El senador fueguino apuntó contra la Ley 1529 y sostuvo que el debate institucional debe darse “de cara a la ciudadanía” y no en clave electoral. “Nuestra posición fue siempre la misma. Fue una ley sin fundamentos, sin propuestas concretas y completamente desconectada del contexto en el que vivimos los fueguinos”, sostuvo Agustín Pedro Coto al referirse a la decisión adoptada por la Legislatura con el acompañamiento de una amplia mayoría, incluido el bloque de La Libertad Avanza. Resumió que “la política no puede vivir de espaldas a la gente”.
Ushuaia.- En sintonía con el resultado legislativo que dejó sin efecto la convocatoria a la reforma constitucional, el senador fueguino Agustín Pedro Coto celebró la derogación de la Ley provincial 1529 y volvió a marcar distancia con la iniciativa impulsada por el oficialismo.
“Nuestra posición fue siempre la misma. Fue una ley sin fundamentos, sin propuestas concretas y completamente desconectada del contexto en el que vivimos los fueguinos”, sostuvo el dirigente, al referirse a la decisión adoptada por la Legislatura con el acompañamiento de una amplia mayoría, incluido el bloque de La Libertad Avanza.
Críticas al proceso político
Coto no solo valoró el resultado, sino que también cuestionó el modo en que se planteó el proceso reformista. “Primó la cordura”, afirmó, al tiempo que puso en duda la urgencia que se le imprimió a la iniciativa.
En ese sentido, recordó los antecedentes desde 2023 y planteó una contradicción en los tiempos políticos: “Si la reforma era tan necesaria y urgente para la provincia, no hubieran demorado hasta último momento la convocatoria a elecciones”, remarcó.
Debate institucional y legitimidad
A través de un mensaje difundido en la red social X, el senador profundizó su postura y apuntó al trasfondo político de la discusión. “La discusión del diseño institucional de Tierra del Fuego debe darse de cara a la ciudadanía, no en mesas de café en base a la especulación electoral”, expresó.
Con esa definición, Coto buscó instalar una línea argumental centrada en la legitimidad del debate constitucional y en la necesidad de mayor participación ciudadana, en contraste con lo que considera decisiones tomadas sin consenso social.
Un capítulo que deja secuelas
La derogación de la Ley 1529 cierra —al menos por ahora— uno de los debates políticos más intensos de los últimos meses en la provincia, pero también deja planteadas tensiones de fondo sobre el rumbo institucional, los tiempos de la política y la relación entre el oficialismo y la oposición.
En ese escenario, las declaraciones de Coto se inscriben en una disputa más amplia por la interpretación del proceso: si se trató de una oportunidad frustrada de modernización institucional o de una iniciativa desconectada de las urgencias reales de la sociedad fueguina.


















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