En una extensa entrevista radial, el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, describió un escenario financiero “muy complejo” para la capital fueguina, denunció que la Provincia mantiene una deuda millonaria con el Municipio, reclamó una ley de goteo diario para garantizar previsibilidad en el envío de fondos y aseguró que la ciudad ya siente el impacto directo de la caída de la recaudación, el freno económico nacional y la creciente demanda social. También anticipó recortes en eventos tradicionales, defendió la obra pública realizada con recursos propios y se mostró dispuesto a judicializar el reclamo si no hay una respuesta política e institucional.
Ushuaia.- El intendente Walter Vuoto trazó un panorama crítico sobre la situación económica que atraviesa Ushuaia y vinculó de manera directa la crisis local con el contexto nacional. En diálogo con el programa “El Ángel de la Radio” en FM Monumental 94.9, sostuvo que la caída del consumo, la retracción de la actividad y la consecuente merma en la recaudación federal están golpeando de lleno a los municipios, cuyo funcionamiento depende en gran medida de la coparticipación.
Según explicó, la ciudad sufrió en los primeros meses del año una pérdida real superior a los 6.000 millones de pesos, producto de una baja cercana al 29% en los recursos coparticipables. Vuoto remarcó que ese dinero representa entre el 80 y el 85% de los ingresos del Estado municipal, por lo que la disminución impacta de manera directa en la capacidad para pagar salarios, sostener servicios, cumplir con proveedores y continuar obras en ejecución.
En ese marco, afirmó que por primera vez en una década la Municipalidad de Ushuaia presenta sus números “en rojo”, y señaló que incluso los funcionarios cobraron con demora. La descripción fue contundente: “Estamos gobernando con una mano en el corazón y la otra en la calculadora”, resumió.
La deuda con Ushuaia y el reclamo por la autonomía municipal
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la deuda que, según Vuoto, mantiene el Gobierno provincial con la Municipalidad de Ushuaia por fondos coparticipables no transferidos en tiempo y forma. El jefe comunal aseguró que la acreencia asciende a 13.000 millones de pesos, equivalentes a unas cuatro masas salariales del Municipio.
Para dimensionar el problema, precisó que la masa salarial mensual de la comuna ronda los 3.100 millones de pesos. Desde esa comparación, planteó que la falta de previsibilidad financiera torna casi imposible ordenar la gestión, proyectar aumentos salariales o garantizar la continuidad plena de las prestaciones municipales.
Lejos de presentar la discusión como un mero enfrentamiento político, Vuoto insistió en que se trata de una disputa por recursos que, por ley, corresponden a los municipios. Y allí volvió sobre una bandera que sostiene desde hace años: la defensa de la autonomía municipal.
En ese punto, recordó anteriores enfrentamientos institucionales con distintas gestiones provinciales y reivindicó una línea de coherencia política en defensa de los intereses de Ushuaia. Mencionó sus diferencias en el pasado con Fabiana Ríos, Rosana Bertone y ahora con Gustavo Melella, y aseguró que siempre actuó bajo la misma premisa: defender los recursos que pertenecen a los vecinos de la ciudad.
La ley de goteo como salida estructural
Para Vuoto, la solución de fondo pasa por sancionar una ley de goteo diario de coparticipación que impida la discrecionalidad en el manejo de los fondos. El intendente sostuvo que el actual esquema no establece con claridad un mecanismo automático de transferencia y que ese vacío termina debilitando a los municipios, a la Obra Social del Estado Fueguino, a la Caja de Jubilaciones y al conjunto de las instituciones que dependen de una distribución regular de recursos.
A su entender, antes de que el dinero quede a disposición del Ejecutivo provincial, debe separarse lo que corresponde a municipios, Legislatura, Justicia, OSEF y la Caja. Solo así, dijo, se garantizaría previsibilidad para sostener salarios, servicios y obligaciones esenciales.
También adelantó que el Municipio está preparado para avanzar judicialmente, aunque reconoció que una demanda puede demorar demasiado. Por eso, planteó que la vía política sigue siendo prioritaria, con el debate legislativo como instancia clave. Según señaló, la próxima discusión parlamentaria puede convertirse en una oportunidad histórica para fijar reglas claras y terminar con la discrecionalidad.
“No pedimos nada que no nos corresponda”
A lo largo de la entrevista, Vuoto reiteró una idea: el Municipio no está reclamando favores ni asistencia extraordinaria, sino fondos que pertenecen a Ushuaia. A su criterio, el problema de fondo es que esos recursos están siendo utilizados para atender otras urgencias del esquema financiero provincial.
En ese marco, trazó una comparación doméstica para describir lo que, según él, ocurre con la administración provincial: dejar de pagar servicios, tomar deuda para cubrir obligaciones previas y entrar en una lógica de refinanciación permanente que a la larga desordena todo el sistema. “No podés rolear con esa plata”, insistió al referirse a los recursos municipales.
También afirmó que, durante la actual gestión provincial, los municipios perdieron participación relativa dentro del total presupuestario. De acuerdo con su lectura, pasaron de representar 20 puntos del presupuesto general a apenas 14, lo que implicaría un fuerte recorte estructural para las ciudades fueguinas.
Salarios, gremios y conflictividad social
Vuoto no esquivó el frente salarial. Reconoció que existe un reclamo legítimo de los trabajadores municipales y explicó que la imposibilidad de mejorar la oferta salarial está directamente ligada a la falta de fondos. “Este mes pagamos los sueldos de pedo”, graficó con crudeza.
En ese contexto, defendió la decisión política de acompañar la movilización de los sindicatos y rechazó las acusaciones de “politización” de la protesta. Para el intendente, resulta natural que el Ejecutivo municipal marche junto a sus trabajadores cuando es el propio Municipio el que debe dar respuestas frente a una situación de asfixia financiera.
También reivindicó la tradición combativa de los gremios municipales de Ushuaia y aseguró que el reclamo salarial no puede analizarse por fuera del contexto general: menos recursos, más demanda social y mayores costos de funcionamiento.
Más demanda social y el impacto de la crisis en los barrios
Uno de los pasajes más sensibles de la entrevista fue cuando Vuoto describió el deterioro social que observa a diario. Habló de “heladeras vacías”, de familias que no llegan a mitad de mes y de una “angustia generalizada” que crece en la ciudad. En ese marco, informó que la demanda de alimentos aumentó un 40% en los últimos meses.
A ello sumó otro fenómeno: muchas respuestas que no encuentra la gente en otros niveles del Estado terminan recayendo sobre el Municipio. Mencionó problemas con medicamentos, audífonos, tratamientos, sepelios y múltiples situaciones sociales que requieren asistencia urgente.
Así, planteó que la comuna no solo está lidiando con menos recursos, sino también con una presión creciente derivada del deterioro económico general. Según expuso, esa combinación vuelve aún más delicada la sostenibilidad del modelo municipal de cercanía y contención.
Obra social, jubilaciones y responsabilidades del Estado
Vuoto destacó que la Municipalidad de Ushuaia se encuentra al día con sus aportes a la Obra Social y a la Caja de Jubilaciones, y consideró que ese dato es central para evaluar la responsabilidad fiscal de cada administración.
Remarcó que la deuda provincial con la obra social repercute directamente en los afiliados, especialmente cuando se trata de medicamentos o tratamientos de alta complejidad. A su entender, allí no hay margen para la especulación financiera ni para la demora política.
Incluso señaló que con la deuda que la Provincia mantiene podrían cubrirse buena parte de las obligaciones que OSEF tiene con prestadores privados. Por eso, sostuvo que defender el flujo regular de fondos no solo es una pelea por las finanzas municipales, sino también por el funcionamiento del sistema sanitario y previsional fueguino.
Ajuste, reordenamiento y recorte de gastos
Frente al escenario adverso, Vuoto aseguró que la gestión ya avanzó en un proceso de ajuste interno y optimización de recursos. Enumeró la reducción de casi 40 funcionarios, la unificación de áreas y la redefinición de prioridades en materia de gastos.
En esa línea, confirmó que este año la tradicional Fiesta de la Noche Más Larga no tendrá el despliegue habitual. Señaló que la ciudad intentará sostener alguna propuesta cultural, pero en un formato mucho más austero, con fuerte apuesta a los artistas locales y sin contrataciones nacionales o internacionales de gran escala.
La justificación fue netamente económica y social: en un contexto donde crecen las necesidades básicas, consideró que no sería razonable destinar cientos de millones de pesos a un espectáculo central cuando la demanda social obliga a priorizar otras urgencias.
La obra pública, entre las restricciones y la defensa de la gestión
Aun en medio del conflicto financiero, Vuoto defendió el perfil de gestión de su administración y aseguró que Ushuaia mantuvo el plan de obra pública más activo de la provincia. Reconoció que hubo molestias vecinales por cortes de calles y ritmos de trabajo, pero explicó que las condiciones climáticas y técnicas de la ciudad obligan a intervenir cuando las ventanas de temperatura y humedad lo permiten.
Recordó que el asfalto requiere determinadas condiciones para ser colocado y que la lluvia y las bajas temperaturas limitan muchísimo el margen operativo. Pese a ello, destacó que se intervinieron más de 150 cuadras, que se avanzó con el Paseo Costero, que la Pasarela Luis Pedro Fique fue terminada con recursos propios y que el playón de Dos Banderas está próximo a inaugurarse.
También reivindicó la decisión de sostener obras pese al retiro del Estado nacional de la inversión pública. En su visión, el corte generalizado de la obra pública en el país tuvo un efecto muy fuerte en las economías locales, no solo por el freno de proyectos concretos sino por la pérdida del efecto dinamizador que esas inversiones generan en empleo y consumo.
El Gobierno nacional y un modelo económico que, según Vuoto, agrava la crisis
El intendente fue particularmente crítico con el modelo económico nacional. Aseguró que el problema no es la falta de diálogo con la Casa Rosada, sino la orientación misma de las políticas implementadas. Cuestionó el freno a la obra pública, el cierre de programas sociales y la eliminación de herramientas de contención.
Desde su perspectiva, el deterioro actual está vinculado a un proceso más amplio de endeudamiento y ajuste. En esa línea, volvió a cuestionar el préstamo del FMI tomado durante la gestión de Mauricio Macri y planteó que allí comenzó una secuencia que terminó deteriorando el poder adquisitivo, el consumo y la capacidad del Estado para sostener políticas públicas.
También sostuvo que la dirigencia, en general, no está interpretando correctamente el clima social, porque está más concentrada en la disputa electoral, las operaciones mediáticas y las chicanas que en ofrecer respuestas concretas a la población.
“La dirigencia mira las elecciones y la gente mira la heladera”

Uno de los pasajes más sensibles de la entrevista fue cuando Vuoto describió el deterioro social que observa a diario. Habló de “heladeras vacías”, de familias que no llegan a mitad de mes y de una “angustia generalizada” que crece en la ciudad. En ese marco, informó que la demanda de alimentos aumentó un 40% en los últimos meses.
En otro tramo de la entrevista, Vuoto dejó una de las definiciones más políticas de toda la charla. Dijo que observa una sociedad con mucho enojo, pero sobre todo con una resignación peligrosa. A su juicio, el principal problema es que la dirigencia no está leyendo con precisión ese humor social, porque se encuentra absorbida por la pelea de posicionamientos y por la construcción de escenarios electorales futuros.
Frente a eso, buscó mostrar a la Municipalidad como un actor todavía conectado con la calle y con los reclamos concretos. En esa lógica, justificó el acompañamiento a los trabajadores y reivindicó la necesidad de administrar con sensibilidad, sin perder de vista que detrás de cada número hay familias afectadas.
Gestión cotidiana: clubes, playones, motos, piletas y cementerio
Además del conflicto financiero, la entrevista permitió repasar varios temas de gestión concreta. Vuoto adelantó que el Municipio trabaja para entregar playones deportivos a clubes barriales, de modo que puedan mantenerlos y eventualmente convertirlos en sedes institucionales. La idea, explicó, es fortalecer una red de clubes de barrio a partir de infraestructura ya construida.
También habló sobre el problema de las motos, un reclamo creciente en la ciudad. Señaló que el área de Tránsito y la Policía actúan permanentemente, aunque reconoció las limitaciones operativas y los riesgos que implican las persecuciones. En ese marco, indicó que se analiza una iniciativa privada para incorporar cámaras, fotomultas y sistemas de identificación que permitan mejorar el control.
En relación con la pileta del Polo Deportivo, informó que la reparación integral demandaría unos 800 millones de pesos y que, por eso, el Municipio busca alternativas con participación privada para poder encarar la obra. Mientras tanto, destacó que la pileta del Polo de Andorra ya quedó operativa con la llegada de una nueva caldera.
Sobre el Cementerio Parque del Mar, reconoció que existe necesidad de mejoras y de ampliación, aunque admitió que hoy no están los recursos para desarrollar todo lo proyectado. De todos modos, se mostró dispuesto a recorrer el lugar y evaluar intervenciones prioritarias.
Terrenos para policías y discusión por el ejido urbano
El intendente también se refirió al convenio con la Policía y otras fuerzas para avanzar en soluciones habitacionales. Explicó que ya existen acuerdos de custodia y acceso, y que se está trabajando en una gestión asociada para seguir entregando lotes y respuestas a efectivos de seguridad.
Al mismo tiempo, aprovechó para reinstalar una discusión de fondo: la necesidad de revisar el ejido urbano de Ushuaia. Señaló que la ciudad tiene una superficie mucho menor que Río Grande y Tolhuin, lo que condiciona su expansión y complejiza la planificación territorial futura.
La exposición pública, las operaciones políticas y el límite de la familia
En el tramo más personal de la entrevista, Vuoto habló sobre las operaciones políticas, los ataques en redes y el costo que implica vivir permanentemente expuesto. Aseguró que buena parte de esas acciones buscan distraerlo de la agenda de gestión y desgastar su figura cuando no hay argumentos para discutir ideas o resultados.
Dijo que durante años eligió “poner la otra mejilla”, pero marcó un límite cuando se involucró a su hija menor en ataques públicos. Allí confirmó que presentó denuncias penales y sostuvo que hay sectores políticos detrás de páginas y campañas destinadas a lastimar en lo personal.
Pese a ello, afirmó que procura no dejarse absorber por esa lógica y que tomó la decisión de no tener redes sociales en su teléfono para no quedar atrapado en un circuito permanente de agravios y respuestas.
Fe, familia y vocación política

El intendente fue particularmente crítico con el modelo económico nacional. Aseguró que el problema no es la falta de diálogo con la Casa Rosada, sino la orientación misma de las políticas implementadas. Cuestionó el freno a la obra pública, el cierre de programas sociales y la eliminación de herramientas de contención.
Vuoto también se permitió una reflexión más íntima sobre su trayectoria y su vínculo con Ushuaia. Recordó que ocupa cargos públicos desde muy joven y que toda su vida adulta estuvo atravesada por la política y la gestión. Enumeró funciones en los niveles nacional, provincial y municipal, y remarcó que su identidad está profundamente ligada a la ciudad.
Se definió como un “fanático de Ushuaia”, habló del amor por su lugar, de sus hijos, de su historia familiar y del peso emocional que tienen en su vida pública episodios personales dolorosos, como la muerte de su madre.
En ese camino, contó que en el último tiempo se acercó más a Dios y reivindicó tanto su vínculo con el cristianismo evangélico como la experiencia que vivió en cercanía con el papa Francisco, a quien elogió por haber dado aire renovador a la Iglesia y por el trabajo que inspiró también en Ushuaia.
Una definición final: resistir, avanzar y mantenerse en alerta
Sobre el cierre, el intendente resumió el momento de la ciudad con una fórmula de tres palabras: Ushuaia, dijo, resiste, avanza y se mantiene en alerta al mismo tiempo. Resiste por historia y por identidad; avanza en aquello que todavía puede sostener con recursos propios; y permanece en alerta por la falta de previsibilidad y por el deterioro económico y social que atraviesa a la comunidad.
Vuoto insistió en que el objetivo inmediato es lograr reglas claras, garantizar el envío regular de fondos y evitar que los municipios queden a merced de decisiones discrecionales. En su planteo, no se trata solamente de una pelea política coyuntural, sino de una discusión estructural sobre autonomía, institucionalidad y capacidad de respuesta del Estado local.
Con tono combativo, cerró ratificando que no aceptará ser “arrodillado” por la vía financiera y que seguirá dando la pelea por los recursos de Ushuaia. En ese mensaje, buscó posicionarse no solo como administrador de una ciudad en crisis, sino también como uno de los actores centrales de una disputa política que, en Tierra del Fuego, volvió a tener a la coparticipación en el centro de la escena.


















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