooperación logística o técnica, aunque descartó que el país esté en condiciones de desplegar equipamiento militar moderno en conflictos de alta intensidad.
Un llamado a la convivencia democrática
Finalmente, el abogado retomó el eje institucional al destacar el valor del Estado de Derecho y la democracia como herramientas para resolver conflictos sin violencia.
“La democracia es el ámbito donde todos pueden disentir, pero también donde todos deben escuchar”, expresó, en línea con las reflexiones surgidas a 50 años del golpe de Estado de 1976.
En ese marco, cerró con un doble mensaje: por un lado, la necesidad de ordenar la política migratoria frente a la ilegalidad sin afectar derechos, y por otro, un llamado a la paz mundial. “La guerra nunca deja ganadores —concluyó—, solo deja a alguien que perdió un poco menos”.


















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