El presidente de FAGDUT de Tierra del Fuego, Fabio Seleme, confirmó cinco nuevas jornadas de paro en todo el país y advirtió sobre una crisis estructural en la universidad pública. Reclaman el cumplimiento de la ley de financiamiento, denuncian pérdida salarial y alertan por la salida masiva de docentes que ya impacta en la calidad educativa.
Río Grande.- En el marco de un conflicto que lejos de apaciguarse suma tensión semana tras semana, el presidente de la FAGDUT fueguina, el Lic, Fabio Seleme, confirmó un nuevo esquema de medidas de fuerza que contempla cinco jornadas de paro docente en la Universidad Tecnológica Nacional: los días 30 y 31 de marzo, 1, 8 y 17 de abril.

Durante una entrevista en el programa “La Mañana de la Tecno” de Radio Universidad 93.5 MHz, Seleme sostuvo que la profundización del plan de lucha responde a la “falta total de respuesta del Gobierno nacional” y a lo que calificó como una “provocación”, en referencia al envío al Congreso de un proyecto que, según los gremios, busca modificar el esquema vigente de financiamiento universitario.
“La situación sigue siendo la misma que teníamos antes, pero agravada”, señaló el dirigente, quien describió un escenario “catastrófico” para el sistema universitario público, atravesado por la caída del poder adquisitivo de los salarios y la falta de recursos para el funcionamiento básico de las instituciones.
Un conflicto que escala
Desde FAGDUT sostienen que el eje central del conflicto es el incumplimiento por parte del Poder Ejecutivo de la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso, que —según remarcan— ya cuenta además con respaldo judicial.
En ese sentido, denuncian que existen fallos que obligan al Gobierno a actualizar salarios y transferir partidas presupuestarias, lo que ubicaría al Ejecutivo en una situación de desacato. “Estamos ante un escenario donde no se cumple ni la ley ni las órdenes judiciales, lo cual es grave para cualquier Estado de Derecho”, advirtieron desde el sector.
A ello se suma la crítica a un nuevo proyecto legislativo que, según los docentes, intentaría “licuar” la deuda salarial acumulada durante 2024 y 2025, consolidando una pérdida del poder adquisitivo que estiman en torno al 34% en lo que va del año.
El impacto en las aulas
Más allá de la disputa política y jurídica, el dato que más preocupa al sector es el deterioro concreto del sistema educativo. Seleme alertó sobre un “drenaje docente” que ya comienza a sentirse en las aulas.
“Muchos docentes no pueden sostener la situación y deciden dejar la universidad para ir al sector privado”, explicó, en línea con cifras difundidas por la propia federación, que indican que cerca de mil profesores han abandonado la UTN en todo el país.
Este fenómeno, advirtieron, no sólo afecta la continuidad de las cátedras sino que compromete la calidad de la enseñanza, ya que se trata de profesionales con alta formación académica y experiencia.
Al mismo tiempo, el deterioro presupuestario impacta en áreas clave como laboratorios, investigación y mantenimiento edilicio, generando —según describen— un escenario de “asfixia progresiva” del sistema universitario.
Universidades sostenidas por vocación
En la entrevista, Seleme retomó un diagnóstico ya planteado por autoridades académicas de la UTN, quienes sostienen que el funcionamiento actual de las universidades públicas se sostiene, en gran medida, por el compromiso de los docentes.
“La universidad hoy se mantiene por la vocación docente, por el sentido de responsabilidad con los alumnos”, afirmó, al tiempo que remarcó que esa situación no es sostenible en el tiempo.
Desde FAGDUT también advierten que el impacto del ajuste no se limita a los trabajadores docentes. Señalan que los estudiantes también resultan perjudicados, tanto por la pérdida de calidad educativa como por el deterioro de programas de becas, cuyos montos —afirman— han quedado desactualizados frente al costo de vida.
Un conflicto abierto
De cara a las próximas semanas, el gremio adelantó que el plan de lucha continuará y no descartan nuevas medidas si no hay respuestas concretas.
“Vamos a defender la universidad pública por todos los medios que hagan falta”, sostuvo Seleme, quien insistió en que la situación actual “no es natural ni irreversible”, sino el resultado de decisiones políticas que, a su entender, pueden ser modificadas.
En ese contexto, el conflicto universitario se encamina a una nueva fase de tensión, con impacto directo en el calendario académico y en el funcionamiento de una de las principales instituciones de educación superior del país.


















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