El referente de la Asociación de Residentes Jujeños, Eugenio Quispe, destacó la conmemoración realizada en Río Grande por el 214° aniversario del Éxodo Jujeño y relató el profundo significado histórico y emocional de una de las grandes gestas de la independencia argentina. La evocación incluyó una representación de la marcha y la política de tierra arrasada ordenada por Manuel Belgrano ante el avance realista. Quispe comparó el sentimiento que despierta esta historia con la causa Malvinas y expresó un anhelo: que algún día los riograndenses esperen cada 23 de agosto esta conmemoración como una fecha propia.
Río Grande, 25 de agosto de 2026.- A miles de kilómetros de Jujuy, en el extremo austral del país, la comunidad jujeña de Río Grande volvió a mantener viva una de las páginas fundamentales de la historia argentina. Con actividades desarrolladas durante el fin de semana y un acto en la Plaza Jujuy, se conmemoró el 214° aniversario del Éxodo Jujeño, aquella gesta protagonizada por un pueblo que, siguiendo las órdenes del general Manuel Belgrano, abandonó sus hogares y pertenencias ante el avance de las fuerzas realistas.
Eugenio Quispe, referente de la Asociación de Residentes Jujeños, relató en diálogo con “La Mañana de la Tecno”, por Radio Universidad 93.5 MHz, cómo se vivieron las jornadas conmemorativas y, especialmente, el sentido que la entidad busca transmitir a las nuevas generaciones.
“Esto es soberanía”, resumió Quispe, quien remarcó que para los jujeños la evocación tiene una dimensión que excede ampliamente una celebración regional. “Yo siempre digo que esto no es más ni menos que Malvinas. Es una gesta histórica y la causa es de todos los argentinos”, expresó.
La recreación de una decisión extrema
Las actividades comenzaron el sábado con una marcha evocativa que buscó representar lo ocurrido hace 214 años. Los integrantes de la Asociación utilizaron vestimentas de época y reconstruyeron algunos de los momentos centrales que precedieron al éxodo.
Quispe recordó que Manuel Belgrano había asumido la conducción de un Ejército del Norte profundamente debilitado, con carencias de alimentos, armamento y transporte. Frente al avance de los realistas desde el norte y ante la imposibilidad de enfrentarlos en esas condiciones, decidió recurrir a una estrategia extrema: retirar a la población y dejar detrás una tierra que no pudiera abastecer al enemigo.
La orden alcanzó a comerciantes, campesinos y familias enteras. Había que llevarse el ganado que fuera posible, destruir cosechas y bienes y, finalmente, abandonar las viviendas.
Para Quispe, imaginar aquella situación permite dimensionar el sacrificio realizado por la población: hombres, mujeres, niños y ancianos debieron marchar hacia Tucumán sin saber si alguna vez regresarían y dejando atrás las casas en las que habían construido sus vidas.
La representación realizada en Río Grande intentó recuperar precisamente ese momento. Con la colaboración de La Cimarrona, que aportó caballos, un participante caracterizado como Manuel Belgrano encabezó parte de la recreación. También se representó la decisión de abandonar y quemar las viviendas antes de iniciar la marcha.
Una historia que todavía necesita ser contada
Uno de los puntos en los que Quispe puso especial énfasis fue la necesidad de difundir una historia que, según consideró, todavía es desconocida para muchos argentinos.
El referente jujeño vinculó el Éxodo con el proceso que desembocaría en la independencia nacional y recordó también el profundo significado de la bandera en aquellos acontecimientos. Durante la entrevista repasó la historia de las enseñas vinculadas a Belgrano y destacó la importancia que conserva ese patrimonio para el pueblo jujeño.
“Hay cosas importantes e historias que por ahí no sabemos”, señaló, explicando que precisamente una de las misiones de la Asociación es acercar esos acontecimientos a la comunidad fueguina y especialmente a niños y jóvenes.
Para Quispe, visitar lugares históricos como Humahuaca no debería limitarse a contemplar sus paisajes o monumentos, sino convertirse también en una oportunidad para contarles a hijos y nietos qué ocurrió allí y quiénes fueron aquellos hombres y mujeres que participaron en las luchas por la independencia.
“Me toca a fondo el corazón”
Al hablar de lo que significa personalmente cada 23 de agosto, Quispe reconoció que la fecha despierta una emoción particularmente intensa.
Pensar en sus antepasados y en el sufrimiento atravesado por aquellas familias lo moviliza profundamente. Esa identificación llevó también a establecer un puente simbólico entre dos extremos del territorio argentino: Jujuy y Tierra del Fuego.
“Los 365 días del año no se debe olvidar el Éxodo Jujeño, como Malvinas”, sostuvo, reivindicando una identidad nacional capaz de unir la historia del norte argentino con la causa que Tierra del Fuego mantiene especialmente viva.
En ese sentido, la conmemoración realizada en Río Grande adquiere para la Asociación un significado especial: recordar la gesta jujeña desde la provincia más austral es también una manera de demostrar que las distancias geográficas no fragmentan la memoria nacional.
El sueño de que Río Grande espere cada 23 de agosto
Quispe explicó que la marcha evocativa se realiza desde hace cuatro años y que la intención es continuar creciendo y sumando participación de toda la sociedad.
También recordó que manifestaciones culturales jujeñas como el carnaval o la Pachamama necesitaron tiempo para ganar espacio y reconocimiento dentro de la comunidad local. Por eso confía en que pueda suceder algo similar con la evocación del Éxodo.
“El sueño es que algún día la ciudad de Río Grande esté esperando el acto del Éxodo Jujeño o la marcha evocativa, como lo es el 2 de abril, que todo el mundo lo esperamos”, expresó.
Para alcanzar ese objetivo consideró fundamental el acompañamiento de instituciones públicas, empresas privadas y medios de comunicación. En ese marco agradeció la colaboración recibida para concretar las actividades, mencionando, entre otros, al Municipio, instituciones y empresas, además de las familias que forman parte de la Asociación de Residentes Jujeños.
También destacó especialmente la presencia de los medios, a los que atribuyó un papel central en la difusión de estas historias y en la posibilidad de despertar preguntas en quienes todavía desconocen buena parte de aquellos acontecimientos.
“Vamos por un camino correcto: difundir nuestra historia, difundir la historia de los argentinos”, afirmó Quispe, ratificando que la Asociación continuará trabajando año tras año para que aquella marcha iniciada en Jujuy en agosto de 1812 encuentre también, en el confín austral del país, un lugar permanente en la memoria colectiva.





















