El legislador provincial rechazó con dureza el intento de apartarlo del tratamiento del pedido de Jury contra el juez del Superior Tribunal, Ernesto Löffler. Acusó al autor de la presentación de “violentar la ley” y apuntó contra el Gobierno provincial por el “desmanejo institucional”. “La provincia está como está porque está gobernada por brutos e ignorantes”, lanzó.
Río Grande.- La discusión por el pedido de Jury contra el juez del Superior Tribunal de Justicia, Ernesto Löffler, sumó un nuevo capítulo de alta tensión política e institucional en Tierra del Fuego.
El legislador provincial Jorge Lechman, uno de los representantes de la Legislatura en el Consejo de la Magistratura, rechazó de manera categórica la recusación presentada en su contra y calificó el planteo como “una gran mentira” y un “intento de manipular el proceso”.
Durante una entrevista en Radio Provincia, el parlamentario no se guardó críticas y cargó con dureza contra quienes impulsaron el pedido de apartamiento, cuestionando la solidez jurídica del escrito y denunciando lo que definió como un nuevo ejemplo del deterioro institucional que atraviesa la provincia.
“La recusación está basada en una gran mentira”, afirmó.
Según explicó, el argumento central del planteo sostiene que “él habría votado en contra de la necesidad de reforma constitucional en diciembre de 2023, circunstancia que, según los denunciantes, demostraría un posicionamiento previo incompatible con su rol en el Consejo de la Magistratura”.
El problema, según Lechman, es que “ese hecho simplemente no pudo haber ocurrido”.
“Quiero recordarle al doctor que el 13 de diciembre de 2023 yo no era legislador en funciones, por lo tanto, es imposible que haya votado a favor o en contra de cualquier ley”, remarcó.
“Una burrada jurídica”
El legislador no solo negó el hecho, sino que cuestionó duramente el nivel técnico del planteo.
Para Lechman, el error en la recusación es “tan evidente que expone una falta de rigor inadmisible para quien representa jurídicamente al Estado provincial”.
“Estamos hablando del representante legal y técnico de la provincia y comete este tipo de burrada”, disparó.
En ese sentido, recordó además otra polémica reciente vinculada al mismo funcionario al señalar que “es el mismo señor que firmó un escrito sin tener matrícula federal, así estamos en esta provincia”, ironizó.
Desde su perspectiva, el planteo de recusación viola “directamente el artículo 6 de la Ley 525, que regula el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, por lo que debería ser rechazado de inmediato”.
“Yo dejé asentado en el acta que la rechazaba de plano”, explicó.
El trasfondo: el Jury contra Löffler
El conflicto se produce en el marco del análisis de distintos pedidos de juicio político contra magistrados, entre ellos el presentado contra el juez del Superior Tribunal, Ernesto Löffler.
La recusación presentada contra Lechman obligó a postergar la discusión central del caso, que ahora quedó fijada para el 25 de marzo, fecha en la que el Consejo deberá resolver primero si acepta o rechaza el pedido de apartamiento.
El legislador fue categórico respecto del resultado que debería tener ese planteo al sostener que “con solo mirar las fechas, el sentido común indica que la recusación se cae sola”, sostuvo.
Sin embargo, admitió que “la decisión final dependerá de la votación del Cuerpo”.
“El Consejo es un órgano colegiado, yo tengo mi posición, pero son varios los que votan”, señaló.
Críticas al funcionamiento institucional
Más allá de la discusión jurídica puntual, Lechman aprovechó la entrevista para ampliar su crítica al funcionamiento institucional de la provincia.
El legislador cuestionó que “la recusación haya ingresado al temario del Consejo pese a no formar parte de la convocatoria original, lo que, según afirmó, demuestra un preocupante desorden en los procedimientos”.
“Algunos creen que se puede hacer cualquier cosa, violentando leyes y normas”, advirtió.
Para el parlamentario, ese tipo de situaciones reflejan un problema más profundo que “no es casualidad que la provincia esté en el estado en que está”, sentenció.
Y fue aún más lejos al responsabilizar directamente a la conducción política del Ejecutivo provincial al expresar que “la provincia está como está porque estamos gobernados por brutos e ignorantes a los que no les interesa lo que le pasa a Tierra del Fuego”, lanzó.
Un escenario institucional inédito
La discusión en torno al jury contra un integrante del Superior Tribunal abre además un escenario institucional poco frecuente en la provincia.
Aunque han existido antecedentes de procesos contra jueces de instancias inferiores, el caso de un magistrado del máximo tribunal provincial eleva el nivel de tensión dentro del sistema judicial.
Lechman recordó que “en otras oportunidades los procesos no llegaron a concretarse porque los magistrados cuestionados renunciaron antes de que el procedimiento avanzara”.
“Muchas veces cuando ven que la cosa se complica, algunos prefieren irse por la puerta del costado”, señaló.
Un clima político cada vez más áspero
“Estamos en picada libre, es como cuando se te suelta un grampón escalando una montaña, estamos rogando que no se suelte el otro”, graficó el legislador, cuestionando la gestión del gobierno provincial, al que acusó de llevar a “Tierra del Fuego a un escenario de deterioro progresivo”.
También ironizó sobre la política de anuncios oficiales al subrayar que “de cartelería y anuncios estamos llenos, si sacáramos todos los carteles que hay en la provincia podríamos techar el cien por ciento de la isla”, disparó.
Un final abierto
Mientras tanto, el Consejo de la Magistratura deberá resolver el próximo 25 de marzo si la recusación prospera o queda descartada.
Si el planteo fuera aceptado, Lechman quedaría impedido de intervenir en el análisis del Jury contra Löffler, lo que modificaría el equilibrio interno del organismo.
“Yo fijé mi posición en el acta, la recusación está basada en una mentira, y debería rechazarse de plano”, insistió.
En un escenario político cada vez más tenso, el caso no solo pone en juego la situación de un juez del máximo tribunal provincial, sino también la credibilidad y el funcionamiento del propio sistema institucional fueguino.


















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