El Vicealmirante (Re) José Luís Pérez Varela y la Ing. Alejandra Portatadino han escrito un breve resumen de la situación actual del programa TR 1700 NG y advierten sobre las graves consecuencias de la paralización del programa de submarinos de esta clase, cuestionan decisiones políticas y plantean que el país aún cuenta con capacidades para retomar una industria estratégica.
Río Grande.- La discusión sobre la defensa nacional en Argentina vuelve a instalarse a partir de las observaciones del vicealmirante retirado José Luís Pérez Varela y la ingeniera Alejandra Portatadino, quienes ponen el foco en un punto clave: la subutilización de las capacidades industriales y tecnológicas del país.
Ellos han escrito un breve resumen de la situación actual del programa TR 1700 NG que han enviado a este medio.
Lejos de limitarse a un análisis estrictamente militar, el planteo abre un debate más amplio sobre soberanía, desarrollo productivo y fuga de talento. Según sostienen, Argentina no solo cuenta con los recursos humanos necesarios, sino también con infraestructura y experiencia acumulada para sostener un programa de submarinos propio, como el denominado TR-1700 NG.
Sin embargo, advierten que esas capacidades han sido “ignoradas” durante décadas, en un contexto que describen como de falta de planificación estratégica y decisiones políticas erráticas. Que han detenido uno de los proyectos más ambiciosos de la Nación Argentina en materia de Industria Nacional.para la Defensa
El origen de este ambicioso proyecto
El programa submarino argentino tiene sus raíces en la década del ’70, cuando el país adoptó una visión industrialista para el desarrollo de su defensa naval. A través de una serie de decretos, se impulsó la adquisición de tecnología y la transferencia de conocimientos desde Alemania, en particular con el diseño de los submarinos TR-1700.
Este proyecto no solo contemplaba la compra de unidades, sino también su fabricación local. Para ello, se construyó el Astillero Ministro Manuel Domecq García, una infraestructura de avanzada que, según los especialistas, fue concebida como una de las más modernas y mejor diseñadas del mundo para la construcción simultánea de submarinos.
La iniciativa respondía a necesidades concretas: controlar un extenso y complejo territorio marítimo que requiere tanto capacidades de patrullaje costero como operaciones de largo alcance en el Atlántico Sur.
De la proyección al estancamiento
Pese al impulso inicial, el programa no logró sostenerse en el tiempo. Factores externos —como cambios en las restricciones internacionales que afectaron a los astilleros alemanes— y decisiones internas terminaron por frenar el desarrollo de la serie completa de submarinos.
Con el paso de los años, el astillero fue perdiendo operatividad y el proyecto quedó inconcluso, en medio de un proceso de desinversión y discontinuidad política que, según el análisis, impactó directamente en la pérdida de unidades propias con capacidades estratégicas y furtivas
Los autores plantean incluso la hipótesis de presiones externas orientadas a desalentar el desarrollo de una industria submarina nacional,
Una oportunidad que aún persiste
A pesar del escenario descripto, el informe remarca que Argentina todavía conserva activos clave. Entre ellos, dos cascos de submarinos TR-1700 que podrían ser recuperados y modernizados.
El valor estratégico de estos activos no es menor: representan una porción significativa del costo total de una unidad nueva y permitirían avanzar en un programa de actualización tecnológica con fuerte participación local.
La propuesta apunta a retomar el proyecto bajo una lógica integral, que contemple no solo la construcción, sino también el mantenimiento, la operación y la modernización continua de las unidades, evitando la dependencia externa.
Comparación regional y brecha tecnológica
Ambos también analizan el contexto regional, donde países como Brasil y Chile han avanzado en la incorporación de submarinos modernos como los Scorpene.
Si bien los cascos de estas unidades presentan similitudes con los TR-1700 —al utilizar acero del mismo tipo—, la diferencia radica en los sistemas electrónicos y de combate, áreas en las que Argentina podría desarrollar capacidades propias.
Esta brecha tecnológica, según el análisis, no responde a una falta de conocimiento, sino a la ausencia de políticas sostenidas en el tiempo.
El sistema científico como respaldo
Uno de los ejes más destacados es el rol del sistema científico-tecnológico nacional. Allí se enumeran instituciones que podrían participar activamente en un eventual relanzamiento del programa:
INVAP, con experiencia en sistemas complejos y electrónica avanzada
Universidad Tecnológica Nacional, con trayectoria en ingeniería naval con varios premios en concursos de innovaciones y diseños en ingeniería internacionales obtenidos
Universidad Nacional de La Plata, vinculada al desarrollo de baterías de litio.
CONICET y la Universidad de Buenos Aires, que desarrollaron un innovador sistema de propulsión AIP-BEST que fueron adquiridos para el proyecto de submarinos español.
Este último desarrollo permitiría a los submarinos permanecer sumergidos durante períodos prolongados, acercando sus capacidades a las de unidades nucleares sin los costos asociados.
Industria, empleo y cadena de valor
Más allá del aspecto militar, estos profesionales ponen énfasis en el impacto económico de un programa de estas características. La reactivación de la industria submarina implicaría la formación de proveedores locales, la transferencia de tecnología y la generación de empleo altamente calificado.
Además, permitiría consolidar un entramado productivo vinculado a la defensa que, en otros países de la región, ha demostrado ser un motor de desarrollo industrial.
Una definición política pendiente
En la entrevista concluyen que el futuro del programa TR-1700 NG no depende exclusivamente de factores técnicos, sino de una decisión política de largo plazo.
En un contexto donde la soberanía sobre los recursos marítimos y la proyección antártica adquieren cada vez mayor relevancia, la discusión sobre las capacidades submarinas se vuelve estratégica.
La pregunta que nos tiene que atravesar al arco político, naval y a todos los argentinos es directa: ¿por qué un país con estas capacidades decide no utilizarlas?
Corolario
Basta observar en los últimos años como Brasil, Chile y Perú con mucha inteligencia tomando el modelo Argentino de los 70 aprendieron la importancia fabril para el ejercicio de sus soberanías y hoy continúan avanzando sin pausa en sus industrias nacionales para la Defensa, mientras Argentina habiéndola tenido nos esforzamos cada vez más en destruirla.
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PROGRAMA DE SUBMARINOS TR 1700 NG Y LAS CAPACIDADES IGNORADAS DE LA INGENIERÍA ARGENTINA ¿CASUALIDAD O CAUSALIDAD?
Por:
Vicealmirante (RE) José Luis Pérez Varela
Ingeniera Alejandra Portatadino
Introducción
Argentina sobresalimos en el mundo por los conocimientos y la creatividad de nuestros ingenieros, pero ambas capacidades son ninguneadas e ignoradas en nuestro propio país, lo que alienta la migración de los profesionales recién egresados ante la indolencia de un sistema político corrompido y embrutecido.
El TR 1700 NG tiene que ser un programa de submarinos sostenible en el tiempo donde el objetivo de este programa debería ser dominar en forma completa el ciclo de operación del sistema de armas (diseño, construcción, mantenimiento y operación), para con ello poder mantener las unidades con las mejores actualizaciones de sistemas durante su período operativo y que no pierdan su capacidad por obsolescencia de su equipamiento a pesar de que la plataforma conserve todavía resto de vida útil, donde Argentina tiene grandes posibilidades de desarrollarlo y llevarlo adelante con éxito.
Hablemos de submarinos y capacidades
Argentina mediante el decreto 768/74, picó en punta en la Industria Moderna para la defensa Naval siendo un Capitán de Navío llamado Enrique Carranza, quien se puso al hombro la modernización de nuestra flota de mar de superficie y submarina. Para la fuerza submarina se construyó, hasta el día de hoy, uno de los mejores astilleros de Submarinos del Mundo bautizado Ministro Manuel Domecq García. ¿Cómo fue el Programa de submarino Argentino? Nuestro amplio territorio marítimo por sus variaciones de profundidad y condiciones combina dos necesidades de patrullaje oceánico y costero. Para eso la Armada que en ese momento tenía una concepción industrialista, vió la necesidad de poder contar con dos tipos de submarinos, que pudieran cubrir un amplio espectro de operaciones y autonomía, tanto costera como oceánica. Se estudiaron alternativas y se decidió acertadamente adquirir el submarino alemán IKL Tipo 200 1200 diseñado por la Ingenieurkontor Lübeck y dirigido por el Ingeniero Alemán Ulrich Gabler (1) que fue construido por el Astillero Howaldtswerke-Deutsche Werft (HDW) hoy TKMS (ThyssenKrupp Marine Systems), donde se acordó con Argentina poder armarlos en Astilleros TANDANOR, y de esa manera hacer las primeras experiencias propias en construcción de submarinos. Así llegaron los submarinos bautizados San Luis y Salta (en Argentina es tradición nombrar los primeros submarinos con Provincias cuyos nombres comiencen con S,) Con estos dos submarinos teníamos cubierta la primera mínima necesidad de control y patrulla furtiva costera.
Para la operación en el Océano Atlántico, los tipo 209 estaban limitados a 1.500 toneladas, y la Armada Argentina, ya encontraba pensando poder tener un submarino con mayor capacidad oceánica, con una concepción más moderna de ataque con mayor autonomía y que pudiera ser adaptado fácilmente a ser propulsado por energía nuclear (proyecto Castro Madero), necesitaba como mínimo 1700 toneladas. Para eso se promulgaron los decretos N.º 768 del 5 de septiembre de 1973, N.º 956 del 28 de marzo de 1974 y N.º 336 del 14 de febrero de 1978, y se firmó un contrato con el astillero Thyssen Nordseewerke para completar una serie de seis submarinos TR-1700 de los cuales cuatro deberían ser construidos íntegramente en Argentina. Para ello construyó el Astillero Ministro Manuel Domecq García, mientras en Alemania se construirían las dos primeras unidades de la serie. El Astillero se situó en la Costanera Sur, y comparte hoy con Tandanor un completo Syncrolift (ascensor de buques) que es utilizado para poder efectuar trabajos sobre los cascos de los buques. (nota https://es.wikipedia.org/wiki/TR-1700)
Como nota es necesario conocer que Alemania al haber perdido la segunda guerra mundial todavía tenía restricciones en cuanto al tonelaje de los submarinos que podía construir. Emplear un astillero en Argentina para fabricar naves mayores a las 1000 toneladas era interesante para los astilleros alemanes, facilitando posibles ventas a otros países. Sin embargo Alemania Occidental consiguió pocos años después mejorar las restricciones al tonelaje y perdió el interés por el astillero de submarinos en Argentina. Esto sería uno de los factores que harían fracasar el proyecto. (Nota https://es.wikipedia.org/wiki/TR-1700)
El Astillero
El sistema Syncrolift de Tandanor comenzó a construirse en enero de 1978 a cargo de Pearlson Engineering y el 21 de julio de 1979 se realizó la primera puesta en seco con el buque BDT Q-42 ARA «Cabo San Antonio
Mientras el Astillero Ministro Manuel Domecq García fundado en 1977 con un25 % del capital accionario a nombre de Thysen, quedando operativo a principios de 1982, siendo el Astillero con el concepto de Ingeniería Industrial más eficiente y moderno del mundo, fue un record y desafío en la Ingeniería Civil, ya que se levantó sobre terrenos de relleno ganados al río, con una capacidad de construcción de 4 submarinos en simultaneo. Desde hace tiempo y hasta el día de hoy es blanco de presiones extranjeras para su desguazamiento y terminar definitivamente con el programa de submarinos argentinos, existe una gran sospecha que para lograr su desmantelamiento utilizan políticos que desde nuestro propio país mediante lo puedan destruir mediante sobornos y presiones, o poniendo funcionarios a cargo sin conocimientos específicos y corruptos para que el Astillero de pérdidas, y de esa manera no construya nada, convirtiéndolo en un sistema lento burocrático e inoperante. Para tener una idea es que luego de varios años recién este año se está dragando la entrada y el Syncrolift para poder recuperar la capacidad operativa para la entrada a grandes buques y submarinos.
EL Submarino
Los planos de un proyecto denominado TR 1700, diseñado Thyssen Nordseewerke, captó el interés de Argentina, donde en 1976 profesionales de nuestro país junto a los ingenieros alemanes se unieron para tener un submarino que cumpliera las necesidades para nuestra Armada. Argentina adquiere la licencia y la patente de esta embarcación quedando como el único país del mundo para fabricarlo, ya desde su momento teníamos el mejor Astillero y submarino convencional del mundo, con capacidad para tener propulsión nuclear lo que generó la alerta de varios países, y de ahí los constantes esfuerzos para destruir este programa https://www.lanacion.com.ar/politica/la-argentina-abandona-la-construccion-de-submarinos-nid171226/ el método similar al misil Cóndor para desmantelar la capacidad de industria militar de nuestro país. https://www.lanacion.com.ar/politica/el-recuerdo-del-plan-condor-que-se-desactivo-por-presion-mundial-nid931873/ lo que deja en evidencia la enorme capacidad furtiva de combate de este submarino.
Hoy la Armada Argentina posee dos cascos de submarinos TR 1700, es una oportunidad única de continuar con el programa de submarinos propio actualizando estas 2 plataformas con equipamiento de última generación y ejecutar ese trabajo en el país para asegurar la capacitación del personal propio que luego, durante la vida útil del buque, se pueda ejecutar el mantenimiento cíclico del submarino y sus componentes. Pensemos que cada uno de esos cascos tiene un valor aproximado del 20% de lo que cuesta un submarino, ambos cascos estarían rondando un valor cercano a los 250 millones de dólares, que ya nos ahorraríamos.
Asimismo, un proyecto de este tipo va a contribuir a formar proveedores locales y representantes de fabricantes extranjeros de equipos, que participarían del proceso constructivo y luego quedarían comprometidos en el proceso del ciclo de vida de los buques.
Es importante destacar que resulta muy conveniente la incorporación de esta capacidad con el asesoramiento de los diseñadores originales y constructores actuales, pero no resulta rentable ni aconsejable la importación de la mano de obra extranjera y desarrollar esta capacidad en forma local. Si alguien no posee experiencia en la construcción de las unidades submarinas, va a ser incapaz luego de mantenerlo durante todo su ciclo de vida.
Brasil – Chile: Scorpene comparación con los TR 1700
Los cascos de los submarinos Scorpene que operan en Chile y Brasil están fabricados con acero naval del tipo HY 80, el mismo con el que se han fabricado los cascos de los submarinos TR 1700 argentinos, la mayor diferencia actual está dentro de los Scorpene, que son sus sistemas de guerra electrónica y armamentos. Recordemos nuevamente que cada casco de submarino pelado tiene un valor aproximado de 120 millones de dólares y en Argentina tenemos dos, uno sin estrenar y el otro el del submarino Santa Cruz, que se detuvo la media vida luego de la tragedia del San Juan.
Fortalezas del Programa Argentino de Submarinos TR 1700 NG – Organizaciones relacionadas
Tres de las mayores fortalezas son la Ingeniería Argentina, el conocimiento de la Armada en este tipo de submarinos, y que tenemos un astillero diseñado para construir submarinos y buques militares.
Asimismo se cuenta con una serie de organismos a nivel nacional con capacidades para este tipo de proyectos:
INVAP, cuenta con todas las capacidades tecnológicas para la electrónica y digitalizar todo el submarino
UTN facultad de Ingeniería Naval, han ganado múltiples veces el primer premio en el prestigioso concurso internacional de diseño de buques «Dr. James A. Lisnyk», organizado por la Society of Naval Architects and Marine Engineers (SNAME), destacándose por diseños innovadores, sostenibles y de alto nivel técnico.
UNLP Ingeniería Primera planta nacional de desarrollo tecnológico de celdas y baterías de ion litio, emprendimiento conjunto entre la UNLP, el CONICET e Y-TEC.
UBA –CONICET Desarrollo Argentino AIP-BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology), que permite al submarino permanecer sumergido hasta 28 días sin emerger. Este sistema de propulsión independiente del aire (AIP) le otorga un perfil de sigilo y autonomía típicos de los submarinos nucleares, pero sin sus costes ni sus riesgos.. El origen de esta tecnología innovadora se remonta a 1991, en el Laboratorio de Procesos Catalíticos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA), conjuntamente con el CONICET
Además de estos ejemplos, se debe tener en cuenta el enorme potencial de empresas nacionales privadas que desarrollan equipamiento de utilidad para medios militares y que pueden ser convocadas para participar del desarrollo e integración de los mismos en unidades militares.
Nota:
Ulrich Gabler estudió ingeniería mecánica y construcción naval en la Universidad Técnica de Charlottenburg y se unió a la Akademische Liedertafel en la Asociación Sondershäuser. En 1938, como ingeniero titulado, se incorporó a la Oficina de Ingeniería de Construcción Naval de Lübeck (Ingenieurkontor Lübeck) de ahí la denominación IKL.
Este articulo deja manifestado el gran potencial de construcción de submarinos en Argentina, que quiere ser dado de baja y destruido, la pregunta ¿es quiénes y porque no quieren que argentina produzca submarinos teniendo todas las capacidades?
Autores:
José Luis Pérez Varela, Vicealmirante (RE), oficial de la especialidad submarinos de la Armada Argentina, se desempeñó como Comandante del submarino TR 1700 Santa Cruz y Comandante de la Fuerza de Submarinos, cumplió funciones como Gerente de Reparación de Submarinos de TANDANOR.
Alejandra Portatadino, Ingeniera Mecánica, formada en Astilleros de submarinos Ministro Manuel Domecq García, miembro del ASME (American Society of Mechanical Engineers) y del CAI Centro Argentino de Ingenieros, docente de post grado invitada de esta casa de altos estudios, pertenece al equipo de ingenieros del Astillero TANDANOR siendo la responsable de la ejecución de la Base Integrada Logística Antártica en Ushuaia.


















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