El economista Federico Rayes advirtió que la asistencia nacional a las provincias no resuelve los desequilibrios de fondo. En un escenario de caída de recursos, endeudamiento caro y debate por cuasimonedas, Tierra del Fuego enfrenta un dato inquietante: la pobreza dejó de bajar y amenaza con recrudecer en 2026. Para el titular de la consultora Ecotono, “Tierra del Fuego enfrenta un dilema de fondo: ordenar sus cuentas o profundizar un esquema que, aunque evita el colapso inmediato, posterga soluciones y acumula tensiones a futuro”. En este sentido, Rayes fue categórico: “El salvavidas se vuelve pesado si no se corrige el problema de fondo”.
Río Grande.- Durante su participación en el programa “La Mañana de la Tecno” por Radio Universidad 93.5 MHz, Rayes trazó un diagnóstico claro: la ayuda financiera que la Nación otorga a las provincias responde a una lógica política y macroeconómica —evitar crisis subnacionales—, pero no elimina el problema estructural.
El mecanismo en cuestión son los adelantos de coparticipación, previstos por ley, que permiten a las provincias cubrir déficits de corto plazo. Sin embargo, el economista advirtió que estos recursos no son gratuitos.
“Tienen un costo financiero importante, cercano al 30% anual en algunos casos, lo cual es muy relevante para los montos que manejan las provincias”, explicó.
En el caso fueguino, los números son contundentes:
- El gasto mensual de la administración central ronda entre $100.000 y $120.000 millones.
- De ese total, $62.000 millones corresponden a salarios.
- Los adelantos recientes se ubicaron en torno a $25.000 millones mensuales.
Este esquema genera un círculo complejo: la provincia necesita financiamiento para cubrir su déficit, pero ese financiamiento incrementa el propio déficit a través de los intereses.
Rayes fue categórico: “El salvavidas se vuelve pesado si no se corrige el problema de fondo”.
Coparticipación en caída y ajuste inevitable
El deterioro de las finanzas provinciales tiene un origen claro: la caída real de la recaudación nacional.
Más del 90% de la masa coparticipable proviene del IVA y Ganancias, dos tributos que crecieron por debajo de la inflación. Esto impacta directamente en provincias como Tierra del Fuego, donde hasta el 60% de los ingresos dependen de la coparticipación.
Ante este escenario, las opciones son limitadas:
- Aumentar la recaudación propia (impuestos).
- Reducir el gasto.
Si ninguna de las dos medidas se implementa con decisión, el sistema entra en tensión.
Cuasimonedas: el fantasma de la crisis
Uno de los puntos más sensibles abordados por el titular de Ecotono fue la posibilidad —instalada en el debate público— de que la provincia avance hacia la emisión de cuasimonedas.
Rayes no dejó margen para ambigüedades: “Sería una muy mala noticia. Sería el reflejo de que todo lo anterior fracasó”.
Explicó que las provincias no pueden emitir moneda, por lo que recurren a mecanismos indirectos como bonos convertibles en medios de pago. Sin embargo, advirtió que ese tipo de instrumentos tienden a depreciarse rápidamente, como ocurrió en experiencias previas en el país.
“Una provincia quebrada no puede sostener ese valor. Terminan valiendo 0,90, 0,80 o menos, y eso rompe la confianza social”.
El impacto sería doble:
- Pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
- Fragmentación del sistema económico (monedas que no sirven fuera de la provincia).
Pobreza: el dato que enciende las alarmas

Más allá de la discusión financiera, el dato más sensible surge del informe difundido por Rayes en sus redes sociales:
- 10.900 hogares pobres.
- 41.500 personasen situación de pobreza.
- 7.800 indigentes (sin ingresos suficientes para alimentarse).
El punto crítico no es sólo la magnitud, sino la tendencia.
Mientras a nivel nacional la pobreza viene descendiendo, en Tierra del Fuego se estancó en el segundo semestre de 2025, e incluso mostró una leve suba.
“Estamos a contramano del país”, resumió el economista.
Actualmente, la pobreza en la provincia se ubica en 22,6%, por debajo del promedio nacional (28%), lo que posiciona a Tierra del Fuego relativamente mejor. Sin embargo, el freno en la mejora genera preocupación.
La fragilidad detrás de los números
Rayes también puso en duda la calidad del indicador de pobreza, al recordar que se mide por ingresos y no por condiciones estructurales.
“Podés salir de la pobreza porque aumentó un poco tu ingreso, pero seguir viviendo en condiciones precarias”, explicó.
En Tierra del Fuego, la línea de pobreza para un hogar tipo (dos adultos y tres menores) se ubica en torno a $1.615.000 mensuales, un nivel que apenas cubre necesidades básicas.
Incluso, el economista confirmó un dato preocupante: “Hay trabajadores formales, incluso estatales, que están dentro de la línea de pobreza”.
Empleo en caída y horizonte incierto
El panorama hacia 2026 agrega nuevos factores de riesgo:
- Caída del empleo en la industria electrónica, con menos de 6.000 puestos.
- La industria promocionada total no supera los 7.000 empleos.
- Incertidumbre en el sector hidrocarburífero tras la salida de YPF y el ingreso de Terra Ignis.
- Crisis financiera en municipios y provincia, con impacto potencial en empleo público.
Todo esto configura un escenario donde la pobreza podría volver a crecer en 2026, aunque los datos oficiales recién se conocerán en los próximos meses.
Corolario: entre la contención y la corrección
El análisis de Rayes deja una conclusión clara:
la asistencia nacional funciona como un mecanismo de contención, pero no reemplaza las decisiones estructurales que debe tomar la provincia.
El riesgo es evidente:
- Dependencia creciente del financiamiento.
- Presión fiscal sobre el sector productivo.
- Deterioro del empleo.
- Estancamiento —o eventual aumento— de la pobreza.
En ese equilibrio inestable, Tierra del Fuego enfrenta un dilema de fondo: ordenar sus cuentas o profundizar un esquema que, aunque evita el colapso inmediato, posterga soluciones y acumula tensiones a futuro.


















Post your comments