El ex senador nacional y referente de Nuevo Encuentro participó de las actividades por el 24 de marzo en el Ateneo Tres Banderas y reflexionó sobre el sentido profundo de la memoria, el rol del pueblo en los procesos históricos y los desafíos actuales frente a un escenario global complejo.
Río Grande.- En el marco de las actividades por el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el senador nacional mandato cumplido y referente de Nuevo Encuentro, Osvaldo López, formó parte del acto realizado en el Ateneo Tres Banderas, así como de la posterior marcha y concentración. En ese contexto, brindó una reflexión profunda sobre el significado de la memoria colectiva, su vigencia en el presente y su proyección hacia el futuro.
“Como todos los años participando de este ejercicio de memoria. Para mí la síntesis es esa: memoria es lo que somos”, expresó López al inicio de la entrevista, estableciendo desde el primer momento el eje conceptual de su mirada. Lejos de considerar la memoria como una simple recopilación de hechos del pasado, el ex senador la definió como un componente esencial de la identidad social.
En ese sentido, remarcó que la memoria colectiva permite no solo comprender el origen de los procesos históricos, sino también interpretar el presente y proyectar el futuro. “Poder entender de dónde venimos, qué nos pasó, y a partir de ahí diagnosticar mejor nuestro presente, quiénes somos, como base para pensar a dónde queremos ir”, sostuvo.
Para López, el golpe de 1976 constituye un “parteaguas” en la historia argentina, un punto de inflexión que marcó profundamente la construcción de la identidad nacional. La dictadura, a la que calificó como “genocida”, dejó heridas abiertas que aún hoy condicionan los debates sociales y políticos. “Dificulta un poco la tarea que tenemos como pueblo de terminar de definir nuestra identidad, nuestro proyecto”, explicó.
Sin embargo, lejos de una visión estática, el dirigente planteó la memoria como un proceso dinámico y en permanente construcción, sostenido por el paso de las generaciones. En esa línea, destacó el rol de quienes continúan la lucha por una sociedad más justa: “Tomando la bandera de los sueños de quienes nos precedieron, de quienes estamos en esta generación intermedia, para la construcción de una sociedad justa, igualitaria, inclusiva y en paz”.
La mirada de López también incluyó un análisis del contexto internacional y nacional actual. Consultado sobre el escenario global, marcado por conflictos bélicos, crisis humanitarias y el avance de sectores conservadores, afirmó que la responsabilidad última recae en los pueblos. “La pelota está puesta en el campo del pueblo. Las cosas que pasan son las que los pueblos permitimos que pasen”, reflexionó.
En ese marco, hizo referencia a liderazgos políticos contemporáneos como el del presidente estadounidense Donald Trump y el del actual mandatario argentino Javier Milei, a quienes vinculó con proyectos que, a su entender, se alejan de los ideales de justicia social. No obstante, subrayó su respeto por la soberanía popular: “Soy respetuoso de la soberanía de los pueblos. No es antes de que los pueblos decidan que se inscriben los cambios”.
Desde esa perspectiva, reivindicó el valor de la democracia como una conquista de las últimas décadas, especialmente en el marco de los 50 años del “Nunca Más”. “Nadie toma el poder por asalto desde ninguna perspectiva ideológica, y esa es una diferencia y una conquista de estos 50 años”, señaló, poniendo en valor el consenso democrático alcanzado tras el retorno institucional.
Uno de los aspectos que López destacó con mayor énfasis fue la presencia de nuevas generaciones en las actividades conmemorativas. Para el dirigente, la participación de niños, jóvenes y adolescentes es una señal clara de la vigencia de la memoria histórica. “No empieza la historia de nuevo cada vez que una generación asoma, sino que hay una continuidad”, afirmó.
Esa continuidad, explicó, es la que permite sostener una narrativa colectiva que trasciende el paso del tiempo y mantiene vivos los valores de memoria, verdad y justicia. “No es una compilación de relatos o de sucesos. Es la sociedad misma viviendo”, definió.
Finalmente, López planteó que el desafío actual radica en transformar esa memoria en motor de cambio social, orientado hacia mayores niveles de equidad. “Para que el progreso y la mejoría constante en términos de justicia social sea cada vez más el motor de nuestra dinámica social”, concluyó.
A medio siglo del golpe, las palabras del ex senador sintetizan una mirada que articula pasado, presente y futuro: la memoria no como anclaje en el dolor, sino como herramienta viva para la construcción de una sociedad más justa.


















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